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16 de Dec de 2019

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Redacción La Estrella de Panamá

Columnistas

Los taxis y las nuevas tecnologías

En Colombia, por ejemplo, los taxistas también rechazan Uber y las otras plataformas, porque es una competencia desleal.

Las críticas contra los taxis panameños es de vieja data, sobre todo en la ciudad capital. El ‘no voy' ha colmado la paciencia de los usuarios y ¡qué decir de compartir la ruta con otro usuario! Mucha gente cuestiona el servicio de taxis capitalino y se deshace en halagos a favor de las plataformas tecnológicas, en especial Uber. Sin embargo, es sin duda una competencia desleal, pero la culpa de todo este problema radica en el propio Gobierno. Por años existe un sistema de asignación de cupos de taxis, pero ese mecanismo ha representado en sí un verdadero negocio para funcionarios de la Dirección de Tránsito que, en componenda con gremios taxistas, han desbordado la cantidad de cupos que han puesto a circular. El otro problema es que los dueños de cupos los alquilan y el que finalmente transporta a la persona literalmente se ‘mata' por sacar la cuota y ‘pelear' porque le quede algo. En pocas palabras, es un sistema perverso que si se compara, Uber termina siendo una gran solución. No obstante, hay varios peros detrás. En Colombia, por ejemplo, los taxistas también rechazan Uber y las otras plataformas, porque es una competencia desleal. Allá, como acá, lo que se le exige a cualquiera que tiene un cupo no se le exige a ninguna plataforma. De hecho, California acaba de aprobar una ley donde clasifica a los conductores de Uber como empleados. Y es que el conductor, aparte, es quien pone el carro y no tiene beneficio de salud ni salario mínimo, privándolos de seguridad y estabilidad. Es una polémica no solo panameña, pero de lo que toca al país es un gran trabajo que tiene por delante el Gobierno. Debe transformar la Dirección de Tránsito, para que deje de ser un ente del negociado de cupos y reformular el sistema de transporte selectivo, porque, de lo contrario, la gente va a seguir queriendo más a Uber y odiando más a los taxistas. ¡Así de simple!