Temas Especiales

01 de Apr de 2020

Álvaro Alvarado

Columnistas

Sálvese quien pueda

El golpe de timón tiene que darse o al final todos saldremos seriamente afectados. Presidente, todavía está a tiempo de empezar de nuevo.

Lo sucedido el pasado sábado en la Asamblea deja al descubierto la profunda crisis política que atraviesa nuestro país. Ninguno de los partidos existentes escapa de esta situación. Lo más triste es que los dirigentes políticos prefieren seguir con las mismas prácticas, en vez de sentarse a reflexionar sobre el tema y evitar que se siga profundizando la crisis. No hay que ser adivino para pronosticar que se avecina un tsunami que va a arrasar con toda la clase política.

El partido de Gobierno logró obtener el control de la Asamblea por cuarto período consecutivo, sin importarles que se estaban aliando a miembros del colectivo político Cambio Democrático, con el que se han venido enfrentando desde que fueron expulsados del Gobierno de Ricardo Martinelli en el 2011.

La diputada Katleen Levy fue la única de la bancada panameñista que se levantó y expresó su negativa de apoyar con su voto a una candidata del partido Cambio Democrático.

Por los lados del CD, quedó clara una vez más la profunda división que existe en ese partido político donde hay dos bancadas legislativas, una plegada al Gobierno del presidente Varela y la otra a Ricardo Martinelli. Durante los días previos a la elección del 1 de julio las redes fueron el escenario ideal para todo tipo de insultos, acusaciones y amenazas entre los dos grupos que forman parte de esta bancada en la Asamblea.

En el PRD, la cosa se puso color de hormiga cuando, a pesar de la línea del partido, acordada por conceso, los diputados Roberto Ayala, el suplente del diputado Diógenes Vergara y Rubén De León, se fueron a respaldar a la candidata de la alianza Panameñismo – CD.

En medio de la votación, los diputados Athenas Athanasiadis e Iván Picota fustigaron seriamente a la dirigencia del partido, calificándola de mentirosa. Por otro lado, Chelita Delgado y el suplente de Leandro Ávila prefirieron abstenerse y no apoyar al candidato del PRD, Carlos Motta.

La fractura profunda en los tres partidos políticos, Panameñista, PRD y CD, quedó evidenciada y no se vislumbra una salida a la crisis, ya que los intereses personales parecen estar por encina de los intereses del país y de su gente.

Ahora, la dirigencia del PRD, luego de la derrota del sábado, sale lanza en ristre a denunciar corrupción e incapacidad en el Gobierno del presidente Varela. Por otra parte, los panameñistas aseguran que el dirigente del PRD se reunió con la exprimera dama, Marta Linares de Martinelli, para tratar de conseguir los votos necesarios y tener el control de la Asamblea Nacional. Por otra parte, varios dirigentes del panameñismo han insinuado que Pedro Miguel González le debe la Secretaría del PRD al Gobierno panameñista.

Hoy, el país se enfrenta a serios problemas institucionales, sociales y económicos que afectan directamente a la población más vulnerable; sin embargo, no vemos a los líderes políticos analizar el tema y plantear posibles soluciones. No hay un debate en la Asamblea donde diferentes actores de la sociedad, en conjunto con la dirigencia política, aborden temas como agua, energía eléctrica, salud, educación, inseguridad, corrupción, alto costo de la vida y desaceleración económica.

Alguien tiene que asumir el liderazgo en este momento en que el presidente de la República, luego del discurso del sábado, parece estar viviendo en el país de las maravillas. No puede ser que en 20 minutos el presidente solo se haya referido a la Ley de Contrataciones Públicas y a la mora quirúrgica como problema pendiente de resolver en este país.

Lo que sí dejó claro es que la culpa de que la gente se sienta más insegura, de la escasez de agua, de los huecos en las calles, de la falta de medicinas, insumos y citas en la Caja de Seguro Social, del desempleo, del alto costo de la vida, del desorden de los conductores en las calles, de la mala condición de las escuelas y de muchas otras cosas más, es de los medios de comunicación social que nos hemos dado a la tarea de reportar todo lo que sucede en la calle a diario, debido a la falta de respuesta de las autoridades que devengan altos salarios y no resuelven nada. Este señalamiento es otra clara evidencia de que el Gobierno ha fracasado en materia de comunicación, ya que ha reconocido públicamente su carencia de una estrategia para cambiar la seria imagen de lentitud e incapacidad que proyecta el Gobierno. El golpe de timón tiene que darse o al final todos saldremos seriamente afectados. Presidente, todavía está a tiempo de empezar de nuevo.

PERIODISTA