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13 de Oct de 2019

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Enrique Jaramillo Levi

Columnistas

¿Por qué un diplomado en creación literaria?

Cuando hace 16 años la Universidad Tecnológica de Panamá abrió por primera vez un Diplomado en Creación Literaria

Cuando hace 16 años la Universidad Tecnológica de Panamá abrió por primera vez un Diplomado en Creación Literaria, y se inscribió un número importante de personas predispuestas a la escritura creativa —se graduaron 29—, unas pocas de las cuales incluso habían publicado ya algún libro, sentí lógicamente una gran satisfacción, ya que las autoridades universitarias me habían tomado la palabra al aceptar como bueno este proyecto para la formación inicial de un grupo selecto de posibles futuros escritores.

Con sus ambiciosos objetivos, su programa en aquella época de doce concentradas materias impartidas por reconocidos escritores nacionales especialmente contratados para este fin, y una nueva mística de trabajo como parte de la amplia labor que ya venía desarrollando la U.T.P. en materia de incentivación y promoción cultural, este nuevo proyecto contó desde un principio con el apoyo decidido de las autoridades universitarias, pese a que sus principales metas como institución de educación superior siempre han estado centradas en la preparación de ingenieros y técnicos que contribuyan al desarrollo del país. Cabe consignar que el Rector de aquella época, al igual que hoy, era el Ing. Héctor Montemayor.

Sabía que con un programa bien diseñado, un selecto grupo de buenos escritores locales con capacidad docente, y determinado número de estudiantes que además de tener sensibilidad, imaginación y gusto por la escritura y por la lectura estuvieran dispuestos a dar lo mejor de sí para mejorar sus conocimientos y técnicas literarias, se podía lograr resultados óptimos. Era lógico. Porque aunque por supuesto no se puede "enseñar a escribir" a quien no tiene ya un talento innato, sí es posible acercar a cierto tipo de personas a las diversas maneras de entender la literatura, a determinadas formas de escribir y, por supuesto, a una variedad de lecturas afines específicamente recomendables por sus cualidades ilustrativas o ejemplarizantes. Además, el solo hecho de poder hablar abiertamente de estos temas (y ser escuchado) ante personas de distintas edades, procedencias y experiencias pero con evidentes afinidades por la literatura, así como el lograr intercambiar ideas al respecto y escuchar las críticas del profesor y las de los miembros del grupo en torno a los textos que cada quien presenta a manera de tareas asignadas, representaba sin duda una oportunidad muy poco común hasta el momento en Panamá.

Sin embargo, sabíamos —las autoridades de la U.T.P. y yo mismo— que nuestra apuesta por este nuevo proyecto, como todo lo que se inicia con intenciones genuinamente renovadoras, implicaba un riesgo. Un riesgo que, felizmente, tuvo un buen desarrollo y un feliz término. Porque dio como resultado una vigorosa cosecha de gente comprometida con la literatura y, sobre todo, con su propia capacidad de cultivarla y producirla en diverso grado y medida. De su parte —la de cada quién— quedaba el mantener viva la llama, no claudicar, seguir escribiendo, pese a las consabidas dificultades del medio. Algunos —tal vez los menos— seguirían adelante y llegarían a ser auténticos escritores; otros no.

Como suele ocurrir en cualquier grupo —y ha continuado pasando en las versiones del Diplomado convocadas en los años siguientes—, hay personas que desde el inicio "dieron la talla" más que otras. Esto se veía claramente durante el desarrollo de los diversos cursos de esa primera vez —participación en discusiones teóricas, lectura y discusión de tareas—, y por supuesto se ha seguido observando después. Por otra parte, tras egresar exitosamente de este Diplomado sin duda no hay ninguna obligación de publicar de inmediato; al contrario, a menos que el talento esté realmente a flor de piel y esperando la primera oportunidad para darse a conocer al público lector, no suele ser recomendable publicar tan pronto. Pero lo cierto es que las dieciséis versiones del Diplomados en Creación Literaria que hasta el momento se han realizado en la U.T.P. para personas de cualquier edad y experiencia , han propiciado que un número interesante de creadores literarios saquen a la luz su primer libro, y que algunos otros que ya lo habían hecho antes de ingresar continúen publicando. Sin duda el ambiente de creatividad generado, al igual que el genuino talento que pervive en estas personas, han contribuido decididamente a ello.

Todos entendemos que una oportunidad de estar en un ambiente eminentemente intelectual y creativo no es algo común en Panamá, por lo que es preciso aprovecharlo al máximo. Por experiencia sabemos que lo peor que puede ocurrir, si sucediera que el necesario talento literario innato no estuviera presente en determinados participantes, es que de este nuevo Diplomado resulten por lo menos mejores lectores, gente más sensible a los retos de acceder a la buena literatura, ésa que interpreta al mundo y lo recrea en obras memorables.

Este Diplomado está abierto a todas aquellas personas que sienten la necesidad de escribir creativamente y que además son buenos lectores de obras literarias. Si bien no da créditos —no está pensado como una propuesta académica, sino plenamente cultural—, sí otorga un Certificado oficial expedido por la Universidad Tecnológica de Panamá. Y, sobre todo, propicia el acrecentamiento permanente de conocimientos y habilidades en el arte de la escritura creativa. Lógicamente, lo ideal es que los egresados continúen escribiendo por su cuenta.

Dieciséis años de existencia productiva del Diplomado en Creación Literaria de la la UTP representan una pequeña proeza docente y cultural en un medio altamente mercantilista como el nuestro. Y más si se toma en cuenta que es una universidad tecnológica la que lo posibilita. A veces en la vida lo único que se requiere para encontrar el camino que nos llene, o que al menos complete con una pequeña dosis de plenitud los latentes talentos semi-ocultos en el ajetreo diario de nuestra existencia, es una primera oportunidad; una motivación, orientación desprejuiciada, oportunos consejos, buenos ejemplos.

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