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04 de Dec de 2020

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Samuel Lewis Galindo

Columnistas

Caso Odebrecht: con el tiempo sabremos toda la verdad

Es muy lamentable y doloroso que lleguemos al punto de que nadie cree en nada ni en nadie

Nadie cree que en Panamá, en los casos de corrupción, donde están implicadas altas figuras, hay plena justicia. Son muchos los culpables de esta penosa situación, pero tal vez una de las más responsables es la procuradora, aliada al presidente Varela. Solo se ha dedicado a investigar, divulgar y tratar de culpar a los miembros de un determinado grupo político. Los demás pareciera que no cuentan para ella; busca, con gran cinismo, pretextos, excusas y dilataciones para no divulgar todo lo que sabe desde hace mucho rato.

Es muy lamentable y doloroso que lleguemos al punto de que nadie cree en nada ni en nadie. La Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Nacional, la Contraloría, el Ministerio Público, el Gobierno y algunos medios de comunicación han sido todos responsables de que este concepto se haya generalizado. No han sabido actuar con total independencia y con el objetivo de tratar de que prevalezca la verdad en el caso Odebrecht. Dan la impresión de que no buscan que paguen todos por sus delitos, sea quien sea. Estamos frente a hechos y acciones que parecieran conducirnos a un encubrimiento colectivo.

La ‘Cruzada Civilista' la integraron muchos grupos sin ‘bandera' y triunfaron contra Noriega. Si el objetivo es que predomine la justicia, triunfarán nuevamente. Si actúan, lamentablemente, siguiendo posiciones políticas, fracasarán, haciéndole un grave daño al país. Tenemos que luchar todos porque los responsables de la situación existente tengan total independencia. Con el tiempo se sabrá, con la cooperación de ellos o sin ella, quiénes están implicados —no se escapará ninguno—, pero una justicia tardía, no es justicia.

En varios países del continente, con la misma información que tiene Panamá, hay presos debidamente acusados y muchos de ellos —la mayoría— juzgados y condenados por sus delitos. Aquí tenemos presos, pero la inmensa mayoría no juzgados. Ojalá esta situación se revierta mientras escribo estas líneas: sería muy positivo ir acabando con el oscurantismo existente.

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