Temas Especiales

25 de Nov de 2020

Avatar del Modesto A. Tuñón F.

Modesto A. Tuñón F.

Columnistas

Santos y la batalla por la paz

‘Fui entre prepotente y soberbio…', confesó Juan Manuel Santos, expresidente de su país Colombia

‘Fui entre prepotente y soberbio…', confesó Juan Manuel Santos, expresidente de su país Colombia, mientras conversaba frente a una sala abarrotada de antiguos compañeros del Gobierno durante la administración de dos periodos (2010-2018) y un público que asistía a la presentación de su libro La batalla por la paz. Este encuentro se produjo hace unos días durante la celebración de la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBO).

La obra que ve la luz en momentos en que se debate sobre el futuro legal de los acuerdos alcanzados en su gestión con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), constituye no solo un diario de la negociación para terminar con el enfrentamiento, sino un testimonio de ‘un proceso muy complicado'; así como las lecciones que dejó ‘para otros casos en el futuro', afirmó con convicción.

Santos expuso en forma muy concreta durante la entrevista sostenida frente a la audiencia, los pasos seguidos para mantener vigente el resultado de la gestión, pese a los balances adversos del referéndum. Exterioriza aquellos factores que impidieron un triunfo; ‘…nos faltó mucha más pedagogía; explicar los beneficios; repetir mil veces el mensaje para que fuera calando', manifiesta al mirar hacia atrás y desenmarañar aquellos tiempos complejos.

El ex mandatario formula críticas a su manera de asumir aquel compromiso crucial. ‘Hoy haría distintas muchísimas cosas. ‘La negociación demoró demasiado' y plantea que ‘se negoció secuencialmente y eso fue un error'. Debió hacerse de manera simultánea todas las fases. Eso permitió que se crearán suspicacias y dio espacio para historias absurdas sobre las concesiones a la contraparte y que los colombianos consideraron excesivas y sospechosas.

Sin embargo, ponderó otros elementos, que a su juicio fueron positivos como la inclusión de los militares, actores de un posible arreglo y el fin de una era de violencia. ‘Dentro del ejercicio de mirar otros procesos de paz, 17 en el mundo, faltaba algo', apunta. Consideró que las Fuerzas Armadas iban a ser enemigas de lo actuado y por eso, involucró a ese sector. Los soldados y policías jugarían un papel, al cuidar a los guerrilleros y la transición.

Sustentó Santos que los elementos castrenses habrían de cumplir una importantísima función logística en el periodo de entrega de armas y garantizando la seguridad en esta fase. Se incluyó a dos de los generales que encabezaron las labores que correspondió al nivel directamente vinculado con los enfrentamientos. De esa manera se disminuyó la tensión hacia los resultados globales y específicamente en cuanto a la conflictividad bélica.

Quien dirigió los destinos políticos en una etapa histórica importante de esa sociedad, delineó las perspectivas del modelo adoptado para poner fin a unas diferencias que mantuvieron al país dividido más de medio siglo. Además, que dieron como consecuencia un altísimo resultado de muerte, desolación y descompensación de cada uno de los componentes de la realidad colombiana. Se partió desde la perspectiva de las víctimas, precisó.

Es consciente que necesitó apoyo internacional y se acercó al Papa para pedirle intervención y éste le dijo que rezaba por él y que vendría en el instante preciso en que se requiriera. Reconoció que los grupos religiosos no fueron consecuentes con los objetivos de las propuestas y hasta recibieron las críticas del Pontífice; que ‘regañó a los obispos por este motivo'. Santos confesó que se llegó a desvirtuar las ideas sobre el papel de las familias.

Concluyó que quedaba una pluralidad de cosas que divulgar y que lo haría más adelante; pero que narró lo esencial en el libro para que otros no fueran a contar mal las historias. ‘No quise sacarle muchos clavos y así pude elogiar a gente que participó', concluyó satisfecho por sus actuaciones políticas y el papel desempeñado.

PERIODISTA