La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Antonio Saldaña

Columnistas

El Consejo de Delegados de Panamá Viejo

Una organización democrática del pueblo, establecida a solo un año y 3 meses del cruento golpe militar de 1968

Dentro de dos años se cumple el cincuentenario de la creación magnífica del Consejo de Delegados de Panamá Viejo (enero de 1970), organización democrática del pueblo, establecida a solo un año y 3 meses del cruento golpe militar de 1968.
Democrática, porque hasta las elecciones de mayo 1968, esta comunidad asentada en el corazón de las ruinas de la vieja ciudad de Panamá, la destruida por el pirata Henry Morgan, estuvo bajo el influjo de caciques políticos al servicio de la oligarquía liberal del ancien régime. En efecto, cada cuatro años, seis meses antes de las elecciones, se repartían las “botellas” (“emplanillados” en la CAM, hoy MOP, versión “gamonalista” del clientelismo de hoy. Pero el Consejo de Delegados fue una organización de “nuevo tipo”, surgida del sentimiento democrático de los pobladores que buena parte de ellos llegaron a residir en este lugar, bajo la influencia asistencialista de Doña Cecilia Pinel de Remón (“Remonato”) y, supuestamente, con la protección jurídica del denominado “Patrimonio Familiar”. 
Sin embargo, vivíamos con el temor permanente del “desalojo”. Para entonces se había regado la “bola” que el régimen castrense nos expulsaría del lugar, nos preparamos para la lucha. La necesidad de seguridad habitacional, de servicios domiciliarios de agua, energía eléctrica y mejoras viales (calles, alcantarillas, recolección de chatarras, etc.), puso en marcha un ejército cívico y democrático. Panamá Viejo estaba constituido por 9 calles y los sectores de Morelos, Belén, el Triángulo, Loma de San Cristóbal, Villa del Rey y Puente del Rey. Se celebraron elecciones por calles y sectores para elegir dos delegados por circunscripción. Adicionalmente, se le otorgó representación a la “sociedad civil” conformada por clubes de padres de familia, iglesias cuadrangular y  católica, Transporte Colectivo Terrestre de Pasajeros de Panamá Viejo, más tarde COOMETRAP, participación de “genero” (Lucho y Cholo), representación ideológicas: Demócrata Cristianos, Panameñistas, miembros del Partido del Pueblo y hasta actores de la facción maoísta.
La “Casa Comunal” de calle tercera, fue testigo de los largos y prolíficos debates, para luchar por la tierra y por nuestros derechos. Especial mención al “gringo” Prosper, el entonces capitán de la Guardia Nacional, Guillermo “Chichi” Wong Guizado Jefe del Destacamento de “los Pumas” de Panamá Viejo (post mortem) y Ricardo De la Espriella, gerente de la Caja de Ahorros, quienes ofrecieron su apoyo y nos pidieron participar del modelo torrijista de la “yunta pueblo gobierno”, para lograr nuestros objetivos de transformación radical de la tenencia de la tierra y mejoras a nuestras condiciones de vida. 
Este heterogéneo grupo de hombres y mujeres -38 en total, Eladio “Lalo” Gómez, Carlos Vicente “Camacho” Zorita, Elías Ríos padre, Baltazar Quintero padre, Omar Quintero, Juan Guerrero, Leonardo Lemuza y Ricardo Gómez Guerrero-  quienes hace 48 años constituyeron el Consejo de Delegados de Panamá Viejo, dejaron como legado de civismo y verdadera democracia: La construcción del acueducto en los sectores de Morelo, Belén, Puente Rey y Villa del Rey; la instalación del servicio de luz eléctrica particular en los sectores de Villa y Puente del Rey y la consecución del título de propiedad privada para todos los residentes desde el Puente Morelos hasta Puente del Rey. 
Además de una destacada participación en las jornadas por la recuperación de la soberanía y el Canal de Panamá. Fue una generación que tuvo la dicha de culminar con sus dos metas fundamentales: Las reivindicaciones sociales y la dignidad nacional. Hermanos y compañeros desaparecidos físicamente, “hemos avanzado la lucha continúa”. ¡Así de sencilla es la cosa!
El autor es abogado, analista político y Presidente Fundador del Consejo de Delegados de Panamá Viejo.