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04 de Dec de 2020

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Ernesto A. Holder

Columnistas

Escenarios de manipulación

‘Yo no sé si todo lo que ha transcurrido desde la noche del 5 de mayo sea cierto. Tampoco sé si es falso. Pero lo que si sé, desde mi experiencia de observador social, es que lo más saludable es dudar antes de retransmitir'

Para mí ha sido alarmante. No lo que dicen que ha ocurrido durante los comicios el pasado 5 de mayo relacionado al conteo de votos, las reglas que lo gobiernan… lo del cociente, medio cociente y residuo. Alarmante las reacciones y la discusión pública desde entonces.

No dudo que haya personas que maneja buena información, pero como estudioso de la comunicación, estos días son propicios en las esferas académicas para temas como: ‘El estudio de la manipulación de masas a través de las redes sociales' o ‘Estudio de la reacción de masas y la influencia de las redes en pleno siglo XXI'.

Antes de opinar, estudie. Conocer el tema sobre la cual se va a opinar es de primera importancia, pero conocer el escenario y el contexto lo es igualmente. Y lo más significativo es que ya se sabe a nivel internacional sobre la relación existente entre el uso de las redes sociales y la manipulación de información, particularmente en campañas políticas.

El tema de la interferencia de Rusia en las elecciones de los Estados Unidos en el 2016, es conocido y los organismos de inteligencia y seguridad nacional de ese país advierten de que los intentos y las actividades en ese sentido, no cesan. Si se informaran los que aquí envían y reenvían sin parar, entenderían que no solo ha sido Rusia.

El periódico USA Today publicó en septiembre del 2017 que: ‘Rusia se ha entrometido en los asuntos de al menos 27 países europeos y norteamericanos desde 2004 con interferencias que van desde ataques cibernéticos hasta campañas de desinformación…'. Esta información y análisis ‘fue compilada por la Alianza para la Democracia Segura de German Marshall Fund, una organización sin fines de lucro que fomenta vínculos más estrechos entre los Estados Unidos y Europa. En agosto [2017], el grupo comenzó a rastrear los esfuerzos rusos para influir en la opinión pública de los Estados Unidos a través de una red de cuentas de Twitter que disemina mensajes considerados útiles para el Kremlin'.

Pero si crees que lo de Rusia es a otro nivel, o que es un asunto entre las dos grandes potencias por el dominio, control o desviación del discurso público, en otros países se toman medidas para proteger a sus ciudadanos de estas infiltraciones subliminales.

De ninguna manera estoy sugiriendo que los problemas en el proceso electorero aquí en Panamá son de esta magnitud. Pero con pensarlo un poco, alguien sentado en la butaca en su casa o un grupo malintencionado con una agenda bien establecida, escriben un mensaje sin fundamento y sin evidencia, amañan o acomodan a su antojo una información y lo envía por las redes sociales. Raudo y veloz, 5, 10, 50, 100 o más, lo reenvían a sus contactos. Así van diseminando mensajes falsos o amañados sin la comprobación debida. Eso lo hace el ciudadano de a pie y también el periodista, supuestamente bien preparado, frente a las cámaras de televisión o al micrófono de la radio.

Lo dije hace algunas semanas: ‘Habrá quienes defienden, con meditada razón, la utilidad e importancia de las [redes sociales]. Como comunicador, claro que comprendo lo transcendental que puede ser para la sociedad estas herramientas, particularmente en tiempos de crisis y emergencias. Lo que sucede es que el ingrediente que desnaturaliza ese importante potencial que sabemos que tiene, es el ser humano: nosotros'.

Yo no sé si todo lo que ha transcurrido desde la noche del 5 de mayo sea cierto. Tampoco sé si es falso. Pero lo que si sé, desde mi experiencia de observador social, es que lo más saludable es dudar antes de retransmitir. En la duda con prudencia se puede evitar las equivocaciones que afecten el conjunto de la sociedad, particularmente si la responsabilidad que algunos ejercen como comunicadores sociales o activistas políticos, supuestamente serios y con buenas intenciones.

Cuestionar la voluntad de la mayoría cambia la forma en que enfrentaremos los próximos cinco años. En un panel sobre el tema de las interferencias electrónicas en procesos electorales en la Unión Europea, Jennifer Baker, periodista especializada en tecnológica, dijo que ‘tales interferencia pueden entorpecer (disrupt) elecciones, reduce la fe pública en el resultado (…) Y eso hace que todo el tejido social sea más inestable'. Para no perder espacios e influencias, para algunos, ese parece ser el objetivo.

COMUNICADOR SOCIAL.