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18 de Oct de 2019

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Ricardo Arturo Ríos Torres

Columnistas

Albert Camus, El Extranjero

Alberto Camus hace de la literatura el sendero para hacer filosofía de una manera didáctica.

Alberto Camus hace de la literatura el sendero para hacer filosofía de una manera didáctica. El Extranjero le permite, a través de Meursault, encarnar al hombre absurdo. Al morir su madre demuestra insensibilidad, desamor, frialdad ante lo acontecido. Nada lo inmuta en el entierro. Se va a la playa ese fin de semana con María Cardona.

Ante sus pocos amigos como Massou, Raymond, Salamano demuestra que poco le importa sus vidas. Asesina a un árabe por accidente, nada previsto. El proceso lo expone como un ser sin emociones ni ambiciones. Nunca expresa arrepentimiento ni lástima. Rehúye dar explicaciones, prefiere el silencio. El juicio le permite hacer algunas meditaciones sobre la vida y la muerte. La soledad interior lo conduce a recordar algunos pasajes de su vida. La cárcel lo hace sentirse prisionero, no puede fumar, etc.

La condena a muerte lo regocija y desea una ejecución que sea como un gran espectáculo con la gente gritando su odio contra él. Se niega a recibir al capellán. Meursault afirma sus dudas sobre la existencia divina. La vida sin sentido, la monotonía de lo cotidiano, el permanente aburrimiento, la carencia de valores éticos, la conducta alienada, el ser un autómata favorecen su condena.

Albert Camus representa el Existencialismo francés con Jean Paul Sartre, hubo muchas discrepancias entre ellos como también afinidades. Los dos ganan el Nobel. Sartre lo rechaza por una valoración ética.

Camus en El Extranjero (1942) plantea la Filosofía del Absurdo, el autismo moral, confronta el vacío existencial a través de Meursault cuando éste se niega a reflexionar, a pensar frente a un mundo hostil. Aplica la máxima de Descartes, pienso, luego existo. Al no pensar, no existe.

Meursault asume la indiferencia ante su medio, nada le importa, todo le aburre, lo fastidia, lo ignora; es la manera de protestar contra el autoritarismo; la soledad de su universo interior es la reacción a una sociedad amoral, carente de valores éticos y cívicos. El aislamiento, el mirar hacia adentro es el blindaje hacia el mundo interior, el cual es el refugio existencial frente a una sociedad que lo oprime y que rechaza con su nihilismo.

Meursault encarna al hombre absurdo, el que va contra la corriente, es el contrapunto de lo cotidiano. Camus es el portaestandarte de la Filosofía del Absurdo.

Alberto Camus es El hombre Rebelde, el ensayo polémico que lo enemistó con la izquierda. Camus denuncia el dogmatismo tanto del cristianismo como del marxismo. Él afirma que la moralidad no depende del sentimiento religioso. El ser humano nunca puede vivir sin valores. Defiende el idealismo moral.

Camus considera que el comunismo es el antípoda de una sociedad abierta, del pensamiento multidimensional; es una ideología fundamentalista que se opone al derecho a pensar y decidir.

Albert Camus se inspira en Herman Melville con Bartleby, el escribiente (1853) y con Frank Kafka en La metamorfosis (1915). Bartleby, Gregorio Samsa y Meursault asumen una actitud de angustia existencial, la cual manifiestan de distintos modos. Bartleby y Samsa mueren de hambre. Meursault es ejecutado.

Bartleby, cuando afirma ‘prefiero no hacerlo', lo hace contra el mundo absorbente de Wall Street; es la desolación e impotencia ante el poder del dinero.

Bartleby y Meursault coinciden en no hacer lo que se les pide ¿El negarse es una manifestación de la teoría del libre albedrío? Gregorio trabaja también en el comercio, ese laberinto burocrático donde el individuo es solo una parte de un engranaje y Meursault es un funcionario en una oficina de negocios.

Bartleby, Gregorio y Meursault: ¿Sufren de esquizofrenia? ¿Sus almas están enfermas ante una sociedad que los cosifica? El capitalismo los agobia, ¿son personas alienadas? Están muertos en vida. Son víctimas de un mundo opresivo, ya sea del totalitarismo que los atomatiza con la súper estructura del poder público, del burocratismo que los anula con su mediocridad rutinaria, de la tecnología que los minimiza con su mecanización.

Melville, Kafka y Camus coinciden en plantear la deshumanización de la vida contemporánea. Abordan la frustración e incertidumbres, como la falta de esperanzas de los seres humanos sometidos en una gran asfixia ética. Los tres escritores denuncian un modo de vida deprimente y desolador.

Gregorio Samsa encarna el sometimiento a un orden social excluyente. Bartleby representa la enajenación individual como colectiva. Meursault es la indiferencia total ante el entorno social. Los tres manifiestan el desarraigo absoluto. Camus en contrapunto, afirma que no se puede vivir sin valores éticos.

HISTORIADOR, ESCRITOR Y DOCENTE.