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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Peligro al volante

La distracción que produce el conversar por celular o chatear mensajes al conducir un vehículo origina anualmente en Panamá cientos de muertes

Solía ser que cuando los conductores veían a un radiopatrulla, el movimiento inmediato era bajar la velocidad. Hoy en día, lo natural es ocultar el teléfono celular. Para restringir el uso de los dispositivos celulares mientras se conduce, los inspectores de tránsito a nivel mundial se están ingeniando para pasar de encubiertos y hacer más difícil el uso de celulares en las calles. En Europa y Estados Unidos es cada vez más común verlos vestidos de trabajadores o parados en las esquinas posando como mendigos para espiar a los violadores de las reglas del tránsito.

La distracción que produce el conversar por celular o chatear mensajes al conducir un vehículo origina anualmente en Panamá cientos de muertes, miles de accidentes y millones de dólares en reclamos de seguros y gastos médicos. Por eso, la Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre lucha (ATTT) para promulgar o hacer cumplir leyes que efectivamente frenen las distracciones y demás actividades que realizan los conductores al volante. A diferencia de las violaciones en movimiento, como pasarse una luz roja o girar en U, probar que un conductor chatea al volante puede ser difícil y las citas pueden ser impugnadas en los tribunales.

Cuando se detiene a un conductor con el celular en la mano, lo que se busca es cambiar el comportamiento. En Panamá está prohibido el uso del teléfono celular al conducir un vehículo, incluso mientras se encuentra parado en un semáforo. El año pasado se registraron 456 muertes de vehículos motorizados en Panamá, una subida del 8 % a partir de 2016 y un aumento del 14 % a partir de 2015. Más de 150 accidentes ocurren diariamente, la mayoría causados por conducción distraída. Los fabricantes de automóviles han intentado mitigar el problema mediante la instalación de tecnología que permite a los conductores utilizar varias características del teléfono celular a través de la conexión Bluetooth y comandos de voz. Alrededor del 90 % de los vehículos construidos para el año modelo 2016 tenía características que permitían al menos alguna forma de uso del teléfono manos libres, pero los conductores rutinariamente se quejan del mal funcionamiento y no los utilizan. Alphabet Inc., la compañía padre de Google y Apple Inc., dos gigantes tecnológicos que suministran los sistemas operativos de la mayoría de los teléfonos inteligentes, han introducido programas que permiten a los conductores conectar su teléfono al vehículo y operar funciones en el tablero. Muchos fabricantes de automóviles están ofreciendo los sistemas denominados Apple CarPlay y Android Auto en carros nuevos. Según los expertos, los sistemas de teléfono son mejores y más seguros que los de mensajes de texto a mano, pero independientemente cuando un conductor quita la mente del timón y los ojos de la carretera, está distraído.

Para detectar a los violadores, las autoridades de la ATTT se han tenido que subir a autobuses para ayudar a monitorear mejor lo que los conductores hacen con sus manos. En un operativo de dos horas realizado la semana pasada, los inspectores se ubicaron en una de las casetas del Corredor Sur y vieron a varios conductores comenzar a chatear mientras esperaban en fila y luego continuar enviando mensajes de texto cuando pasaban la garita, conduciendo ciegamente por la autopista.

Hace un par de días, en media vía España y a la altura del semáforo de la Caja de Ahorros, observamos cuando una mujer de mediana edad chateaba con una mano y agarraba el timón con la otra. Cuando la luz se puso verde, ni siquiera levantó la vista de su teléfono y se fue de largo enviando mensajes de texto. Nunca más la vimos ni sabemos la suerte que corrió, pero por la forma en que lo hacía no creo que muy lejos llegó.

Aunque la excusa puede ser que todo el mundo lo hace a toda hora del día, la idea de que las calles estén llenas de chateadores asusta a cualquiera. Ya no solo basta que un conductor tenga licencia para conducir, sino que sepa conducir bien mientras chatea. Lo cual se complica aún más si al volante va una polifacética que quiera maquillarse, leer periódico y fumar cigarrillo con una mano mientras chatea con la otra. Y ni hablar aquellos conductores con hambre que chatean con una mano y preparan con la otra un emparedado con kétchup y mostaza. Ciertamente, por la seguridad de todos, es mejor que dejen el multitasking para cuando lleguen a casa y entonces allá hagan todo lo que quieran.

EL AUTOR ES EMPRESARIO Y ASESOR EN SALUD PÚBLICA.