La Estrella de Panamá
Panamá,25º

18 de Oct de 2019

Avatar del Marco A. Gandásegui, Hijo

Marco A. Gandásegui, Hijo

Columnistas

Panamá bajo fuego cruzado en la guerra entre EE.UU. y China

‘Cortizo ha sido cauto en sus declaraciones. En varias ocasiones ha afirmado que quiere que Panamá recupere el rol de mediador entre las partes en conflicto'

Panamá y su economía dolarizada puede perder mucho, si no maneja sus relaciones con EE.UU., China y Venezuela de una manera que reduzca las tensiones. Ambas grandes potencias también pueden perder, si no son cuidadosas en sus próximas movidas.

La ‘guerra comercial' entre Pekín y Washington puede tener repercusiones serias sobre la potencia emergente asiática. Puede ver su marcha hacia la conquista de los mercados de América Latina parcialmente bloqueada por un diferendo que se centre en el istmo. La posición geográfica del país —que incluye el Canal de Panamá— son insumos importantes en los planes de los chinos. Pekín puede decidir dar marcha atrás en espera de una mejor coyuntura. No parece tener demasiado apuro.

En el caso de EE.UU., la estrategia a largo plazo de sus Gobiernos ha sido —desde los tiempos del presidente Jimmy Carter— poner fin a las ‘causas de conflicto' con el pueblo panameño. Un enfrentamiento entre China y EE.UU. en torno a sus intereses en el istmo podría interrumpir el tráfico marítimo interoceánico del Canal de Panamá. EE.UU. sería muy afectado por la pérdida de la comunicación tanto comercial como militar. El ‘establishment' norteamericano (que incluye el aparato gubernamental, corporaciones trasnacionales y el complejo tecno-industrial-militar) considera a Panamá más que su ‘patio trasero'. Ve el istmo como el puente que domina la región. El ‘establishment' nació con la ‘conquista' del istmo hace 175 años (el Tratado Mallarino-Bidlack). Le es difícil —si no imposible, por el momento— aceptar que se está llegando al fin de una era.

La política económica del futuro Gobierno está amarrada al Canal de Panamá y a su usuario más importante: EE.UU. Al mismo tiempo, el presidente electo, Laurentino Cortizo, sabe que la República Popular de China es la potencia mundial emergente. Panamá se encuentra en medio del fuego cruzado en la ‘guerra comercial' que le declaró la Casa Blanca a China. Más del 20 por ciento de las exportaciones chinas a EE.UU. pasan por el Canal. Casi la totalidad de las exportaciones de grano norteamericano hacia los mercados orientales (China) pasa por el istmo panameño. La renta que representa ese intercambio beneficia a Panamá con alrededor de seis mil millones de dólares que ingresan a su economía anualmente.

Faltando pocos días para que Cortizo tome posesión de su cargo, ya formó su gabinete y anunció algunas medidas que tomará a partir del 1 de julio de 2019. El gabinete está formado por un conjunto de profesionales del sector privado y del Partido Revolucionario Democrático (PRD). Es una combinación de figuras jóvenes y mujeres que trabajarán con veteranos de administraciones del pasado. En materia de política interna, Cortizo no promete iniciativas novedosas. Tiene serios problemas en el sector social —educación, salud, entre otros— y en el sector productivo —agro, industria, construcción— sin propuestas para enfrentar las crisis que se avecinan.

En varias ocasiones ha definido su posición frente a las futuras relaciones con China y Venezuela. EE.UU. ya le envió al futuro presidente mensajes de lo que esperan de Panamá y sus relaciones con Pekín. Panamá pretende poner su posición geográfica y el Canal de Panamá al servicio de un centro logístico que conecte la región latinoamericana. El enviado del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Mauricio Claver-Carone, señaló que cualquier cambio del ‘statu quo' en el istmo panameño será considerado por EE.UU. como un ‘peligro' para los intereses de ese país.

El secretario de Estado, Mike Pompeo, le comunicó por teléfono a Cortizo que esperaba que Panamá siguiera colaborando con la política de Washington frente a Venezuela. El Gobierno saliente de Panamá ha ‘prestado' sus bases aeronavales para que EE.UU. desarrolle sus actividades contra Venezuela. Igualmente, ha reducido su comercio y ha recibido oficialmente a una representante que se presenta como enviada del presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana.

Cortizo ha sido cauto en sus declaraciones. En varias ocasiones ha afirmado que quiere que Panamá recupere el rol de mediador entre las partes en conflicto. Menciona el papel del general Torrijos, que fue central en las negociaciones durante las insurrecciones centroamericanas en la década de 1970. No manifiesta entusiasmo por la política errática de Washington que maneja a la OEA y al Grupo de Lima sin una estrategia clara. Debe oponerse al uso de la fuerza en cualquier conflicto que inmovilizaría a Panamá en medio del ‘fuego cruzado'.

PROFESOR DE SOCIOLOGÍA DE LA UP E INVESTIGADOR ASOCIADO DEL CELA.

‘En materia de política interna, Cortizo no promete iniciativas novedosas. Tiene serios problemas en el sector social —educación, salud, entre otros— [...]'

‘En el caso de EE.UU., la estrategia a largo plazo de sus Gobiernos ha sido —[...]— poner fin a las ‘causas de conflicto' con el pueblo panameño'