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28 de Feb de 2020

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Guillermo A. Cochez

Columnistas

Transparencia: el reto más grande del próximo Gobierno

¿Quién ha contado las ocasiones en que el presidente Varela ha dicho que su gestión ha sido transparente y que en los miles de millones licitados

¿Quién ha contado las ocasiones en que el presidente Varela ha dicho que su gestión ha sido transparente y que en los miles de millones licitados por él todo ha sido límpido como el agua de manantial? Me aseguran que ascienden a 233 veces. No puedo comprobar aquello.

Sin embargo, el resultado, de acuerdo con los índices locales e internacionales de transparencia, ha sido desalentador. Si dice Varela que es transparente y el resultado es ese, ¿cómo quedaríamos si no fuera transparente? En los dos últimos años nos hemos mantenido como 97 de un total de 180 países escrutados. Para nada alentador.

Las mediciones que hacen se fundamentan en la libertad de prensa y el respeto a los derechos civiles, así como la sostenibilidad del sistema judicial de los países investigados. Con la tercera parte de la población de Guatemala y con el doble de su presupuesto, Panamá al menos debería estar entre aquellos con menos desigualdad. No es así; estamos muy mal en educación y desarrollo humano. ¿Culpa de Varela? En lo absoluto, porque es un acumulado de un sistema agotado que se ha agravado en los dos últimos periodos presidenciales, para mí de los más corruptos en nuestra historia.

Al inicio de Varela se aplaudió y se justificó el ‘Pacto de Gobernabilidad' con el PRD. Era parecido al de Martinelli que ‘compró' a opositores para tener el control de la Asamblea. El ‘alquiler' de Varela (no compra) se justificó con aquello de que no se podía permitir una alianza PRD-Cambio Democrático, porque ello equivaldría a permitir que Martinelli siguiera gobernando. El dinero público fluyó a borbotones. En las elecciones internas del PRD para escoger su secretario general, la Asamblea Nacional utilizó fondos para apoyar al diputado González en su campaña contra Pérez Balladares. Hubo plata hasta del mismo Gobierno para lograr ese ‘triunfo' que, posteriormente, se confirmó cuando el diputado Varela reclamó a su colega González al no aprobarse las magistradas propuestas por su hermano a inicios de 2018. Había vencido el alquiler.

Ese ‘acuerdo de gobernabilidad' permitió que poco se cuestionara a Varela en la Asamblea. Solo hasta inicios de 2018 es que la Contraloría General investiga las planillas, a pesar de que yo las había denunciado (en programa con Álvaro Alvarado en mayo 2016) con ocasión de la campaña del PRD para escoger secretario general. Ocurrió lo mismo con fondos para el deporte, utilizados también en esa trama, con el MEF avalando esos gastos, al igual que las planillas infladas, y con la Contraloría omitiendo su responsabilidad de fiscalizar los fondos públicos.

La selectividad en la justicia, por otro lado, ha sido la tónica del Ministerio Público y del Órgano Judicial. No se ha movido un dedo para investigar a Jaime Lasso por los 10 millones que recibió de Odebrecht y tampoco a Carlos Duboy por aportes que recibió su partido de la misma fuente. Igual ha sido con quien se dijo era testaferro de los Martinelli, Raúl Saint Malo, hermano de la canciller. No se ha movido un dedo sobre acusaciones de coimas durante el Gobierno de Torrijos, porque todo se maneja con ‘pinzas políticas'. Hay diputados acusados en la Corte, prácticamente en flagrancia por delitos cometidos, como Jorge Alberto Rosas y Aris de Icaza, y el silencio reinará hasta que cesen sus periodos. Si bien vemos un Ejecutivo que no da ningún ejemplo, al igual apreciamos un Legislativo que es sinónimo de vergüenza, y corresponsable de la corrupción en los demás órganos del Estado. La falta de seguridad jurídica es el principal obstáculo para que se invierta aquí, donde por prácticamente todo piden una coima.

Ahora vemos por qué nos miran tan mal las organizaciones de transparencia y nos siguen incluyendo en listas grises y negras de lavado de dinero. No bastan leyes para considerar delito el no pago de impuestos, hace falta coraje de la Superintendencia Bancaria y el Ministerio Público para parar el permanente lavado en algunos bancos que hacen mucho dinero con ese ilícito. Conocidos por ambas instancias, carentes de la voluntad y decisión de ponerle coto a tanto abuso que tanto daño nos hace.

Panamá tiene soluciones. No son fáciles. Requerirán de mucho coraje. Difícilmente lo podrá iniciar un Gobierno que gané la presidencial con solo 30/35 % de la votación. Sin embargo, si salimos electos 15 o 20 diputados serios y verdaderamente comprometidos con la transparencia, la verdadera y no la hipócrita de Varela, podremos darle una vuelta, tanto al Ejecutivo como al Judicial, supervisando y fiscalizando bien sus actuaciones, y convocando rápidamente una Asamblea Constituyente, aunque ella nos recorte los cinco años para lo que fuimos electos, a solamente dos. Lo haremos con el apoyo de la mayoría decente que existe, que gracias a Dios no se dejará llevar por los cantos de sirena que algunos nos están entonando con mucho dinero a su alrededor.

ABOGADO, DIPLOMÁTICO Y POLÍTICO.