La Estrella de Panamá
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15 de Oct de 2019

Néstor D. Flores

Columnistas

Obituario político

Hoy, la promoción y culto a la personalidad ha acuñado al vocablo, una deferencia exclusiva para enunciar en vida, el accionar de políticos pícaros y desfasados de las lides electorales

Obituario, concepto referido —según la Real Academia de la Lengua— al libro parroquial en donde se registran las defunciones, lugar, fecha y hora de las honras fúnebres. Algunos llevan comentarios rimbombantes de las ejecutorias y, hasta son publicados en los diarios noticiosos locales. El redactarlo no es tarea fácil, dado el impacto sentimental que causa la pérdida de un pariente. Sin embargo, existe variedad conceptual, dependiendo de las circunstancias.

Hoy, la promoción y culto a la personalidad ha acuñado al vocablo, una deferencia exclusiva para enunciar en vida, el accionar de políticos pícaros y desfasados de las lides electorales. Aquí, se describirá su trayectoria politiquera, escándalos de corrupción, acciones de nepotismo, tráfico de influencia, fraudes electorales e historial tránsfuga, entre otros, con el propósito de exponer en la palestra pública el ocaso de una carrera política.

Casi todos los partidos políticos tienen en sus distintas directivas a hombre y mujeres desprestigiados, que creen que porque participaron en la formación del partido, gozan de una patente de por vida para figurar en las presentaciones proselitistas del partido, a pesar del nulo poder de convocatoria y respaldo de las bases; impidiendo que la organización política proyecte una imagen potable que agrade y convenza al voto indeciso, el que a la postre decide una elección y fortalece al partido.

Las nuevas corrientes interesadas en participar en los movimientos políticos renovadores —jóvenes en su mayoría— están exigiendo el relevo de estos personajes deshonestos, quienes con su tan sola presencia empañan la imagen de los nuevos prospectos, quienes han esperado como activista y luego como dirigentes contar con el liderazgo certificado, para escalar y aspirar con todo derecho a alguna postulación a lo interno del partido, para luego correr por un cargo de elección popular.

Los partidos políticos en especial los tradicionales, que se han rodeado de estos personajes nefastos como promotores, han perdido toda credibilidad, a tal punto que la gente decente y de bien piensa dos veces antes de formar parte de sus membresías, dando con ello que muchos profesionales honestos y con experiencia eviten brindar sus conocimientos a la administración pública como aporte al Estado.

La posición mezquina de estas élites políticas con prontuarios delictivos, en aferrarse a la cúpula de sus partidos, buscando fuero y el blindaje que los inmunice a toda clase de bribonadas, incluyendo a procesos pendientes, prostituye el noble eslabón en donde todavía se aferran a hacer historia, los procesos democráticos, afortunadamente la campaña de no reelegir a estos jurásicos políticos pasó factura en las recientes elecciones primarias, donde hicieron el ridículo y cavaron su propia fosa y las de sus azuzadores.

Confiamos en que el próximo torneo electoral, a parte de las sorpresas de siempre, promueva el obituario político a través del retiro simulado, pero necesario de los caídos, como preámbulo a la limpieza para ir saneando el sistema electoral, hacia la apertura y renovación de cuadros con gente nueva y comprometida con la democracia y la gobernanza. La creación de espacios a la juventud como relevo para oxigenar el maltrecho proceso democrático es una alternativa y que de paso fortalecería el cacareado pluralismo que promueven los partidos políticos.

ADMINISTRADOR PÚBLICO Y DOCENTE.