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17 de Oct de 2019

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Jaime Flores Cedeño

Columnistas

El Congreso Anfictiónico de Panamá y la unidad latinoamericana

Los enviados por el Gobierno de los Estados Unidos de América llegaron casi al finalizar la sesión

Un día como hoy, pero del año 1826 y por iniciativa del Libertador Simón Bolívar, se inauguró en la Sala Capitular del Convento de San Francisco, el Congreso Anfictiónico de Panamá, el cual se extendió hasta el 15 de julio de ese año. En esa histórica reunión participaron delegados de Perú, la Gran Colombia, México, Centroamérica y Guatemala. En calidad de observadores, estuvieron representantes de la Gran Bretaña y Holanda.

Los enviados por el Gobierno de los Estados Unidos de América llegaron casi al finalizar la sesión. Esta nación fue invitada de forma expresa por el vicepresidente de la Gran Colombia, Francisco de Paula Santander, y no así, por Bolívar, quien en todo momento se opuso a su asistencia. Pocos años después, en 1829, el Libertador daba luces sobre los posibles motivos de su renuencia a invitarlos al manifestar en una carta dirigida a Patricio Campbell que: ‘Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia a plagar la América de miserias en nombre de la Libertad'.

Este pensamiento tenía su sustentación con la puesta en práctica de la Doctrina Monroe de 1823, que desde su proclamación fue motivo de intervenciones políticas, diplomáticas y armadas de Estados Unidos en Latinoamérica, como la que se dio en contra de México en los años cuarenta del decimonono, llegando a perder casi la mitad de su territorio, y en Panamá, tras el incidente de la Tajada de Sandía, donde se obligó a la Nueva Granada a pagar una cuantiosa indemnización.

Bolívar fue un estratega político y militar en todo el sentido de la palabra, eso lo demostró en su lucha armada a favor de la independencia de los territorios que por más de trescientos años estuvieron sometidos al yugo imperial español. Él entendía que, a pesar de los grandes logros alcanzados en los campos de batalla, existía la posibilidad de reconquista por España que se aferraba a no perder sus colonias.

Otro peligro que acechaba en contra de la independencia, fue la creación en 1815 de la denominada Santa Alianza en Europa, que se disponía a sofocar las rebeliones de corte liberal en el viejo mundo y restaurar los poderes monárquicos. Bolívar, al ponderar esta situación, propuso en 1819 (Congreso de Angostura) el proyecto unificador de territorios conocido como La Gran Colombia y que estuvo integrada por la Nueva Granada, Ecuador, Venezuela y Panamá, que se incorpora en 1821. El interés de consolidar esta unidad y extenderla a otras naciones se dio en 1826, con la convocatoria que hizo Bolívar del Congreso Anfictiónico, que tenía como fin integrar de manera política, social, económica y defensiva a las naciones recién emancipadas.

Es descollante anotar que, para Bolívar, el Istmo de Panamá, por su privilegiada posición geográfica, resultaba ser el sitio adecuado donde debía inaugurarse el Congreso, eso lo expresó desde el año 1815 en su célebre Carta de Jamaica, al decir: ‘¡Qué bello sería que el Istmo de Panamá fuese para nosotros lo que el de Corinto para los griegos! Ojalá que algún día tengamos la fortuna de instalar allí un augusto Congreso de los representantes de las repúblicas, reinos e imperios a tratar y discutir sobre los altos intereses de la paz y de la guerra, con las naciones de las otras tres partes del mundo'.

En el Congreso se adoptaron acuerdos de paz, cooperación, abolición de la esclavitud, protección y confederación, que sirvieron de inspiración en los procesos de integración que se dieron en los siglos XIX y XX, que procuraban unir a las naciones en un solo componente de hermandad.

La visión de unidad de Bolívar planteada hace dos siglos sustentada en principios supremos de identidad, cultura e historia común, retoman hoy día mayor vigencia en una Latinoamérica con elevados niveles de pobreza e inequidades. Existen muchas vías para resolver estos problemas de injusticias y desigualdades, una de ellas es la integración, que debe llevar a los países hacia un proyecto común de cooperación, paz, desarrollo, participación, seguridad, solidaridad, autodeterminación y no intervención.

La unidad latinoamericana debe servir a su vez para frenar los intereses económicos de potencias extranjeras que bajo el amparo de la globalización y con el beneplácito de Gobiernos entreguistas se apoderan de nuestros recursos naturales e instituciones, para beneficiar a las élites locales e internacionales, en detrimento de las amplias mayorías sociales.

Hoy, cuando conmemoramos los 192 años del Congreso Anfictiónico de Panamá, resaltamos este significativo acontecimiento que engrandeció al Istmo de Panamá y situó a Bolívar como uno de los grandes héroes de la ‘Patria Grande', como él la denominó. Por ello, nos unimos a las voces internacionales que consideran este 22 de junio como el día de ‘La Unidad Latinoamericana y del Caribe' y que debe ser resaltado siempre por las presentes y futuras generaciones.

ABOGADO E HISTORIADOR.