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26 de Nov de 2020

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Juventino Caballero Aparicio

Columnistas

Anuncio clasificado: ‘Se busca un presidente'

En fin, si dejamos la tarea en manos solo de los partidos políticos

Requisito sine qua non : liderazgo y voluntad. La vorágine en la que se presenta el escenario electoral para el año 2019, aparentemente está definida por las dirigencias económicas y políticas (en este orden de interés), aparecerán candidatos complacientes y flexibles, otros severos e intolerantes, unos motivados por ser leales, otros por desleales a sus promesas. En fin, si dejamos la tarea en manos solo de los partidos políticos, al final tendremos un presidente leseferista y narcisista, carente de voluntad propia y con una necesidad inagotable de adulación y admiración, alguien fácil de manejar a través de los hilos escondidos del poder económico y político.

‘[...] la vacante estará abierta, las condiciones están dadas para elegir al mejor y no al menos malo [...]'

Panama busca un candidato diferente con ansias de hacer frente a los principales problemas que agobian a la población nacional. Un presidente apto para gobernar, debe ser un hombre entendido y prudente. Decía Lyndon Johnson que ‘la tarea más difícil de un presidente no es hacer lo recto, sino saber qué es lo recto'.

Necesitamos un líder que no se sitúe a sí mismo por encima de la Ley. Al momento de candidatizarse todos se presentan a sí mismos como hombres honestos, pero el poder emanado de la silla parece hacerlos sentir vitalicios y permanentes. La falta de candidatos con rasgos de estadista dificulta que nosotros no tenemos a la mano todas las herramientas necesarias para confirmar ese rasgo de carácter en ellos.

Un buen gobernante, comprometido con la justicia, esta es una de las cualidades más significativa, proteger a los gobernados contra todo aquello que perjudique sus legítimos intereses.

En fin, un estadista completo que sea capaz de dirigir a su pueblo, incluso más allá de sus fronteras naturales.

Totalmente alejado de los mediocres, aduladores y oportunistas que por años han llevado a este país a un ritmo donde se mercadea la pobreza y se endiosa la incapacidad, generar ignorancia y paternalismo a cambio de apoyos electorales.

Desde este punto me remonto al pasado griego, al Gobierno sugerido por Platón, en La República (428 a. C.). Platón estaba en contra de la democracia; él decía que ese sistema no funciona porque no asegura la selección del más apto o del que más le conviene a la mayoría. Lo que él recomendaba era el Gobierno de un filósofo, alguien debidamente entrenado para gobernar que actuara como un guardián del pueblo.

En conclusión: la vacante estará abierta, las condiciones están dadas para elegir al mejor y no al menos malo, no al que no haga promesas que no pueda cumplir, que no tenga que pagar facturas o favores más que a sus electores y por último, que no sea soberbio.

DIPLOMÁTICO DE CARRERA