La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

John A. Bennett N.

Columnistas

Las falacias del estatismo

¿Cómo es que no vemos que, en el caso del Estado, menos es más?

Según Webster, ‘estatismo' es ‘la concentración del control económico y la planificación en manos de un Gobierno centralizado, lo cual, a menudo se extiende a la apropiación de la industria'. Entre los muchos pensadores que han visto con claridad el yerro de semejante política, está el polímata Herbert Spencer, con sus observaciones en torno a la teoría política y la filosofía.

Spencer advertía que la intervención estatal debía quedar limitada a la defensa de la persona y su propiedad. ¿Y qué son estas cosas? Pues: la vida; la libertad, que es inherente a ella; y la propiedad, sustento de la vida. Más allá, el Estado no debe inmiscuirse; más allá de una intervención puramente negativa; lo que se refiere a aquello que está prohibido. Y qué curioso y triste que precisamente esto aparece en el Preámbulo de nuestra Constitución, y que luego aplastamos, pues deja por fuera la vagabundería del rebaño politiquero. Y, al respecto, Spencer nos alerta con señalamientos como los siguientes:

Si en los asuntos personales, teniendo yo todas las condiciones del caso, a menudo fallo en mis cálculos, ¿cuán más a menudo serían mis errores en los asuntos políticos; en los cuales las condiciones son tan numerosas, amplias, complejas, y demasiado nebulosas al entendimiento... todo lo cual me deja atascado en la realidad de la incompetencia de mi intelecto, a fin de prescribir soluciones a la sociedad.

‘Las sociedades prosperan por sus acciones y no por las de los políticos; y por tal razón, el rol estatal debería ser el de reforzar el albedrío ciudadano y no la intervención castrante'

Pero no pasa día en que, en los medios en Panamá, y el resto del mundo, vemos autoridades gubernamentales haciendo gala de su aludida capacidad de entender y dar soluciones a esos problemas económicos que no son suyos, sino de los particulares; tal como bien lo establece nuestra Constitución en la primera frase de su Artículo 282, esa que luego pisotean, en pos de la rapaz rebatiña; y cito: ‘La economía es primordialmente asunto de los particulares...'.

Y sigue Spencer alertando: Si el Estado y sus políticos hiciesen honor a sus promesas de eficiencia e incuestionables deberes, podrían existir excusas para el afán de centralizar más y más funciones. Si fuese que, en los temas más básicos, las cosas estuviesen resueltas, es que podríamos asignarles otras funciones. Pero a menudo vemos al Estado en función del tirano interventor y no del protector. ¿Cuántos vemos hoy día al Estado como protector y no con recelo? Y aun así, son muchos los que esperan otros beneficios de las manos de los interventores; porque hemos creado una dependencia enfermiza.

Las sociedades prosperan por sus acciones y no por las de los políticos; y por tal razón, el rol estatal debería ser el de reforzar el albedrío ciudadano y no la intervención castrante. La función del Estado es la de vigilar y no la de ‘quítate tú que lo hago yo'. Es la función de evitar los abusos y no la de ser el abusador. Y es que para que el Estado pueda decidir y hacer todo, debería ser el agente ubicuo, que conoce todas las necesidades de todos, y que las puede resolver. Y lo peor es que se lo toman a pecho.

Sí, una porción de la humanidad es ruin y persigue malos caminos que hieren al prójimo; pero ¿acaso esto mismo no está presente en el aparato estatal y peor, aumentado por ese endémico afán del poder? ¿Somos tan ingenuos que no lo vemos, a pesar de que nos rodea? Nos rodea en la burrocracia, en los absurdos trámites, y en la inmensa corrupción de los Gobiernos y gobernantes.

En resumen, ¿cómo es que no vemos que, en el caso del Estado, menos es más.

AVIADOR/EDUCADOR/EMPRESARIO.