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17 de Oct de 2019

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Roberto Antonio Pinnock Rodríguez

Columnistas

La salud depende solo del individuo, ¿manipulación o inocentada?

En los frecuentes tuits del Dr. Miguel Mayo, actual ministro de Salud y médico de profesión

En los frecuentes tuits del Dr. Miguel Mayo, actual ministro de Salud y médico de profesión, se vende una idea de manera reiterada que habla de que la responsabilidad de la salud de una persona únicamente depende de esa persona. Por ejemplo, en su mensaje del 11 de mayo próximo pasado, señala lo siguiente: ‘... Elimina los criaderos de mosquitos y limpia tu patio, al menos dos veces por semana. Estas acciones, pueden evitarte arrepentimientos. Cuida tu salud, depende de ti, de nadie más'.

En primer lugar, esta afirmación parece una vuelta a estadios del conocimiento médico anteriores al siglo XVIII, cuando el movimiento médico reformador europeo de esa época tenía perfectamente claro que había que intervenir en esferas que no controlaba ni el médico ni el individuo, para alcanzar los mayores niveles de salud posibles. Es decir, la salud no depende del individuo únicamente. Por supuesto que la salud no depende del individuo, porque es un resultado social, la salud en sí es un hecho social.

Pensemos en campesinos que siguen prácticas saludables en el manejo del agua para el consumo humano —filtrando y clorinando el agua de acueductos rurales, incluso hirviendo el agua— que se enfrentan a contaminación de las fuentes de donde obtienen el agua por terceros, como es el caso de las contaminaciones de las fuentes de agua producto de uso de agroquímicos en las explotaciones agrícolas de cierta cercanía a dichas fuentes. Bajo este escenario, ¿de qué valió toda esa gama de prácticas saludables de los individuos para consumir un líquido de calidad?

En esa perspectiva, recuerdo un médico ortopeda muy conocido en la CSS que una vez nos compartió su experiencia al respecto de lo que resultó ser terapias ‘impertinentes' (no adecuadas) a sus pacientes, porque no se había percatado de que la pertenencia a una clase social determinada condiciona el estilo de vida de sus integrantes.

En efecto, este médico aspiraba a que sus pacientes adquirieran un estilo de vida que conllevara la dedicación de un par de horas a caminar o trotar, a realizar ejercicios de tonificación indicados por él, entre otras terapias que él pensaba que redundarían en la conformación de personas con ‘estilos de vida saludables'. Al cabo de varios años se vino a percatar de que muy pocos alcanzaron seguir estos estilos de vida. La mayoría, tenía que levantarse muy temprano para dedicarle dos y hasta tres horas en salir de sus viviendas y llegar a sus puestos de trabajo. Otro tanto al regresar a sus hogares, además del cansancio que de por sí generaba el tipo de trabajo que realizaba la mayoría de sus pacientes. Ya en casa, el tiempo sería para descansar ‘entreteniéndose' con los programas chatarras y a la cama hasta el siguiente día, o bien, no descansar lo suficiente, a costa de que los demás tenían que soportar sus frustraciones convertidas en agresiones de todo tipo en la familia. Así, se preguntó ¿y de cuánto tiempo disponía esta población de clases pobres para realizar las caminatas y demás que les planteaba? Respuesta: de cero horas.

En este sentido, es inverosímil hablar de que este estilo de vida saludable que se le quería infundir a estos pacientes de clases pobres, dependiera en exclusividad de su voluntad individual.

Ciertamente, hay esferas de intervención en salud que dependen de acciones propias de los individuos, pero los estilos de vida saludables están condicionados por lo que se opera en la dimensión social.

En realidad, cuando se hace esa clase de afirmaciones que reitera el señor ministro de Salud, vendiéndonos la idea de que la salud depende únicamente de cada individuo, se está allanando el camino para que el Estado asuma cada vez menos responsabilidad en la atención de la salud de la población. Idea muy propia de la perspectiva neoliberal.

¿Estará consciente de esto el señor ministro? Si no lo está, sus tuits no son otra cosa que una reiteración en serie de inocentadas, que hasta nuestros estudiantes de la Facultad de Medicina tienen claro que se trata de un equívoco conceptual y práctico.

Si resulta que el ministro es consciente de lo que implica su mensaje, estamos frente a una de las estrategias de manipulación de las que habla Noam Chomsky con las cuales se logra domesticar al pueblo en su propio perjuicio.

SOCIÓLOGO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.