La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Berna Calvit

Columnistas

De delirios y jolgorios

Estos desajustes no solo se manifiestan en el más alto mando de un imperio o de un país

Cada día se abre una puerta más en un laberinto de hechos censurables en los que los actores principales son los políticos. Sin tomar en consideración los cientos de expedientes de casos de corrupción del quinquenio Martinelli y algunos del actual período, son los diputados los que están en el ojo del huracán político. Y con razón. Lo que se nos revela cada día es señal inequívoca de que también ellos, como otros que alcanzaron el poder y perdieron noción de la realidad, se sienten intocables, invencibles, inalcanzables para el brazo de la justicia. Si intentaran recordar las clases de historia o se mantuvieran al día con lo que pasa en el mundo, tendrían que recordar a hombres de estatura política que víctimas de su soberbia cayeron de la cumbre al pozo de castigo, del desprecio. Nada más hay que voltear la mirada hacia Miami donde está el señor Martinelli, humillado en la celda que jamás pensó pisar. Los poderosos intoxicados por el poder se vuelven arrogantes y se atreven a sobrepasar los límites de la moral; el ego desmedido desdibuja los límites de su autoridad. Víctimas de su borrachera de poder son ejemplos Hitler, el dominicano Trujillo, Anastasio Somoza (padre e hijo), Fujimori, Mussolini, el rey Luis XVI, etc. Estos desajustes no solo se manifiestan en el más alto mando de un imperio o de un país. También los muestran ministros, magistrados, diputados, ¡hasta asesores y secretarias!

Es lo que estamos viendo en algunos diputados. Eso explica el portazo de la presidenta de la Asamblea Legislativa, Yanibel Àbrego, a los auditores de la Contraloría; ‘juega a la pacheca' para no entregar cuentas de las planillas millonarias que manejan a su antojo los diputados; el cierre de este capítulo de medición de fuerzas depende ahora de la Corte Suprema de Justicia donde parece que a los magistrados los picó la mosca tsetsé que causa la enfermedad del sueño.

Al conocer los andares del diputado Luis Barría, del Partido Panameñista, me pregunto hasta dónde piensan llegar estos señores. La trama ‘Patronato de la Cinta Norteña' es como para inscribirla en una antología de ‘bellaquerías'. El proceso empezó con Luis Barría, presidente de la Comisión de Presupuesto, que impulsó la Ley 1 de 7 de enero de 2016 que creó el Patronato presidido por ¡Luis Barría!, supongo que elegido ‘en democrática elección'; mientras la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP) y la Alcaldía de Panamá estaban ocupadas en sus asuntos, Barría ‘palanqueaba' mordisco de $37 650 a la ATP y una suma no revelada a la Alcaldía de Panamá que ni siquiera fue consultada sobre la obligación de aportar al Patronato; lo que sí sabe Barría es que el Ministerio de Economía y Finanzas trasladó partida de $4.6 millones al Municipio de Panamá pero que ‘no todo sería para la Cinta Norteña'. Ojo, dijo ‘no todo'. Desestima Barría necesidades vitales de su circuito, el 8-9, que comprende los corregimientos Chilibre, Alcalde Díaz, Las Cumbres y Ernesto Córdoba. Pero a Barría, repito, presidente de la Comisión de Presupuesto de la Asamblea, proponente de la aprobada ley 1, y presidente del Patronato Cinta Norteña, no se le ocurre nada mejor que un ‘espacio público para la recreación y el turismo'. ¿Escuelas, guarderías infantiles, comedor u hogar para ancianos, algo que no sea jolgorio y diversión que de eso tenemos de sobra? ¡Ja! ¿Estará el centro de recreación y turismo cerca de Villa Zaíta, en Las Cumbres, corregimiento Ernesto Córdoba, donde reside el diputado Barría, director del Registro Público 2010-2011 durante la presidencia de Ricardo Martinelli?

Para más patronatos y jolgorios la diputada del grupo CD-PRD, Dana Castañeda, propuso la creación del Festival de la Carreta Tradicional de Capellanía; y no podía faltar el respectivo ‘patronato' que obliga a la ATP, INAC y MICI a aportar no menos de $10 mil por entidad; en el recién culminado período de sesiones de la Asamblea se aprobó la creación de tres nuevos festivales, que presumo tendrán patronato y partidas. Para no quedarse atrás la diputada CD, Mariela Vega, del grupo en rebeldía contra el oficialismo, presenta el proyecto 616 para que se reconozca el Paseo de Danzas Tradicionales en La Villa de Los Santos para lo que la ATP debe aflojar $25 mil.

¿Falta agregar algo más a la preocupación que me causa la conducta de los que elegimos para legislar con seriedad y honradez? ¿Permitiremos que en las próximas elecciones estos políticos delirantes, desconectados de las reales necesidades nuestras, vuelvan a gobernarnos? Usted dirá.

COMUNICADORA SOCIAL.