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29 de Mar de 2020

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Roberto Ruíz Díaz

Columnistas

Otra vez la estrella verde en una encrucijada

La Invasión gringa, donde la nómina Endara, Arias y Ford, se desvanece en el año de 1991, cuando son expulsados del Gobierno los demócratacristianos

La Democracia Cristiana, hoy devenida en Partido Popular, tiene sus historias cuando se trata de aliarse con el Partido Panameñista o Partido Arnulfista. Muchas de estas alianzas o desavenencias han pasado por el escrutinio de propios y extraños, pues para nadie fueron un secreto las diferencias que han existido, más desde aquella nómina de 1984, donde Ricardo Arias Calderón fue relegado a la Segunda Vicepresidencia, por decisión del Dr. Arnulfo Arias al imponer a Carlos Rodríguez como vicepresidente.

Después, a inicios de los años 90, luego de la Invasión gringa, donde la nómina Endara, Arias y Ford, se desvanece en el año de 1991, cuando son expulsados del Gobierno los demócratacristianos, por historias de conspiraciones y traiciones. Posteriormente, en el año 1994, la Democracia Cristiana, en un acto de casi autoaniquilación, decide ir con candidato propio y la alianza de Gobierno se desmembró, beneficiando al final al candidato del PRD, Ernesto Pérez Balladares, quien se hace con la Presidencia con un escuálido 33 %.

En 1998 se da el tema de la No Reelección a Pérez Balladares, quien trata de cambiar la Constitución para poder aspirar a un segundo mandato en forma directa, eso sí, olvidó que llegó con un 33 % y en ese referéndum volvió a sacar casi ese mismo porcentaje. En medio de esa euforia y ante la posibilidad de triunfo opositor en las elecciones de 1999, Mireya Moscoso, que había sido derrotada en 1994, se enfrentó al banquero Alberto Vallarino, quien con el apoyo de la Democracia Cristiana en forma solapada, tratar de ganar las primarias del Partido Panameñista, pero no lo logra. De ahí otra vez la estrella verde se cruza en el camino de los panameñistas.

El Partido Demócrata Cristiano, en 1999, decide abanderar a Alberto Vallarino, a pesar de haber perdido las primarias, a raíz de esto se incluyó la reforma al Código Electoral sobre que el que pierde no se puede postular, norma que para mí es inconstitucional y tiene una demanda en la Corte desde hace más de seis años en el despacho del magistrado Fábrega. En aquella ocasión el Partido Demócrata Cristiano sufre un rompimiento, pues un grupo denominado los Artilleros se separa de la línea del partido y apoya a Moscoso en esas elecciones, junto a unos legisladores, que de Verdes pasaron a llamarse los Chocolates. De aquella división resaltan nombres como los de Hatuey Castro y Gloria Moreno de López, entre otros.

Ya en las elecciones del 2004 la Democracia Cristina ya como Populares, apoyan la candidatura de Martín Torrijos. Con Rubén Arosemena como presidente del partido, se hacen de la segunda vicepresidencia de dicha nómina. Fue la primera alianza inusual posterior al periodo militar, pues fueron los demócratacristianos quienes adversaron fuertemente a los militares en su periodo de Gobierno. Aquí es donde decimos que en política no hay sorpresas, sino pen... sadores.

En el año 2009 el Partido Popular decide apoyar y mantener su alianza con el PRD, pero resultan en un rotundo fracaso por la candidatura de Balbina Herrera que desde su inicio traía sello de traición y derrota, que casi los lleva a su desaparición como partido, pero prefirieron quedarse a gozar los ocho meses de Gobierno que quedaban. Luego volverían al matrimonio natural e histórico con los panameñistas en el año 2014 que los mantiene en el Gobierno. Pero esto igual se dio con unidades que adversaban esta unión, por posiciones más bien personales, como la del ex legislador suplente Aníbal Culiolis.

Hoy, en el 2018, la historia vuelve a repetirse como un espiral, el Partido tiene que deshojar margaritas, entre mantenerse en alianza con el Gobierno y su desgaste a la cual le quedan ocho meses y que le ha significado un puñado de cargos públicos, especialmente a la dirigencia. O mirar a ese vecino que han tenido de aliado, con quien ya han cogobernado y que tiene a un Laurentino Cortizo, que no es PRD de cuna, lo cual es un atractivo para personas que no votan PRD, como su abanderado. Ya se escuchan voces disidentes a la decisión del Directorio de 62 de apoyar a José Blandón y quedará esperar hasta el 25 de noviembre, donde la suerte volverá a decidir su accidentado historial de amor y desamor con el panameñismo.

Así veo las cosas y así las cuento.

ABOGADO