07 de Dic de 2021

  • David Castro De León

Columnistas

¡Peligro!, vertedero de Nombre de Dios

Pueblo colonense: si nosotros no cambiamos nuestros pensamientos, si destruimos nuestra naturaleza, olvidamos nuestra cultura y elegimos a las mismas autoridades corruptas

El vertedero controlado de Nombre de Dios, como suele describirlo un informe de junio 2015 de la Autoridad de Aseo (AA), inició su construcción y funcionamiento a partir del 2000. Fue un proyecto financiado por el Fondo Mixto Hispano-Panameño de Cooperación, aportaciones del Gobierno de España, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, coordinado por el Instituto Panameño de Turismo (IPAT), los municipios de Portobelo y Santa Isabel. Asimismo, el proyecto se compartió con la empresa ‘Sabrisa', la cual se dotó de una serie de equipos para que cumpliera con los servicios de aseo y recolección en la Costa Arriba. Sin embargo, desde el 2005, según el informe, el mantenimiento de lo que ellos llaman ‘Vertedero Controlado' se descontinuó, debido a la falta de recursos de los municipios.

Anterior al informe, el 16 de marzo del 2015, una delegación del Ministerio de Salud (Minsa), realizó un recorrido por el vertedero, debido a las constantes denuncias y preocupación de la comunidad de Nombre de Dios, por los malos olores, la proliferación de moscas, roedores y aves de rapiña. Pero, según las autoridades del Minsa, la culpa de que el vertedero esté ocasionando estos problemas es de la comunidad, por su indiferencia y falta de apoyo.

Yo quiero manifestarle a las autoridades de Salud y a las nuevas autoridades electas de la Costa Arriba, elegidas el 1 de mayo de 2019 que el Vertedero de Nombre de Dios no es un Vertedero controlado. Para ser un Vertedero Controlado se necesita: limpieza de la zona, sofisticado sistema de drenaje, las aguas se deben tratar en plantas depuradoras antes de ser vertidas a los ríos o al mar, preparar el terreno para que se puedan depositar los residuos, una carretera adecuada para que puedan transportarse camiones con basura, cada vertedero debe tener luz y agua, análisis frecuentes para conocer las emisiones de gases tóxicos y poder corregir el problema, red de desviación pluviales para que el agua lluvia no tenga contacto con los residuos y se aumente la producción de lixiviados, tratamiento de los lixiviados y muchos métodos más de seguridad ambiental. Por otra parte, lo que acontece en el vertedero no es culpa del pueblo de la Costa Arriba, son las autoridades las culpables de haber olvidado cuál es su función y por qué fueron elegidas.

Para solucionar este problema, las autoridades tienen que invertir en programas de educación ambiental para las comunidades y sancionar enérgicamente aquellas personas que contaminan, crear acuerdos con otros municipios, presentar proyectos que puedan ser patrocinados por el Gobierno, ONG o la empresa privada. También, deben conocer la Ley 33 de 30 de mayo de 2018 que establece la política Basura Cero, y que permite a las autoridades municipales adoptar medidas para prevenir y reducir la generación de residuos, incentivando el reciclaje a través de programas de Cultura Basura Cero. Esta Ley les permite coordinar entre sí planes conjuntos de minimización, reciclaje y aprovechamientos de residuos para activar economías de escala.

La basura que hoy en día generamos de nuestras casas y Centros de Salud, está provocando un problema medioambiental, afectando desde el vertedero, el suelo, degradando el paisaje, contaminando el aire y las aguas. Seguimos teniendo el hábito de ‘usar y tirar', produciendo una cantidad de residuos que no logramos reciclarlos y al final del día llegan a las playas, ríos, lagos y quebradas.

Pueblo colonense: si nosotros no cambiamos nuestros pensamientos, si destruimos nuestra naturaleza, olvidamos nuestra cultura y elegimos a las mismas autoridades corruptas, no podemos exigir a los gobernantes educación, salud, vivienda, turismo y mucho menos un vertedero que pueda ser seguro para nosotros y el medio ambiente.

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