La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Diego Espinosa

Columnistas

El Agro: sector que agoniza

Panamá tiene una economía invertida a la conocida tradicionalmente

Es difícil describir la tragedia que vive el productor agropecuario panameño, producto de factores internos y externos que inciden en la producción y la productividad y en el buen desempeño de la actividad. Veamos algunos ejemplos.

Panamá tiene una economía invertida a la conocida tradicionalmente, aquí el sector primario son los bienes y servicios, el sector secundario es la raquítica industria y por último la agricultura como sector terciario, aunque juega un papel de retención a las migraciones a la ciudad, donde viven por lo menos el 40 % de la población, y cuyo aporte al PIB, ronda el solo 2 %.

Por la década del 70, el Gobierno creo una serie de instituciones del sector, tales como el MIDA, BDA, ISA, IMA, e Idiap, que debieron impulsar el desarrollo agropecuario, hoy en día no está claro el rol que juegan, porque no han sido evaluadas en su desempeño profesional, y algunas muestran magros resultados.

Debemos añadir además que la población pasó de un millón a cuatro millones de habitantes, si es que el censo lo hicieron bien. Eso incrementa el consumo de alimentos.

No se conoce si los Gobiernos han tenido un plan estratégico de desarrollo, que garantice la seguridad y soberanía agroalimentaria del país, eso se refleja en cuanto Panamá es deficiente en la producción de casi todos los rubros, lo que animó al sector importador a incrementar el negocio, considerando el hecho de que en Panamá se importan alrededor de $1500 millones en alimentos anualmente. No sería extraño que algunos personeros del Gobierno formen parte de este grupo usurero.

Entre los factores internos que afectan el buen desempeño del agro están los altos costos del combustible, la luz, insumos agropecuarios, y la mano de obra, esta escasea por las migraciones y los subsidios que desmotivan el trabajo rural. Aunque el Gobierno ha creado leyes de incentivos a la producción (Ley 25), esta ha ido a dar al traste, por la corrupción de presuntas coimas entre funcionarios y seudoproductores.

Es menester que se apoye al Idiap, y a la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Panamá, con más recursos para que desarrollen las tecnologías de punta que requieren los tiempos modernos, a fin de poder competir con similitud de condiciones, con los otros países. También el Gobierno tiene una deuda en la construcción de un laboratorio de toxicología, y entiendo que no ha pagado un diferencial de $7.50 por quintal de arroz a los productores que se comprometió a dar.

El uso del dólar, si bien contribuye a mantener alguna estabilidad en el sistema financiero, también encarece los costos de producción y desalienta las exportaciones, el productor necesita modernizarse en las técnicas modernas de producción para producir con mayor productividad.

El factor externo está relacionado con las políticas públicas que han ejecutado los Gobiernos, tales como el ingreso a la OMC, un modelo neoliberal impuesto y que tiene contra la pared a los productores, con la complacencia de Gobiernos entreguistas que han puesto en peligro la seguridad agroalimentaria de ese mismo pueblo que de buena fe los eligió. Debo agregar 27 tratados internacionales firmados a la fecha, los últimos con República Popular de China y el Estado de Israel; sin embargo, el productor sigue desorganizado y a la deriva, sin verle luz a la cueva.

Una solución viable sería que se programen las importaciones y respeten las decisiones de las cadenas agroalimentarias, que se profundice en la investigación y una extensión rural eficiente, incursionar en rubros no tradicionales propios del trópico, y que el Gobierno apruebe una ley donde la marina mercante que transita por el Canal de Panamá, compre un porcentaje de la producción nacional.

INGENIERO AGRÓNOMO Y DOCENTE UNIVERSITARIO.