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18 de Oct de 2019

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Rafael Carles

Columnistas

Uso de computadoras en clases

En consecuencia, los estudiantes deben evitar las computadoras portátiles en clase y simplemente escribir con sus bolígrafos

Si usted entra a cualquier salón de clase, lo más probable es que encontrará un mar de estudiantes escribiendo en computadoras portátiles, mientras el profesor trata de hablar. Salvo algunas excepciones, las computadoras debieran prohibirse en el aula de clase. Y aunque esto puede sonar extremista, cada vez crece el cúmulo de evidencias que demuestra que, en general, los alumnos aprenden menos cuando usan computadoras durante las clases y tienden a tomar peores notas. Y la razón es que las computadoras portátiles distraen el aprendizaje, tanto para los usuarios como para quienes los rodean. Y eso también aplica a reuniones en los centros de trabajo.

En una serie de experimentos en la Universidad de Princeton y en la Universidad de California en Los Ángeles, a los estudiantes se les asignaron al azar computadoras portátiles o bolígrafo y papel para tomar notas en una clase (http://www.expansion.com/sociedad/2016/04/05/570394d44616 3fa2268b45c6.html). Aquellos que usaron computadoras portátiles tuvieron una comprensión sustancialmente peor, según lo medido por una prueba estandarizada, que aquellos que no lo hicieron. Los investigadores plantearon la hipótesis de que, dado que los estudiantes pueden escribir más rápido en la computadora de lo que pueden escribir con la pluma, las palabras del profesor pasaron directamente a los dedos de los estudiantes sin tener que detenerse en sus cerebros para el procesamiento sustantivo. Los estudiantes que escribían a mano tenían que procesar y condensar el material hablado simplemente para que sus bolígrafos pudieran mantenerse al ritmo de la conferencia. De hecho, las notas de los usuarios de computadoras portátiles se parecían más a las transcripciones que a los resúmenes de conferencias. Las versiones escritas a mano eran más concisas, pero incluían los temas más destacados que se trataron en la conferencia.

Aun así, puede sonar necio el prohibir la tecnología en el aula de clase. La mayoría de los estudiantes universitarios son adultos que pueden votar, ir a la guerra y poseer propiedades. Entonces, ¿por qué no deberían decidir ellos mismos si usar computadora portátil?

La evidencia más fuerte en contra de esa elección es que el uso de una computadora portátil por parte de un estudiante perjudica el aprendizaje de los estudiantes a su alrededor. En una serie de estudios en la Universidad de York y la Universidad de McMaster en Canadá, se probó el efecto negativo de las computadoras portátiles en los estudiantes que no las estaban usando. Aquí aplica el término económico de ‘externalidad negativa', que se produce cuando el consumo de una persona perjudica el bienestar de los demás. La contaminación de una fábrica que quema carbón o un automóvil que usa gasolina puede dañar el aire y el ambiente de quienes lo rodean. Una computadora portátil a veces puede ser una forma de contaminación visual: los que están cerca ven su pantalla y su atención se centra en sus atractivos, que a menudo incluyen no solo la toma de notas, sino también Facebook, Twitter, correo electrónico y noticias.

Por lo visto, el argumento es lo suficientemente convincente como para prohibir las computadoras portátiles en clases. Pensamos que existen excepciones como, por ejemplo, estudiantes con discapacidades de aprendizaje que requieren de la tecnología y electrónica para participar en clase, lo cual revela que cualquier estudiante que requiera de un dispositivo electrónico tiene una discapacidad de aprendizaje.

Los estudiantes pueden objetar que la prohibición de una computadora portátil les impide almacenar notas en sus computadoras. Pero los teléfonos inteligentes pueden tomar fotos de páginas escritas a mano y convertirlas a un formato electrónico. Aún mejor, fuera de la clase, los estudiantes pueden leer sus propias notas escritas a mano y reescribirlas en la computadora, si lo desean, un proceso que mejora aún más el aprendizaje.

En consecuencia, los estudiantes deben evitar las computadoras portátiles en clase y simplemente escribir con sus bolígrafos. No sería nada descabellado pensar que lo mismo aplicaría a las demás situaciones donde existen personas alrededor, como reuniones en oficinas y sitios donde dos personas comparten asientos contiguos. Hace unos días, en un vuelo de Copa compartí fila con una señora que desaforadamente escribía en su computadora y, aunque no necesariamente nos interesaba conocer las cifras de ventas de su empresa, era muy poco lo que podíamos hacer para evitar mirar una pantalla brillante de 15' x 8' que encandilaba la vista. Por eso, la próxima vez, más respeto con el profesor que intenta dar clases y más consideración con el viajero que se sienta a un lado.

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