La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Paula Peters

Columnistas

En el Día del Trabajo, sobre el voluntariado

Este año, 971 millones de personas desarrollarían acciones voluntarias, que hacen un aporte equivalente a unos $1348 billones a la economía global

Esta semana nuevamente escucharemos los tradicionales conceptos asociados al 1 de Mayo como sueldo ético, respeto, dignidad y legalidad. Una discusión sin duda necesaria y fundamental en el diálogo del anhelado desarrollo sostenible. Sin embargo, hay una forma de trabajo de la que generalmente no se habla y que juega un papel clave en esta ecuación: el voluntariado.

Este año, 971 millones de personas desarrollarían acciones voluntarias, que hacen un aporte equivalente a unos $1348 billones a la economía global (2 % del PIB mundial en 2010). En América Latina, el número de voluntarios se triplicó con el cambio de milenio, siendo gran protagonista en la creación de frentes de lucha contra el hambre y la movilización contra la pobreza. En Panamá existen alrededor más de 50 organizaciones no gubernamentales que movilizan a más de 1 millón de personas, en su mayoría jóvenes. Todas estas ONG quieren sin duda, multiplicar los cinco panes y dos pescados en pro de su sueño de país a través de sumar a sus filas a colaboradores voluntarios.

¿Cómo lo hacen? ¿Cómo estas organizaciones encantan a un joven en la era de la apatía y el individualismo para que con entusiasmo y una visión comunitaria se una a su causa?

Un caso de éxito: la fórmula TECHO. En solo 20 años esta ONG se ha extendido a 19 países en América Latina con más de 60 oficinas regionales. Cuenta con alrededor de 7000 voluntarios en equipo permanente quienes, en conjunto con los vecinos, buscan superar la pobreza en las comunidades vulnerables a través de programas de desarrollo comunitario. Estos jóvenes no solo construyen casas y veredas, ellos están levantando un grito de denuncia, basado en la convicción de que el cambio es posible.

Pero no lo hacen desde una posición mesiánica ni asistencialista. Buscan en cambio, ser un ente facilitador, entregando un trabajo horizontal e integrado plagado de soluciones creativas.

TECHO logra atraer a los jóvenes porque su definición de joven no tiene que ver con su edad ni desarrollo ni etapa como ente económicamente productivo. El joven de TECHO es empoderado como un agente activo de cambio, un actor político que ante la desigualdad, no pierde de vista su perspectiva optimista. Así, el voluntario de TECHO vive una experiencia significativa y transformadora entendiendo su participación como un ejercicio de ciudadanía.

Pero todo esto no se da por generación espontánea. Lo hacen a través de una secuencia lógica, organizada y uniforme que va desde la captación, selección, capacitación de los jóvenes, entregándoles motivación y reconocimiento para cerrar cada ciclo con una evaluación.

La revista Forbes estimó que en 2025 estos $> millennials que hoy se preocupan tanto de poner un techo sobre quien no lo tiene como de construir una relación con esa persona, representarán el 75 % del total de la fuerza laboral. Una perspectiva optimista si consideramos que habrán pasado por experiencias de este tipo antes de iniciar su participación política y posiciones de poder empresarial.

MIEMBRO DEL CONSEJO ASESOR DE TECHO PANAMÁ.