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27 de Feb de 2021

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René Hernández González

Columnistas

Dijo Juliao: ‘Lo que más dolió fue la traición'

‘Si continúan retrasándose, les aplicaré la fianza de cumplimiento', expresó Juliao.

De carácter duro; poseedor de una regia personalidad; leal con sus amigos y defensor de los principios de la libertad, la justicia y la democracia; así fue en vida, Víctor Nelson Juliao Gelonch. Un hombre que fue perseguido por el régimen militar que se instauró el 11 de octubre de 1968, luego de derrocar al presidente legítimo, Arnulfo Arias Madrid. Graduado de ingeniero civil, prestó servicios nacionales e internacionales en la empresa Esso Standar Oil.

‘Sufrí los rigores de la dictadura, los cuales me hicieron mucho daño, pero, nada de eso se compara con el dolor que me provocó la deslealtad y la persecución de la misma gente de mi partido Panameñista', dijo en una ocasión. Y es que cuando le tocó dirigir el Ministerio de Obras Públicas emprende la tarea titánica de construir las nuevas vías y un puente que uniera a la capital con el resto del país, para desahogar el denso tráfico que se daba por el puente de Las Américas.

Allí fue víctima de malos panameños, quienes lo trataron de desprestigiar en asocio con la Embajada de los Estados Unidos, encabezada por la embajadora de aquellos tiempos, Linda Watts. Fue una patraña dirigida por extranjeros con la colaboración de compatriotas. Vale destacar que en principio se hablaba de construirlo de cuatro vías, pero, la visión de Juliao, y teniendo como ejemplo lo que pasaba en el de Las Américas, se hizo de seis carriles.

Cuando la empresa norteamericana se ganó el diseño por casi tres millones de dólares, sus directivos pusieron todo tipo de obstáculos. Faltaron a la fecha para el retiro de la orden de proceder. Los meses pasaban y Juliao se desesperaba. Esto provocó que, en conferencia de prensa, el titular del MOP los emplazara. ‘Si continúan retrasándose, les aplicaré la fianza de cumplimiento', expresó Juliao.

Esta reacción provocó que a los pocos días retiraran la orden de proceder. Para nadie es un secreto que intentaron boicotear los distintos actos de licitación. Un día antes del concurso internacional de precios, para la construcción del puente, supimos que las casi diez empresas acordaron no participar del acto; el asunto era preocupante, debido a que el tiempo avanzaba. Por fortuna, el día previsto, llegaron dos consorcios internacionales y una firma alemana propuso menos de 91 millones de balboas, casi 14 millones por debajo del precio de referencia.

Las intrigas y los obstáculos continuaron de parte de la diseñadora gringa. El sistema escogido para la construcción era del tito Fast Track. Es decir, se avanzaba mediante diseños seccionados. No había que completar los planos, para iniciar la megaobra. Ante la reticencia de la diseñadora a Juliao no le quedó otro camino que aplicarle la fianza de cumplimiento y permitió que la constructora y la afianzadora se pusieran de acuerdo en la escogencia de la empresa que se encargaría de cumplir ese cometido.

Estas fricciones de un nacionalista que defendía los intereses del país fueron aprovechadas por malos panameños que inventaron especulaciones. Me informaron que en esos episodios antipatria metió la mano peluda un agente de la DEA. Después la Embajada hizo lo suyo y el Gobierno de los Estados Unidos decidió cancelarle la visa a Víctor Nelson Juliao. Su pecado... poner en su lugar a una compañía que atrasó los planes de una estructura que tanto necesitaba el país.

Durante el Gobierno de Guillermo Endara Galimany, Juliao fue designado como director de Cemento Bayano. Los intereses económicos mundiales, aglutinados en organismos internacionales, orillaron a la administración a vender empresas públicas que eran una carga. Frente a la intención de privatizar a Cemento Bayano por la vía directa en menos de 20 millones de balboas, Juliao renuncia y expone, en página pagada, que esa corporación valía mucho más. Esta acción contó con el respaldo del mandatario y luego de un acto público, Cementos Mexicanos la adquiere por casi 60 millones, es decir, tres veces más de lo que proponían en aquella fecha. ¡Así era Juliao!

A finales de Gobierno y frente a la salida de los aliados del Molirena, quienes se lanzaron a la aventura de apoyar la candidatura presidencial de Rubén Darío Carles, Endara ubica a Juliao en la cartera de Hacienda y Tesoro. Allí se enfrentó a poderosos que deseaban adquirir terrenos de playa que por ley les pertenecían a todos los ciudadanos. ¡Ese fue Juliao!

Le correspondió ser el jefe del cierre de campaña de Mireya Moscoso en las elecciones de mayo de 1999. Luego del triunfo, la presidenta lo nombra como ministro de Economía y Finanzas, a partir del uno de septiembre de 1999. Cuando dirigía el Consejo Económico Nacional, CENA, se rascaba la cabeza cada vez que le llegaban solicitudes de contrataciones directas. ‘Esos ministros han tenido el tiempo suficiente para hacer las licitaciones; esto no es correcto, hay que rechazarlo', manifestaba. Su postura a favor de los intereses de la nación, le hizo ganarse varios enemigos en el Gabinete de Moscoso.

En esa cartera les propuso un proyecto ambicioso a todos los sectores de la vida nacional. Llevaba por nombre ‘Plan de Desarrollo Económico y Financiero con énfasis en el Capital Humano'. Los Estados Unidos, en su afán de ayudar a las economías, como la de Panamá, propuso que, si las naciones conseguían comprar deuda, a través de bonos, se les condonaría un 50 por ciento. Juliao publicó espacios pagados y suplementos con la intención de concienciar a las fuerzas políticas, para que, mediante los legisladores, se aprobara su propuesta. Incluso se reunió a puertas cerradas con quien era el secretario general del Partido Revolucionario Democrático, Martín Torrijos.

La deuda, que en ese momento rondaba los casi once mil millones, aprobado el plan, se reduciría a un poco más de 5 mil millones de balboas. El proyecto de ley establecía que la deuda aumentaría si el producto interno bruto lo permitía. ¿Qué representaba esto para el país? Se pagaría un 50 por ciento menos en capital e intereses, lo que le daría al Gobierno grandes facilidades de inversión sin las zozobras financieras que representaba una deuda alta. Expreso, con mucha lamentación, que los intereses mezquinos pudieron más y el plan Juliao no se concretó. Es más, me atrevo a decirlo, si esas ideas se hubieran hecho realidad, desde el año 2000 o 2001, Panamá estaría gozando de eso que llamamos Grado de Inversión .

Debido a su forma de ser y que pedía más concursos y licitaciones de precios, se ganaba adversarios de manera gratuita. Creo, para mí, que esto motivó a que la señora Moscoso, a solo once meses de su Gobierno, lo nombrara en el Ministerio de Obras Públicas. Una vez allá se propuso un programa ambicioso de mantenimiento y construcción de caminos y carreteras, además de la instalación de varios puentes vehiculares que se encontraban en el patio del MOP.

También hizo la primera propuesta para instalar el Tren Ligero, el cual, de habérsele permitido, hubiera acabado con la agonía de mucha gente que vivía en lugares de los sectores este y norte de la capital. El hombre era un revolucionario en cuanto a la cristalización de obras, para beneficio de los que menos tienen y más sufren. Llevó una vida modesta al lado del gran amor de su vida, la señora Leonor Saval. Mujer que no escatimó esfuerzos para darle lo mejor, antes, durante y después de que los médicos le dictaminaron el Alzheimer.

EXASESOR DE JULIAO, EN EL MEF Y EN EL MOP.