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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Mitigando el dolor de la enfermedad

Hoy en día, las enfermedades crónicas son las principales causas de muerte y discapacidad en la mayoría de los países occidentales

Más de ocho mil personas mueren al año en Panamá debido a enfermedades crónicas como ataques al corazón, cáncer, hipertensión y diabetes. Si bien hemos progresado en la reducción de muertes por este tipo de padecimientos, en gran parte debido a la reducción del tabaquismo, ese adelanto puede verse empañado por el creciente problema de la obesidad.

Aunque debemos continuar con los esfuerzos para garantizar que los pacientes tengan acceso asequible a las innovaciones médicas, no podemos perder de vista los principios básicos de salud pública: dieta balanceada, ejercicio físico y cesación total del tabaquismo. Desde hace varias décadas, el Ministerio de Salud (Minsa) ha sido enérgico en sus acciones para reducir drásticamente el consumo de cigarrillos y, sin embargo, cada vez más observamos un relajamiento y es común ver que en muchos lugares públicos cerrados, parques y restaurantes al aire libre se fuma cigarrillos y cigarros, a pesar de la normativa vigente. Por tanto, es vital continuar con el plan de hacer que cada día sea más difícil comprar y consumir productos de tabaco.

Mejorar la nutrición y la dieta de los panameños es, en nuestra opinión, el mayor proyecto transformador que tenemos como país para reducir la carga de enfermedades crónicas. Los logros en salud pública serían simplemente extraordinarios. El Minsa estimó en su Censo de Salud 2016 que el 25 % de las muertes de hombres y el 20 % de mujeres en 2015 se debieron a factores alimentarios deficientes. La prevalencia de la obesidad en adultos aumentó de 22 % en 2000 a 32 % en 2015 y en niños de 12 % a 21 % durante el mismo período de tiempo.

Hoy en día, las enfermedades crónicas son las principales causas de muerte y discapacidad en la mayoría de los países occidentales, y además aumentan los costos de atención médica, reducen la productividad y acortan la esperanza de vida. Es alarmante que estas enfermedades que alguna vez fueron raras en los niños, como la diabetes tipo 2, ya no lo son. Y esto debería preocuparnos a todos.

Existen muchos factores que contribuyen a este aumento. Aunque no podemos resolverlos todos, sabemos que una mejor nutrición puede desempeñar un papel importante en el tratamiento de la mayoría de los problemas de salud pública. Por ejemplo, los hábitos alimenticios típicos de los panameños están lejos de ser perfectos y claramente hay mucho margen para mejorar. Alrededor de tres de cada cuatro personas tienen una dieta baja en vegetales, frutas, productos lácteos y aceites esenciales, nutrientes que son importantes para la buena salud. Al mismo tiempo, el 80 % de la población supera la ingesta recomendada de azúcares agregados, grasas saturadas y sodio. Y mientras que el 95 % de los padres cree que los hábitos alimentarios de la infancia determinan la salud de los niños para toda la vida, solo el 15 % dice que la dieta de sus hijos es muy saludable. Y para concluir con este mar de estadísticas trágicas, más de la mitad de los padres tiene dificultades para determinar qué alimentos son realmente saludables. Es decir, en Panamá estamos muy mal en nutrición.

Como padre de tres hijos y abuelo de una nieta, comparto los desafíos que enfrentan todas las familias que diariamente tratan de adecuarse a una alimentación saludable. Sabemos que entre los motivos de una dieta deficiente están los retos para acceder a alimentos saludables y saber qué alimentos ofrecen más beneficios para la salud. Reducir la carga de enfermedades crónicas a través de una mejor nutrición es algo que solo podemos abordar juntos como sociedad, facilitando mejores opciones. Todos tenemos un papel importante que desempeñar, desde las autoridades hasta los productores, distribuidores y consumidores.

En ese sentido, tenemos la obligación de apoyar el Plan Estratégico Nacional para la Prevención y el Control Integral de las Enfermedades No Transmisibles y sus Factores de Riesgo, una hoja de ruta que el Minsa ha implementado para reducir las muertes y las enfermedades prevenibles relacionadas con la mala nutrición. Al crear mejores formas de comunicar información nutricional a los consumidores, se mejora la capacidad para tomar buenas decisiones y promover el consumo de frutas y vegetales para aliviar la epidemia de obesidad en Panamá. Confiamos que, combinado con otros esfuerzos por parte de la industria y agentes económicos vinculados a la producción y comercialización de alimentos, estas acciones gubernamentales incrementales pueden crear un camino hacia un futuro más saludable.

EL AUTOR ES EMPRESARIO, CONSULTOR EN SALUD Y ASESOR DE SALUD PÚBLICA.