16 de Ago de 2022

  • Álvaro Alvarado

Columnistas

Un hombre nuevo

Estas fueron preguntas que me hice por años, meses, semanas y días.

Hoy quiero dedicar mi artículo semanal a contarles lo que ha sido mi vida en estos cuatro meses después que decidí abrirle las puertas de mi corazón a Jesús.

A mis 50 años de vida y luego de más de 30 años de arduo trabajo, puedo considerarme un hombre exitoso, con salud, familia y todo lo que quizá muchas personas desearían tener para sentirse felices; sin embargo, debo confesar que llega un momento en la vida en que uno se percata que eso no lo es todo y que hace falta algo para lograr la verdadera felicidad. Encontrar ese algo no es una tarea fácil, ya que quizá ni uno mismo sabe de qué se trata.

Ejercer periodismo investigativo y crítico en este o en cualquier país del mundo representa grandes riesgos. Pero no solo eso, las constantes presiones, amenazas, difamaciones generan en el periodista grandes niveles de estrés, ansiedad y tribulaciones que, si no logras controlar, pueden causart e serios problemas de salud.

Vivir envuelto en una vida con estas características te puede afectar tu relaciones familiares, laborales y amicales a tal nivel que cuando se presenta esta situación surgen las interrogantes: ‘¿vale realmente la pena todo lo que estoy haciendo?', ‘¿debe uno seguir adelante?'. Estas fueron preguntas que me hice por años, meses, semanas y días.

En enero pasado recibí la llamada de un amigo que conocí en mis tiempos de universitario para invitarme a un almuerzo y yo muy contento acepté la invitación, ya que teníamos mucho tiempo que no nos sentábamos a conversar. Llegó el día y me presenté al punto de encuentro. Allí me encontré con un grupo de hombres, todos muy cordiales y con un gran entusiasmo reflejado en sus rostros. En el almuerzo se levanta uno de los comensales y comienza a dar testimonio de su vida y al final nos dice que su vida cambió desde el momento en que tuvo un encuentro personal con Jesús. Para mí era muy raro ver a una persona frente a un grupo de desconocidos contando la dura historia de su vida. Al final de la reunión nos piden que por escrito le pidiéramos a Dios con toda confianza todas aquellas cosas que nosotros no habíamos podido resolver con dinero, influencias o cualquier otro mecanismo. Ese día algo pasó en mi vida, pues escribí y escribí en ese papel que me entregaron en la mesa como si estuviera escribiendo una carta a un amigo y para mi sorpresa muchas de las cosas que anoté en ese papel se han cumplido.

Pasados los días empecé a notar cambios en mi vida y una gran curiosidad por las cosas de Dios. En febrero mi esposa me invita a participar en un retiro matrimonial, denominado ‘Matrimonios en Victoria', por dos días consecutivos, a lo que yo mostré mi asombro, debido a que se trataba de un acuartelamiento de 48 horas sin tener contacto con el mundo exterior. A todo esto mi única preocupación fue ‘¿yo por 48 horas sin usar el celular?'.

Llegó el día del retiro y nos encontramos allí 42 parejas, todas con distintas inquietudes, unas mas grandes que otras, pero con un gran objetivo y era mejorar la relación de pareja y de familia.

Los temas abordados a medida que pasaba el tiempo fueron impactantes, ya que te hacían ver claramente los diferentes problemas que nos toca enfrentar en nuestra vida conyugal y que a veces no sabemos cómo enfrentarlos, debido a la soberbia que nos ciega y nos impide perdonar, pedir perdón y reconocer que estamos equivocados.

El retiro me hizo encontrarme conmigo mismo y darme cuenta de lo importante que es invitar a Jesús a formar parte de la relación matrimonial, ya que solos jamás lograremos resolver los problemas.

Al salir, luego de dos días intensos, donde parejas integradas por personas iguales a todos los que estábamos allí nos compartieron sus experiencias, mi vida personal y en pareja ha sido totalmente distinta. Hoy soy un hombre renovado que ve la vida desde otra perspectiva mucho más amplia.

Los cambios que he experimentado en este corto tiempo son gigantescos. A diario me alimento el alma con la Palabra de Dios, trayendo al presente muchas de las experiencias que relata la Biblia sobre la vida de Jesús. Mi participación en las actividades vinculadas a la iglesia y a la Fraternidad me han dado la fuerza para seguir adelante y decirle al mundo que Jesucristo vive y que es la única opción para encontrar la paz y la felicidad.

PERIODISTA