La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Eduardo Antonio Quirós B.

Columnistas

El Canal: éxito inacabado

Es así, porque el Canal de Panamá es único y ha representado para cada panameño, en cada generación, algo especial.

Lo que representa el Canal de Panamá para los panameños es tanto y tan variado, que en ocasiones parece que hay una concepción sobre el Canal para cada panameño, desde la lucha histórica por su recuperación y la soberanía plena hasta su significativo desempeño como fuente de ingresos al tesoro nacional, pasando por ser un aporte a la interrelación de la comunidad de naciones del mundo.

A un año de la apertura de las nuevas esclusas de Agua Clara y Cocolí, es importante destacar que el Canal de Panamá es, también, una obra inacabada. El crecimiento y desarrollo del Canal depende del comercio mundial. En otras palabras, la transformación y adaptación a las nuevas realidades es una constante para la ruta panameña y esa es la manera en que debemos concebir el futuro del Canal.

Un buen ejemplo de esto es el fenómeno de la ‘contenerización' de la mercancía y su transporte, que es relativamente reciente. Para el Canal el aumento sostenido en los tránsitos de buques portacontenedores se reveló a finales de los 90. El crecimiento de este segmento en una década fue en una proporción de 3 a 10. Para el 2005, representaba ya el 40 % de los ingresos de la vía interoceánica. Estudiar y comprender adecuadamente esto fue determinante para estructurar la ampliación del Canal.

Si profundizar en el tipo de carga y el tipo de buques utilizados para transportar esa carga fue importante, también otra gran cantidad de estudios e investigaciones que llevaron al desarrollo del Plan Maestro 2005-2025 del Canal de Panamá.

La inauguración y el primer año de funcionamiento del Canal ampliado representan un hito histórico en sí mismo. Tal vez, muy reciente para que adquiera su significativa dimensión todavía, pero permite reflexionar sobre el proceso de elaboración, presentación de la propuesta, debate y aprobación del proyecto de ampliación del Canal de Panamá. Que, desde el punto de vista de cómo nuestra nación lo enfrentó, es una fuente valiosa de enseñanzas.

La definición de los objetivos por los que era necesaria la construcción de esta megaobra fue fundamental. El Canal logró establecer que la ampliación de su capacidad buscaba aumentar y dar sostenibilidad a los aportes al tesoro nacional, mantener la competitividad y el valor de la ruta marítima panameña, captar la creciente demanda que el mercado estaba indicando y sostener la productividad y eficiencia.

Todos los estudios indicaban que el Canal estaba alcanzando su capacidad máxima y, llegado ese momento, la ruta perdería la disponibilidad de nuevos tránsitos y, por ende, aprovechar el crecimiento de la demanda; además, la calidad del servicio a sus usuarios se vería desmejorada. Visto en retrospectiva, el Canal fijó bien sus objetivos y actuó justo a tiempo.

La presentación de la propuesta de ampliación al país no era una etapa sencilla, una obra de esas dimensiones y complejidades no es fácil de explicar, ante ese reto, el Canal determinó los componentes del proyecto: un tercer carril, con dos nuevas esclusas (una para cada océano), básicamente el mismo sistema de las originales, pero con tecnología y dimensiones completamente diferentes y las novedosas tinas de reutilización del agua; nuevos cauces de navegación y la profundización y ensanche de los que ya existían y, la elevación del nivel más alto de funcionamiento del lago Gatún.

Luego, el cronograma de ejecución de la construcción, estimación de costos, el método de contratación del consorcio (diseño y construcción) y estructuración del financiamiento, con dos criterios inamovibles, que el proyecto fuera autofinanciable y que el financiamiento no requiriera aval ni garantías del Gobierno nacional. Todo esto se escribe y lee rápido, pero fueron años de trabajo con entrega, dedicación y profesionalismo de todos los trabajadores del Canal en sus distintos niveles de responsabilidad.

Con todo este esfuerzo realizado, el 24 de abril de 2006, el Canal de Panamá presentó al país la Propuesta de Ampliación. Y, después de seis meses de debate nacional, se sometió a la aprobación del pueblo panameño.

Hoy recuerdo, como si fuera ayer, esperando para iniciar una sesión de explicación del proyecto, en Santiago de Veraguas, una conversación entre miembros de la Junta Directiva del Canal, en la cual nos preguntábamos en qué otro país del mundo una obra de infraestructura como esta se sometería a referéndum nacional. La respuesta es, en ningún otro. Es así, porque el Canal de Panamá es único y ha representado para cada panameño, en cada generación, algo especial.

Para los grandes retos que están por delante, el tema del agua, nuevos emprendimientos, futuras ampliaciones o cualesquiera otras decisiones trascendentales, habrá que echar mano del camino recorrido, desde el profesionalismo, la transparencia, el debate amplio y la participación del pueblo, porque el Canal tiene que seguir siendo una historia de éxito.

ABOGADO Y PRESIDENTE DEL GRUPO EDITORIAL EL SIGLO & LA ESTRELLA DE PANAMÁ, GESE.