La Estrella de Panamá
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13 de Oct de 2019

Berna Calvit

Columnistas

De madres e hijos

‘Este mensaje es para los buenos hijos, para decirles gracias por comprendernos [...]'

La celebración del Día de la Madre tiene larga historia. Según los historiadores la maternidad como privilegio fue reconocido durante los años de esplendor de los romanos; antes había sido celebrada por los griegos, quienes hicieron de Cibeles, en origen una diosa frigia madre de dioses, la madre de Zeus y de otros dioses importantes. Su culto derivaba probablemente de la antigua adoración de las grandes madres o diosas de la fertilidad (datos en internet). Con nula modestia considero que muy especiales debemos ser las madres para que se nos dedique un día de festividad en todo el mundo, en diferentes fechas del año. Su origen contemporáneo aparece como el ‘Día de la Amistad de la Madre' y las ‘Reuniones del Día de la Madre', organizadas en 1865 o 1868 por Ann María Reeves Jarvis, activista social norteamericana; en 1914 el Gobierno de los Estados Unidos declara oficial el segundo domingo de mayo. El 8 de diciembre es la fecha que en 1854 el papa Pío IX señaló para devoción a la Inmaculada Virgen María. Un dato curioso es que Nicaragua celebra el Día de la Madre el 30 de mayo que se decía fue orden del dictador Anastasio Somoza G. (murió en 1956 en el Hospital Gorgas) para honrar el día del nacimiento de su suegra Casimira Sacasa; la Academia de Geografía e Historia de Nicaragua aclaró que la doña no nació el 30 de mayo, sino el 18 de enero; tal es la reputación del feroz dictador que hasta hoy algunos sostienen que don Tacho podía cambiar fechas a su antojo, por lo que muchos siguen creyendo lo de doña Casimira.

Está próximo el día señalado para rendir honor a las madres biológicas y a las que dieron protección y cariño a los hijos de otras. Ese día llegan los hijos con regalos que sospecho, casi siempre compran las nueras; en los diarios y en la tevé están los regalos para las madres, planchas, ollas, camisones, chancletas, carteras, etc.; se agradecen, pero creo que muchas madres preferirían de regalo un fin de semana en un sitio de playa o de montaña, bien atendidas y donde no tengan que ver una estufa ni de lejos. Pero si no hay para ese regalo, que por lo menos ese día las alejen de la cocina es gesto apreciado. Más que regalos, serenatas o invitaciones creo que lo que más apreciamos las madres es que ese día recibimos un poco del tiempo y el afecto que los ajetreos de la vida cotidiana cada vez más complicada hacen difícil compartir. Esto no es mensaje para los hijos que ‘arruman' a su madre porque regalarle un día, unas horas, no es productivo, el tiempo es oro, mamá está ahí siempre y puede esperar. Este mensaje es para los buenos hijos, para decirles gracias por comprendernos y comprender que no somos seres perfectos; que a veces la dulzura se nos acaba; que hacemos preguntas que no deberíamos hacer. Pero así somos y como me dijo mi madre el día que nació mi primer hijo: ‘Serás madre hasta el día que mueras'.

El 8 de diciembre es buena fecha para leer de ‘El Profeta', obra del poeta libanés Gibran Khalil Gibran, lo que dice a las madres (y a los padres) sobre los hijos que algún día también tendrán hijos. ‘Y una mujer que estrechaba una criatura contra su seno se acercó y dijo: Háblanos de los hijos. Y él respondió: Vuestros hijos no son vuestros hijos/ Son los hijos y las hijas del anhelo de la Vida, ansiosa por perpetuarse./ Por medio de vosotros se conciben, mas no de vosotros./ Y aunque estén a vuestro lado, no os pertenecen./ Podéis darles vuestro amor; mas no vuestros pensamientos: porque ellos tienen sus propios pensamientos./ Podéis albergar sus cuerpos; no sus almas: porque sus almas habitan en la casa del futuro, cerrada incluso para vuestros sueños./ Podéis esforzaros por ser como ellos, mas no tratéis de hacerlos como vosotros: porque la vida no retrocede ni se detiene en el ayer./ Sois el arco desde el que vuestros hijos son disparados como flechas vivientes hacia lo lejos./ El Arquero es quien ve el blanco en el camino del infinito, y quien os doblega con Su poder para que Su flecha vaya rauda y lejos. Dejad que vuestra tensión en manos del arquero se moldee alegremente. Porque así como Él ama la flecha que vuela, así ama también el arco que se tensa'.

COMUNICADORA SOCIAL.