La Estrella de Panamá
Panamá,25º

16 de Oct de 2019

Raúl González R

Columnistas

Democracia, constituyente y quinta papeleta

Siendo la Constitución la ley fundamental de un Estado, la misma debe ser elaborada por el pueblo mediante el ejercicio del Poder

El viernes 23 de noviembre, un conjunto de ciudadanos, en su mayoría jóvenes universitarios, docentes, trabajadores, representantes de los mártires del 9 de Enero, entregó en la Secretaría General del Tribunal Electoral (TE), una nota dirigida al magistrado presidente, Heriberto Araúz, respaldada por más de 3500 firmas, en la que se le solicita la inclusión de una quinta papeleta para que se llame a referendo el 5 de mayo y se le pregunte al pueblo panameño si quiere o no una nueva Constitución a través de una Asamblea Constituyente Originaria.

Esta iniciativa ciudadana es, a nuestro entender, uno de los aportes más importantes en los últimos años a la democracia panameña, ya que coloca en el centro del debate el tema fundamental de un Estado democrático: la existencia o no de la democracia.

Entendida como el poder del pueblo por el pueblo y para el pueblo, no hay duda alguna de que en Panamá hay ausencia real de democracia, pues el poder no reside en el pueblo, pese a que cada cinco años se celebren elecciones, las mismas no son democráticas, igualitarias, incluyentes ni transparentes.

Siendo la Constitución la ley fundamental de un Estado, la misma debe ser elaborada por el pueblo mediante el ejercicio del Poder Constituyente, que es la facultad, el poder que tiene el pueblo, para hacer una nueva Constitución.

La Constitución vigente de 1972 no es el resultado del ejercicio del Poder Constituyente, el pueblo no fue consultado. La misma ha sufrido cuatro reformas y dos intentos fallidos, rechazados por el pueblo, porque no recogen las verdaderas aspiraciones del pueblo panameño.

La Constitución no solo es un documento jurídico, es un pacto social del país que queremos, como resultado de grandes consensos y no de imposiciones. La historia de nuestro país es la ausencia de consultas al pueblo panameño y la imposición de pequeños grupos de poder.

La crisis que vive el país es el resultado de esas imposiciones. El saqueo a las arcas públicas, la destrucción del medio ambiente, la ausencia de una verdadera justicia, el desprestigio de nuestras autoridades e instituciones, nos exigen, a las mayorías, tomar medidas profundas, para construir un país para todos.

El referendo solicitado, de ser incluida la quinta papeleta, permitirá al pueblo panameño decidir si quiere o no una nueva Constitución, pero solo a través del único mecanismo idóneo para ello: la Asamblea Constituyente Originaria.

En caso de ganar el sí, el próximo presidente tendrá que convocar la Constituyente durante sus dos primeros años de Gobierno, con reglas debidamente consensuadas con todos los sectores de la sociedad panameña.

Esta Asamblea, cuyos integrantes, constituyentes, deben ser democráticamente elegidos por el pueblo y representar a todos los espectros sociales, elaborará la nueva Constitución, producto de las respectivas consultas a los ciudadanos; la cual, una vez aprobada por la Asamblea, debe ser sometida a referendo, para que el pueblo decida si la aprueba o la rechaza. Si es aprobada la nueva Constitución, entrará en vigencia de inmediato, por lo que se debe convocar a nuevas elecciones generales, con las nuevas reglas del juego. Una nueva Constitución, para un nuevo país.

De ser rechazada, se mantiene la actual Constitución y con ello se agudiza el estado de descomposición de nuestra sociedad.

Como queda demostrado, esta iniciativa ciudadana no es para apoyar a candidato o partido político alguno, es para devolverle el poder público a su único y legítimo dueño, el pueblo panameño; porque es el ciudadano, titular de derechos fundamentales en condiciones de igualdad, quien debe decidir sobre el futuro del país.

De no incluirse la quinta papeleta, quedará al descubierto la postura de los tres magistrados que, no siendo electos por el pueblo, le negarían, sin fundamento alguno y violando derechos consagrados en la Constitución y en la Convención Americana Sobre Derechos Humanos, el derecho al pueblo panameño de escoger su propio destino. ¿Lo permitiría el pueblo panameño, sobre todo, quienes firmaron y ayudaron a recoger esas firmas?

¿Pueden ser democráticas unas elecciones dirigidas por magistrados que violan la Constitución y los DDHH del pueblo panameño? Estamos seguros de que la serenidad, madurez e inteligencia llevarán a los magistrados del TE a valorar en su justa dimensión esta iniciativa ciudadana y la profunda crisis que vivimos e incluirán, para las elecciones del 5 de mayo del 2019, la quinta papeleta, porque, en democracia, el poder público solo emana del pueblo.

DEFENSOR DE LOS UNIVERSITARIOS.