24 de Sep de 2022

  • Saúl Rolando Cortéz Chifundo

Columnistas

Personalidad histórica colonense

Este connotado colonense y esforzado del pensamiento panameño y latinoamericano, acotó valiosísimas acepciones en torno a dicha personalidad

La personalidad histórica es una concepción idealista que vincula las masas populares con la actividad histórica y la lucha clasista. No menos cierto, es que dicha personalidad constituye un moldeado de circunstancias socio-históricas, experimentadas por los individuos de una comunidad. Así, la historicidad de la ciudad de Colón en el devenir nacional, ha forjado la personalidad del colonense.

A nivel nacional, la personalidad más estereotipada es la del colonense. Comúnmente, vinculada a protestas callejeras, delincuencia, crimen, violencia y barrios marginales de negros malvivientes. Sin duda que hasta por la historia mal contada se puede enjuiciar a priori a la gente y a un lugar todavía no visitado. Con absoluta erudición, el ilustre Juan Materno Vásquez de León, imbricando coherentemente lo político, sociológico, histórico y filosófico, ha logrado exponer la personalidad histórica del colonense.

Este connotado colonense y esforzado del pensamiento panameño y latinoamericano, acotó valiosísimas acepciones en torno a dicha personalidad. De hecho, urge evidenciarlas, siendo un legado indiscutible que las generaciones del nuevo siglo (XXI) deben conocer. Aunque, sabemos que las cosas pueden cambiar al ritmo de las generaciones.

Empedernido por la culturalización del hombre integral panameño, dedicó largo rato a los factores que identifican al colonense. En ese hurgar exhaustivo, colige que, a pesar de que la nación panameña es una integración de particularismos regionales, las circunstancias históricas, socioeconómicas y políticas de Colón, lleva a los colonenses a proyectarse en la vida e historia nacional, con un estilo y modo de ser que los distingue del resto de los panameños.

Singularidades culturales del espacio urbano de la ciudad, llevan a Materno Vásquez a aseverar ‘que no existe un colonense —tipo—, dada la coexistencia de formas culturales extranjeras con las del colonense raigal –particularidades aún latentes– y que en su momento este notable pensador, conceptuaría como el ‘factor de las imbricaciones culturales'. Atiza así, la idea de Colón como portalón de la panameñidad.

Entendiendo los colonenses que la producción económica y tributaria por excelencia de Colón responde a un esfuerzo colectivo, para nada recompensado por el Estado; en base a sus múltiples problemáticas proyecta su personalidad, históricamente, contestataria, inquieta y rebelde, con aspiraciones reivindicativas, dada su visión de merecido futuro promisorio. No han faltado, entonces, las pretensiones clasistas de subyugar los colonenses a los designios de los antivalores.

Para Materno Vásquez de León ‘El colonense es menos regional que otros panameños, porque es más universal'. La neurálgica participación colonense en sucesos históricos nacionales, propicia su significativa deferencia con el hombre y sociedad colonense, al compararlos con las ‘Columnas de Hércules que sostienen el techo de la nacionalidad panameña'.

En suma, la personalidad histórica del colonense es innegable, ‘porque en cualquiera sea el campo de la actividad cotidiana panameña, se registra la marca del colonense', reafirma Materno Vásquez. De allí que las presencias colonenses en la vida nacional están llenas de vivencias trascendentes y heroicas, inspiradas en los más altos valores sociales y morales. Corresponde, entonces, a las nuevas generaciones de colonenses, revalorar, emular y resguardar dicho legado.

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