29 de Nov de 2021

  • Eduardo L. Lamphrey R.

Columnistas

Nuevo Gobierno, nueva Asamblea, igual lo jurídico

‘La Ley no puede seguir siendo conducida por intereses personales y políticos, no debe ser excluyente y menos buena para pocos y mala para las grandes mayorías'

Nuevas particularidades nos muestran el inicio de un nuevo quinquenio gubernamental. El gran ganador de la contienda electoral fue, sin duda alguna, la alianza PRD-Molirena, obteniendo una amplia mayoría en la Asamblea Nacional y el presidente de la República. El país dio contundente respuesta electoral al acabar con el panameñismo, al darle aire al resquebrajado CD y oportunidad a los independientes; se siente un nuevo contexto político en el país, hay confianza y seguridad en que todo cambiará para bien, en beneficio de las grandes mayorías del país.

Cabe destacar que el nuevo presidente, Laurentino ‘Nito' Cortizo Cohen, (2019-2024), entró con fuerza; antes del 1 de julio ya había nombrado a su gabinete, subdirecciones, gobernadores, alcaldes y seguridad a nivel nacional, en su gabinete fusionó la experiencia con la juventud, trazó los objetivos fundamentales de su propuesta gubernamental, como es el caso de la reforma constitucional, reactivar la economía, generar más empleos, hacerle frente a una exorbitante deuda pública, trabajar por la sostenibilidad de la CSS y sacar al país de la lista gris de la OCDE y el GAFI. Deja una buena impresión e inicia con fortaleza y buen apoyo popular. Su figura se ha perfeccionado, ‘Nito es Nito', por encima de la cúpula del partido, del círculo cero que lo rodea, de la rancia oligarquía. Siguen pegados a él, algunos coimeros, varios vendepatria y los gringófilos.

La Asamblea Nacional, con 68 diputados (son 71) inició su nuevo quinquenio, con una mayoría de la alianza PRD-MOLIRENA, 40 diputados, 18 de CD, 8 panameñistas y 5 independientes. Marcos Castillero Barahona (PRD), del Circuito 6-3, fue escogido unánimemente como presidente del primer año de sesiones ordinarias, Zulay Rodríguez (PRD), como primera vicepresidenta, y Tito Rodríguez (Molirena), como segundo vicepresidente. Se respira autonomía y fuerza política en esta nueva asamblea, se notan los independientes, más ausente los CD y mucho más ausentes los panameñistas. La lucha interna se da en el plano ideológico, se pelean los puestos en las comisiones y se perfilan buenos debates y un alza cualitativa en las discusiones políticas en las reuniones ordinarias. Se acabaron los tránsfugas y los rofiones.

El sector jurídico deja un sabor amargo en el Gobierno pasado, deja una estela de venganza, excluyente y extremadamente politizada; igual sabor dejan la Contraloría y la Procuraduría. Es el poder gubernamental más golpeado y más desprestigiado de los tres órganos del país. Hay que depurarlo y en lo posible sanearlo para que ejerza su poder con independencia y autonomía. La Ley no puede seguir siendo conducida por intereses personales y políticos, no debe ser excluyente y menos buena para pocos y mala para las grandes mayorías. El contralor debe dejar su papel de inquisidor con la Asamblea, su papel no es quebrar brazos para que los diputados aprueben lo que decida el Ejecutivo, ya no tiene el apoyo irrestricto de la Presidencia, igual con la Procuraduría, queremos resultados y menos promesas incumplidas.

Estamos en otro ambiente político, llegó la calma después de la tormenta; no podemos seguir viviendo entre contiendas políticas, contienda entre las fuerzas de poder económico en el país; mientras los de abajo, las grandes mayorías, no saben qué desayunarán mañana, qué hacer con la tercera edad y cómo sacar a sus hijos de las bandas, la delincuencia y el tráfico de drogas.

Queremos pasear de noche, sin el miedo a la bala perdida; queremos estar seguros de que tendremos nuestra merecida jubilación en el 2024; queremos ayudar a nuestros agricultores, beneficiarnos, ‘todos', de las utilidades del Canal, tener buenos transportes masivos, medicamentos al día, agua y luz las 24 horas y estar en paz, volver a soñar, y sentirnos orgullosos de ser panameños.

ECONOMISTA

‘[...] el nuevo presidente, [...], entró con fuerza; antes del 1 de julio ya había nombrado a su gabinete, subdirecciones, gobernadores [...]'

***