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22 de May de 2022

  • Wei Qiang

Columnistas

Problema de la deuda de Sri Lanka: ¿culpa de China?

Desde hace un tiempo, numerosos medios y ‘expertos' andan citando el caso de ‘Sri Lanka forzado a ceder un puerto de importancia estratégica

Desde hace un tiempo, numerosos medios y ‘expertos' andan citando el caso de ‘Sri Lanka forzado a ceder un puerto de importancia estratégica a China después de haber caído en una trampa de la deuda china', como clásico ejemplo de cómo China está utilizando su Iniciativa Franja y Ruta para lograr sus objetivos geoestratégicos, a través de su siniestra ‘diplomacia de la deuda' o ‘prácticas internacionales depredadoras'.

La verdad, revelada por muchas personas con verdadera autoridad para hacerlo, como por ejemplo la Dra. Dushni Weerakoon, directora ejecutiva del Instituto de Estudios de Políticas de Sri Lanka, y la profesora Sisira Jayasuriya, de los departamentos de Economía de las Universidades de Monash y Nacional de Australia, es que esa historia está basada más en la ficción que en los hechos.

Aquí van los hechos —verídicos, no ficticios—:

Sri Lanka enfrentó (y sigue enfrentando) una crisis de deuda. Ha tomado importantes cantidades de préstamos de China en los últimos años y acordó en 2017 otorgar un contrato de arrendamiento del puerto de Hambantota a China por 99 años en un canje de deuda por capital, con la condición de que no se puede usar con fines militares.

Pero es un mito que el puerto fue ‘cedido' a China —de entrada, la figura de cesión no se aplica, por cuanto se trata de un arreglo de arrendamiento bajo el cual Sri Lanka siempre cuenta con el derecho a suspender el contrato y recuperar los títulos del puerto de conformidad con los procedimientos y términos acordados por las partes contratantes—, porque Sri Lanka tuvo problemas para pagar los préstamos chinos.

Los problemas de pago de la deuda de Sri Lanka tenían muy poco que ver con los préstamos chinos, que representan nada más que un aproximado 10 % de la deuda externa total de Sri Lanka. Y, de esta deuda china, más del 60 % va en condiciones concesionarias, normalmente a tasas fijas del 2 %, con otras comisiones del 0,5 % y vencimiento medio de 15 a 20 años.

El 40 % restante, esto es, los préstamos no concesionarios, de China, representa solo el 20 % de la deuda total de Sri Lanka proveniente de dicho tipo de préstamos. El resto (80 %) se tomó prestado del mercado internacional de capital en forma de bonos soberanos, facilidades de financiamiento a plazo y tenencias extranjeras de valores de primera categoría.

El giro de Sri Lanka a los préstamos comerciales internacionales en la última década fue parte de un fenómeno global. Las condiciones económicas globales, después de la crisis financiera de 2008, deprimieron las perspectivas de exportación de las economías emergentes, por un lado; y, por el otro, también brindaron una oportunidad inesperada para obtener préstamos ‘baratos' en los mercados globales de capital, ya que los bajos rendimientos en los países desarrollados llevaron a una lucha por mayores rendimientos de los inversores.

Estos préstamos de alto interés ahora superan un tercio de la deuda total de Sri Lanka. Como resultado, Sri Lanka enfrenta un pago récord de la deuda externa de casi US$6 mil millones en 2019, de los cuales US$2,6 mil millones deben pagarse solo en el primer trimestre de 2019. Con reservas bajas y condiciones de mercado más restrictivas, encontrar un modo de cumplir con estas obligaciones de reembolso es un esfuerzo. Arrendar el puerto de Hambantota fue parte de una estrategia para encontrar efectivo y evitar las presiones sobre el fondo disponible de reservas.

Por lo anteriormente expuesto, se puede notar claramente que los préstamos chinos distan leguas de ser la causa principal de la deuda de Sri Lanka, la que tiene más que ver con otros factores y coyunturas globales.

¿Por qué, a pesar de los hechos claros y contundentes y matemáticas elementales, insisten en presentar ampliamente a Sri Lanka como un ejemplo de los peligros de la ‘diplomacia de la deuda china'? Y ¿por qué, a pesar del amplio consenso existente entre los países latinoamericanos y del Caribe en el sentido de que una creciente profundización de la cooperación ganar-ganar chino-latinoamericana-caribeña genera beneficios a todos y no daña a nadie, alguna que otra voz no se cansa de tronar, desde el púlpito del poder, en contra de dicha cooperación?

EMBAJADOR DE CHINA EN PANAMÁ.