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18 de Oct de 2019

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Notas para no borrar la memoria

Es interesante la manera fría y sin pasiones en que un diplomático estadounidense da su entender sobre un panorama en particular

Notas para no borrar la memoria

A casi un año de las próximas elecciones, hay quienes creen que esos comicios producirán los cambios necesarios para adecentar las cosas del Estado. Ingenuos los que creen que modificará la conducta ciudadana; acabar con el juegavivo generalizado que vivimos. Algunos párrafos a continuación los escribí, precisamente, a un año de iniciado el Gobierno actual. Cuatro años después, y en medio de los autoproclamados ‘momentos históricos' que marcan cada vez que inauguran una obra, aumenta la indignación.

Tomas C. Mann, diplomático estadounidense del siglo XX, considerado en su tiempo un experto en América Latina, escribió un documento confidencial titulado ‘Memorándum for Memory'; fechado el 28 de octubre de 1968, diecisiete días después del golpe de Estado que derrocó al presidente Arnulfo Arias. El documento fue desclasificado en 1999, y en él, Mann hace una descripción puntual y franca de una conversación telefónica que tuvo dos días antes, el 26 de octubre, con el Dr. Arias, alojado en un hotel en la ciudad de Nueva York.

Mann en ese momento no ocupaba posición alguna en el engranaje gubernamental de los Estados Unidos; por lo que el memorándum resulta una especie de informe a su Gobierno sobre la conversación con el derrocado presidente. Al final del mismo hace observaciones sobre la situación y el escenario político panameño en ese crucial momento de la historia nacional y que definiría los siguientes años de relaciones entre ambos países.

Es interesante la manera fría y sin pasiones en que un diplomático estadounidense da su entender sobre un panorama en particular, tomando en cuenta –primero y únicamente– los intereses de su Gobierno y su país, a conciencia de que existían varias posibilidades del futuro de Panamá en términos de cómo se darían los acometimientos y de no descontar a Arnulfo Arias del escenario. O sea, no había dinero envuelto para su beneficio personal.

De los comentarios que hace Mann rescato lo siguiente: ‘Panamá ha sido gobernado siempre por un pequeño grupo de individuos ricos que se han beneficiado tanto político y comercialmente de la continua problemática sobre el Canal'. (‘Panama has long been ruled by a small group of wealthy individuals who have made both political and commercial profit out of continuing turmoil over the Canal').

Rescato esta referencia porque creo importante señalar las huellas históricas del juegavivo y de la corrupción; no porque lo dice un estadounidense, sino porque perdemos nuestras propias referencias históricas y creemos que la semilla de lo que vivimos está en el presente o en el pasado inmediato. Unos, para despistar, señalan la época de los militares como inicio, y otros como modelo. No es la primera vez que esta sociedad enfrenta estas disyuntivas sociales. Precisamente un clima parecido al actual provocó el deterioro en 1968 y la consiguiente toma del poder por los militares. Ese ‘pequeño grupo de individuos ricos', al que se refiere Mann, se ha expandido para incluir a otros círculos que los resguardan y se benefician en el proceso de saquear nuestros bienes.

Era previsible que, lo que vivimos hoy, no iba a ser fácil desmontar un sistema corrupto… que ha existido por décadas. Toca tener coraje y determinación; valentía y entereza. Y eso involucra a todos los que, de una u otra manera, están en una posición de negarles espacio a los que escogen continuar por las huellas históricas de la corrupción. No solo es que los malandrines tienen por naturaleza utilizar todas las herramientas posibles para mantener sus mal ganados espacios, sino que también las utilizan sin escrúpulos para desprestigiar y desacreditar a los que pueden encausarlos.

Lo otro que rescato del escrito de Mann es su compromiso con la preservación disciplinada de la Memoria Histórica: retratar ese momento sin pasiones ni adornos por más aislado que parezca el evento. Hacerlo con seriedad y sin menospreciar o disminuir los desatinos, desventajas y fracasos que le corresponden. Eso aquí no se da.

Por lo que me toca, dejo mis ‘Memorándum for Memory', como lo hizo Mann hace 47 años, con el claro compromiso a la verdad. Los actores de la cosa pública deben hacer lo propio: alejados de la intensa y millonaria publicidad estatal y la publicación de mamotretos escritos que nos venden como ‘memoria histórica', cuya única intención es la de acomodar la verdad y enredar los tiempos históricos.

COMUNICADOR SOCIAL.