Temas Especiales

25 de Oct de 2020

José Dídimo Escobar Samaniego

Columnistas

La visita de Mike Pence (II)

En Washington se han adelantado esfuerzos desde el Congreso para realizar un juicio político al presidente Trump

En un día, estará de visita aquí en Panamá, Mike Pence, vicepresidente de Estados Unidos de Norteamérica y viene a devolver la visita que hace casi dos meses realizó el presidente Varela a Washington.

El vicepresidente norteamericano tiene pocas competencias expresamente previstas en la Constitución. La función principal del vicepresidente en USA es asumir la Presidencia si el presidente muere, renuncia o se produce un juicio político y es destituido de su cargo. De hecho, esta es su primera gira internacional y a Latinoamérica.

En Washington se han adelantado esfuerzos desde el Congreso para realizar un juicio político al presidente Trump y es conocido que los poderes fácticos del Norte, no se sienten cómodos con el imprevisible Trump y conspiran contra él sin remilgos, por lo que la figura del vicepresidente adquiere una especial connotación.

"El presidente de EE.UU. utiliza una incomprensible retórica bélica [...] El peligro es que tales escaladas comienzan con palabras y terminan con una intervención militar", aseveró el ministro alemán de exteriores en una entrevista con el diario 'Kölner Stadt-Anzeiger'. Y agregó: "El mundo entero está conmocionado por lo impredecible en que se ha convertido la política de EE.UU."

La visita de Varela, que ahora se reciproca, está llena de especulación, porque nunca surgió un documento público que aclarara los términos y alcance de las conversaciones entre los dos jefes de Estados, siendo que las relaciones entre Panamá y Estados Unidos son de la mayor importancia para Panamá, que sigue teniendo de principal socio a Estados Unidos.

Se especula y no sin sentido, dadas las últimas declaraciones de Trump acerca de su disposición para intervenir militarmente en Venezuela, hecho que ha sido rechazado categóricamente por la comunidad internacional, que Estados Unidos desea de la débil administración Varela, el acceso para el uso del territorio panameño como base de operaciones para esa aventura militar.

Se ha conjeturado, además, y no sin razones, por ejemplo, sobre el interés del Gobierno de Trump de tener bases militares en Panamá. Es evidente que Washington fuerza a Panamá para que contribuya en su estrategia contra Venezuela. Hay que recordar además las palabras de Trump en medio de la campaña electoral cuando dijo en el 2011 que su país entregó "estúpidamente" el canal interoceánico "a cambio de nada".

Nuestro país, tiene el desafío histórico de hacerle frente a la amenaza real y cierta a nuestra seguridad nacional, reconquistar la democracia, la institucionalidad, el respeto a todos los panameños, abrir en forma cierta la vertiente de la oportunidad del desarrollo económico y social para todos y no para unos cuantos bellacos, siendo que con tantos recursos del Estado, como nunca los hemos tenido, el mismo por su manejo, lo único que sustenta perversamente, es un esquema de injusticia donde se consolida cada día un latrocinio vergonzoso que resulta en el empobrecimiento de la mayoría de los panameños.

Las instituciones moribundas y la corrupción sin ser procesada, tal es la vulnerabilidad a la que nos enfrentamos, próximos a cumplir 40 años de los tratados Torrijos Carter, en los que brilló fulgurante una política exterior que reivindicó la dignidad y el decoro nacional.

La debilidad de un gobierno deslegitimado por serias acusaciones de lo mismo que dice enfrentar, es decir; la corrupción, es un elemento que nos hace extremadamente vulnerables en las relaciones bilaterales entre Panamá y Los Estados Unidos de Norteamérica.

Hoy, no obstante, andamos íngrimos. El Estado panameño no es capaz ni siquiera de proteger a los ciudadanos y empresas panameñas que, desde Agencias del Ejecutivo norteamericanas, violando nuestra soberanía y jurisdicción, son incriminadas y sancionadas sin pruebas y sin proceso en el que se puedan defender. En tales circunstancias penosas, con la amenaza del cierre por el deliberado y arbitrario bloqueo de dos importantes medios de comunicación y el despojo de bienes multimillonarios a panameños, es que recibiremos próximamente a Mike Pence.

Mike Pence tiene un ingrediente, no obstante, que puede hacer la diferencia. Veamos: James Earl "Jimmy" Carter, Jr., fue un presidente norteamericano que hizo prevalecer lo moral y el honor, él era cristiano. En Panamá se le aprecia enormemente porque admitió nuestra justa demanda para perfeccionar nuestro Estado Nacional y todos recordamos la relación digna y de la mayor consideración establecida entre nuestros pueblos por intermedio de Omar Torrijos Herrera y Jimmy Carter. Pence, siendo cristiano tiene la oportunidad de abonar al campo moral y a no meternos en caminos de once varas que involucre a Panamá, en el uso de nuestro territorio para causar mal a nuestros pueblos hermanos de Latinoamérica, concretamente a Venezuela, tierra de nuestro Libertador, porque nos resistimos a ser los caínes de estos tiempos, y de alguna manera, verdugos de nuestros propios hermanos.

Todavía no ha habido el coraje de quienes nos gobiernan, para ventilar el gran crimen alevoso que se cometió el 20 de diciembre de 1989 con la Invasión Militar precisamente de un gobierno republicano de Norteamérica y en cual perdieron la vida miles de panameños inocentes, muchos de los cuales, no se sabe ni siquiera donde reposan sus restos.