La Estrella de Panamá
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15 de Oct de 2019

Marianela Espinosa

Columnistas

Los más pobres entre los pobres

De acuerdo a los resultados del documento de reciente publicación, este índice coincide con un cálculo realizado para 104 países que arrojó similar cifra, pero para un IPM global de 33 %.

En nuestra entrega anterior (14/8/2018), nos comprometimos en presentar un artículo más cuantitativo sobre el índice de pobreza multidimensional, pero con la aparición de una segunda medida de pobreza más específica, la concerniente a la niñez y adolescencia del país (IPM—NNA del 2018), nos interesarnos en esta y decidimos dirigir la inquietud a ese segmento de la población a nivel comarcal: Guna Yala, Ngäbe Buglé y la Emberá, los más pobres entre los pobres.

Según este último informe, el 33.3 % o 1 384 199 habitantes del país, lo constituyen niños, niñas y adolescentes (NNA) comprendidos entre las edades de 0 a 17 años y de ese total, un 32.8 % o 454 017 son pobres. En síntesis, uno de cada tres habitantes de Panamá es NNA, y de ellos, uno de cada tres está en esta condición de pobreza y de ellos, uno de cada tres habita en alguna de tales comarcas.

Ese 31.8 % o 145 495 NNA, se distribuye así: en la Comarca Ngäbe Buglé 112 857, Guna Yala con 25 325 y la Comarca Emberá con 6313. Uno de cada tres NNA tienen privaciones o falencias en tres (3) o más indicadores de un total de los diez (10) que componen el estudio.

De acuerdo a los resultados del documento de reciente publicación, este índice coincide con un cálculo realizado para 104 países que arrojó similar cifra, pero para un IPM global de 33 %.

El Índice de Pobreza Multidimensional de Niños, Niñas y Adolescentes (IPM—NNA) es definido como el producto de la incidencia o porcentaje de pobres multidimensionales por la intensidad o promedio de las carencias. Estadísticamente hablando, mientras más cerca de la unidad está el índice, peor será la situación de pobreza multidimensional.

El IPM—NNA comarcal fue: 0.593 en Guna Yala, 0.568 en Ngäbe Buglé, y 0.365 en Emberá. Ellos resultan ser mayores que el índice nacional de 0.1494. Sin embargo, la Comarca Emberá tiene un índice inferior a las otras dos comarcas, por lo que estaría menos mal.

En cuanto a la incidencia comarcal tenemos que es de 99.3 % en Guna Yala, 95.4 % en Ngäbe Buglé y 81.0 % en la Emberá. El promedio comarcal (93.1 %) es tres veces mayor que el promedio provincial (28.2 %), y 2.8 veces mayor que la nacional (32.8 %).

La intensidad, segundo factor en el cálculo del índice, a nivel nacional, fue del orden de 45.6 %, o la carencia en 4.5 o más indicadores del índice.

Las comarcas Guna Yala y Ngabe Buglé alcanzaron una intensidad de 59.7 % y 59.5 %, respectivamente. En ambos casos, superiores al valor nacional. Sin embargo, la Comarca Emberá estuvo por debajo, al alcanzar solo el 45 %; esto quiere decir que en las primeras dos comarcas hay casi seis carencias o más, mientras que en la emberá, estas son de 4.5 o más.

El IPM—NNA es también un instrumento para medir la pobreza, según los distintos grupos de población y establece con ella prioridades frente a los escasos recursos. El Estado formula políticas sociales para enfrentar las carencias específicas de la población. Mediante la planificación y evaluación de dichas políticas se logran mecanismos para sacar a los pobres multidimensionales del estado de pobreza.

Alienta escuchar que tanto en la reciente campaña política como en el discurso de toma de posesión del actual presidente de la República, se haya hecho referencia al índice que nos ocupa. Sin embargo, se requiere ver la instrumentación de las políticas sociales inherentes, por el MEF, el Mides y los otros ministerios sociales.

Hay que focalizar prioritariamente al grupo etario de 0 a 5 años, en virtud de las recomendaciones de la neurociencia, sobre el desarrollo del cerebro en la primera infancia.

PROFESORES DE LA FACULTAD DE ECONOMÍA, UP.