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04 de Apr de 2020

Álvaro Alvarado

Columnistas

‘No voy, pero tampoco quiero a Uber'

¿Cómo pueden pretender los taxistas eliminar Uber de las calles de Panamá, cuando no le ofrecen al usuario un servicio ni 50 por ciento parecido?

La llegada de Uber a Panamá el 18 de marzo del 2014, marcó un antes y un después en el servicio de transporte selectivo en este país.

Hoy, hay varias empresas similares a Uber dedicadas a prestar el servicio de transporte selectivo a través del sistema de GPS con aplicaciones contenidas en los equipos celulares. Uber sigue siendo quizá la más popular entre los usuarios y esto ha generado el malestar de los conductores de taxis amarillos, ya que consideran que se trata de una competencia desleal, debido a que los vehículos que prestan este servicio no cuentan con Certificados de Operación otorgados por la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, por lo tanto no tienen que cumplir con ninguno de los requisitos que exige la ley, tales como licencia adecuada, matrícula de Taxi, seguro de asiento, etc. Otro elemento que incrementa este malestar de la dirigencia del transporte selectivo es la decisión de Uber de permitir el pago en efectivo a sus clientes, cuando en un principio se dijo que solo se cobraría con el sistema de tarjeta de crédito.

El éxito de Uber y de las otras empresas que utilizan plataformas tecnológicas en Panamá radica principalmente en el gran malestar que genera en la población el conocido ‘No voy' al momento que un usuario intenta abordar un taxi. Otra de las molestias radica en tener que soportar a dos o tres personas dentro del vehículo con destinos diferentes, como si se tratara de un transporte colectivo. Pero allí no queda todo, el trato al usuario, el manejo desordenado, la forma como visten los conductores, las tarifas y el peligro de un accidente son factores que incomodan cada día más a los pasajeros, siendo estas algunas razones que han provocado que hoy muchos usuarios prefieran cualquiera plataforma tecnológica, antes que salir a esperar un taxi amarillo.

El transporte selectivo históricamente ha sido un gran negocio para los políticos en Gobierno, ya que cuando están en el poder emiten certificados de operación como quien hace pan en una panadería, sin importar la saturación del mercado. Hoy, se habla de más de 30 mil cupos a nivel nacional, muchos de los cuales no están circulando, en un país de cuatro millones de habitantes. Para muestra un botón, cerca de la sede de la Policía Nacional vemos a diario cientos de unidades estacionadas esperando que sus dueños concluyan con su labor en la institución para salir a ‘camaronear', como decimos en buen panameño.

Otra práctica que cuenta con el visto bueno de las autoridades y que nació en el pasado Gobierno es la creación de empresas de capital extranjero disfrazadas de panameñas que se dedican a alquilar taxis a cualquier mortal que se presente a sus oficinas con el ánimo de rebuscarse un dinerito. Solo tienes que pagar y sales con tu taxi a trabajar. Todas estas prácticas han provocado que la profesión de taxista se prostituya a tal grado que en varios asaltos o hechos delictivos registrados en los últimos años hemos visto taxis amarillos involucrados en estos sucesos.

¿Cómo pueden pretender los taxistas eliminar Uber de las calles de Panamá, cuando no le ofrecen al usuario un servicio ni 50 por ciento parecido?

Antes de exigir al Gobierno la eliminación de Uber, los taxistas deben hacer un análisis profundo sobre la percepción que tienen los usuarios de su servicio y compararlo con el que ofrece Uber. Luego de esta evaluación se podrán dar cuenta de que no les queda otra alternativa que mejorar su servicio a los clientes o simplemente van a desaparecer. Entiendan que ustedes se deben a los usuarios como cualquier otro negocio y que si ese cliente no recibe un buen trato irá a buscarlo donde sí se lo ofrezcan. En un reciente sondeo realizado por mí en Twitter en el que participaron 2 mil 850 personas, el 86 % de los participantes estuvo de acuerdo con la legalización de Uber y solo el 14 % dijo que no. Esto refleja un alto grado de satisfacción con el servicio que presta esta plataforma a sus clientes.

La última palabra la ti ene la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre que ha estado dilatando la decisión. Creo que debe legalizarse y establecer controles que les permitan seguir trabajando, pero en igualdad de condiciones. No quiero pensar que están esperando el último mes de Gobierno para legalizar Uber y dejarle este problema al próximo Gobierno. Actúen ahora y asuman las consecuencias de esta decisión.

PERIODISTA