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22 de Oct de 2019

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Las letanías a los gringos

‘[...] todos somos cómplices silenciosos de la intromisión gringa [...]'

Las letanías son un conjunto de oraciones que conllevan peticiones, esto según algunas religiones, la palabra se afirma viene del griego litaneia que en teoría significa ‘suplica'. En ese afán de describir las suplicas nos encontramos con situaciones que a diario se viven en diferentes escenarios, donde en vez de suplicas, son más bien peticiones, que luego se transforman en instrucciones.

Para nadie debe ser un secreto, que desde el inicio de la República, hemos practicado las letanías gringas, aplicadas al ámbito político, pues siempre se ha señalado que por su injerencia, Panamá se convierte en República. Eso sí, siempre utilizando a personas para que sean los ejecutores de sus actos, pues en algunas ocasiones deciden no dar la cara para que no se descubran sus intereses.

Los gringos o el Imperio, como le diría la izquierda latinoamericana, siempre han tenido injerencias en la vida republicana, cada presidente, cada golpe y así como cada derrocamiento los ha tenido a ellos de ente complaciente. Incluso existe la práctica de ir a pedirles permiso e incluso contarles secretos del país, para quedar bien. Las famosas familias de alcurnias son las más asiduas a este comportamiento.

En los tiempos de Noriega, y luego de su juicio se conoció que el mismo trabajo para ellos, pero tenía sus defensores que bajo un falso nacionalismo escondían fortunas mal habidas. En mis experiencias diplomáticas aprendí a escuchar que los gringos te dejan robar siempre y cuando tú les sirvas. Te dejan traficar mientras sus intereses políticos y económicos no estén en juego y al final cuando se ven comprometidos te dejan a tu suerte.

Aquí, en democracia, se habla de que Endara y sus vicepresidentes, pidieron la Invasión, sino fue así, igual fueron a una base militar gringa a tomar posesión. Trabajaron bajo sus directrices y órdenes. Con Pérez Balladares se dieron las negociaciones para implementar el Centro Multilateral Antidrogas; con Mireya se dio un escandaloso indulto en sus últimos días de Gobierno al anticastrista Posada Carriles; con Martín Torrijos se habla de que permitieron ejercicios militares.

Ya con Martinelli, lo hemos leído de su puño y letra cómo sirvió a los interés de EUA y actualmente con Varela comenzamos con las recomendaciones de los que fueron y son los jefes de estamentos de seguridad. Su nueva enemistad con Maduro, su amigo. (Esto sin contar que a los dos últimos, los sentaron en una embajada y les dijeron ‘se unen y punto').

Todos van a hacer fila India y a comer ‘pork and beens' a la Embajada gringa, pasan la vergüenza de hacer filas eternas, pero, por otro lado, critican a las de las feria compita. Mientras el pueblo busca un saco de arroz, muchos políticos y rabiblancos buscan migajas de sobras en la Embajada gringa.

Decía un embajador gringo que la culpa de tenerlos endiosados, a ellos, era de los propios Gobiernos que, por estar bien con el poder Yanqui, le hacen todas las venias, pero que ellos cuando se retiran son uno más del montón en EUA. Triste, pero cierto.

Ahora muchos se rasgan las vestiduras con lo que ha dicho Martinelli, cuando eran secretos a voces, por lo cual no ha revelado nada nuevo. Quizás lo censurable sea el pedir compasión a los gringos que traicionan al que sea necesario. Mientras otros detractores de Martinelli dicen que Noriega murió con valentía al hacerlo en silencio, pero claro, lo dicen porque muchos de esos hicieron riquezas mal habidas, se beneficiaron de delitos y de la corrupción, pero su amistad con Noriega llegó hasta el primer cañonazo gringo en la Invasión.

Mientras le sigamos rezando letanías al tío Sam, nadie está libre de tirar la primera piedra, todos somos cómplices silenciosos de la intromisión gringa y lo peor son aquellos que corren cual pecador a contar sus secretos a la Embajada, como si eso fuera garantía de algo. Ya tienen el mejor ejemplo, dejen de ir a humillarse a la Embajada o a Washington a buscar bendiciones para candidaturas y bajen al pueblo a buscar los votos, que ese es el que decide elecciones. Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO Y EXEMBAJADOR.

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‘En mis experiencias diplomáticas aprendí a escuchar que los gringos te dejan robar siempre y cuando tú les sirvas'