La Estrella de Panamá
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18 de Oct de 2019

Otilia Ríos

Columnistas

Y nos llegará a nosotros también

‘[...] la vejez [...] no llega de un día para otro, es un devenir gradual que está allí, a menos que cerremos los ojos para no verlo. Y nos llegará a nosotros también'

¿Cuándo deja uno de crecer? Nunca. Literalmente. Todos nos hacemos cada día más grandes... o más viejos. Y nuestros padres también. Un buen día, nos encontramos con que papá y mamá crecieron y ya no son los adultos activos y capaces que solían ser. Se vuelven más débiles, lentos o enferman. Se encienden las alarmas. ¿Quién velará por ellos?

Sin duda, cuidar a los padres ancianos requiere una importante dosis de voluntad, paciencia, tolerancia, fuerza, energía y hasta recursos... Amor, en una sola palabra, dirán algunos.

Si los padres viven solos, tendrán que organizarse entre todos los hijos: ¿quién los visitará?, ¿con qué frecuencia?, ¿y la limpieza de la vivienda, las compras?, ¿y si enferman? Lo ideal es que cada uno de los miembros de la familia coopere para que los padres mayores vivan, a la vez que atendidos y acompañados, en un ambiente seguro. Las reuniones familiares en su casa son una magnífica oportunidad para estrechar los lazos de amor y demostrarles que son importantes en las vidas de sus hijos y nietos. Las vidas que también ayudaron a formar.

Las cosas cambian un poco si traemos a nuestros padres a vivir a nuestra casa, que sufrirá una irremediable transformación para adecuarse a las necesidades del nuevo inquilino. ¡Y nos sorprenderemos de que en realidad no necesitamos todos los muebles y aparatos que hemos ido acumulando para nuestra ‘comodidad'!

No olvidemos que para el cuidado y acompañamiento de nuestros padres mayores vamos a requerir la ayuda de nuestra pareja e hijos, pues habrá que compartir espacios, costumbres, tiempos y hasta gustos, de manera que las cosas no se compliquen; y si se complican, armarnos de paciencia para remediarlas. Bueno, supongamos que igual hicieron ellos cuando fuimos naciendo sus hijos (uno, dos, tres... ¿...?) y eso sería lo mínimo que podríamos hacer para corresponderles.

Cuidar y ver envejecer a nuestros padres produce una mezcla de sentimientos. Ellos representan un cúmulo de aprendizajes e historias que podemos aprovechar para nuestro crecimiento personal, aunque a veces la tarea se torne difícil si no se recibe toda la ayuda y cooperación necesarias. Pero velar por ellos es también una forma de agradecerles todo lo bueno que hicieron por nosotros.

Sin duda, la convivencia diaria también ofrecerá oportunidades de acercarnos más y fortalecer el estrecho vínculo entre las generaciones; de conocernos y de acompañarnos en el diario vivir.

Aunque ellos tengan alguna dificultad para salir de casa, no olvidemos que están vivos y tienen derechos, incluso ahora con la tecnología que nos permite "acercar" el mundo a nuestros hogares y así como la era digital puede resultar entretenida para la mayoría de nosotros, para los adultos mayores también. Por ello, esta es una herramienta que nos puede ayudar a mantenerlos al tanto de los logros y actividades familiares.

Hay que tener presente que la vejez de nuestros seres queridos no llega de un día para otro, es un devenir gradual que está allí, a menos que cerremos los ojos para no verlo. Y nos llegará a nosotros también.

De hecho, la población está envejeciendo rápidamente a nivel mundial y Panamá no escapa de este proceso. La proporción de adultos mayores de 60 años en Panamá comenzará a incrementarse a partir del 2020 y se espera que continúe su ascenso hasta alcanzar aproximadamente el 24 % de la población total en el 2050, esto según estimaciones y proyecciones de la Contraloría General de la República.

Si bien el incremento de las personas adultas mayores no se dará de manera inmediata, se deben tomar medidas para afrontar este desafío en los temas de salud, cobertura en la seguridad social y económica, para de esta forma proveer de una calidad de vida digna a las personas de avanzada edad (que algún día seremos nosotros mismos).

Y que no se nos olvide... los suegros también son padres, de manera que lo dicho arriba también vale para el trato que les demos a ellos.

PROFESORA DE ESPAÑOL.