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09 de Dec de 2019

Columnistas

Eusebio Morales: 'Tengan confianza en ustedes mismos'

“Morales destaca tres atributos que el sistema de educación tiene que infundir en los jóvenes de la nueva República. En primer lugar, el trabajo. En segundo, la investigación y tercero, la confianza”

La juventud panameña ha escalado las montañas más altas, enfrentando los obstáculos que ha puesto en su camino la historia y las múltiples contradicciones sociales. No me refiero solo al volcán Barú, al cerro Tute o al cerro Azul, que fueron resguardos de los jóvenes que se lanzaron a la conquista del poder por la vía de las armas. Estoy hablando de las luchas de los jóvenes panameños en el siglo XX por la soberanía, en sus luchas permanentes por la educación, la salud, la vivienda decente y el empleo productivo. En pleno siglo XXI la juventud tiene una tarea inmensa para alcanzar metas que fueron bien definidas en el siglo pasado. La educación es una de ellas. Para muchos, la educación es el objetivo estratégico. Sin educación no podemos conservar nuestra soberanía. Sin educación la juventud no podrá construir ese país que todos queremos.

“Un programa de educación nacional, como dijera Morales, tiene que enseñar a la juventud el camino que los espera y a cumplir con “la ley santa del trabajo”.”

Hace más de cien años en su discurso inaugural del Instituto Nacional, Eusebio A. Morales*, lo expresó con claridad:

“Jóvenes alumnos: Son ustedes los hombres del porvenir. De entre ustedes saldrán los empresarios, los luchadores que el país necesita para su progreso, los profesores, los estadistas y los gobernantes. Hay que penetrarse de las responsabilidades que los esperan y aprendan en este plantel a cumplir la ley santa del trabajo. Acostumbren sus espíritus a la investigación independiente, libre y propia, única que satisface y exalta la inteligencia sedienta de luz, y tengan confianza en ustedes mismos”.

Morales destaca tres atributos que el sistema de educación tiene que infundir en los jóvenes de la nueva República. En primer lugar, el trabajo. En segundo, la investigación y tercero, la confianza. Estos son los valores que la juventud necesita para enfrentar todos los retos y que estén dispuestos a luchar. Esta capacidad le dará “al país los profesores, los estadistas y los gobernantes que necesita” para alcanzar los objetivos que demanda la República.

Con una visión que fue abandonada por el sistema educativo del país, hizo un llamado a los jóvenes para ser investigadores, independientes y libres. Según Morales, la investigación es la única que “exalta la inteligencia sedienta de luz”. El tercer elemento —la confianza— es quizás la recomendación más importante que hace Morales. La confianza le permite a la juventud mover montañas y desarrollar una voluntad de hierro.

En la actualidad, ninguno de estos objetivos planteados por Morales, a principios del siglo pasado, forman parte de los planes gubernamentales educativos. Ninguna institución educativa del país promueve el espíritu empresarial o de lucha. La investigación está ausente de los planteles de educación secundaria y son meros apéndices escuálidos en los centros universitarios. El sistema educativo reitera en forma consistente y permanente el mensaje negativo que nuestra juventud no es capaz, “que no es como antes”. Quienes dirigen el sistema no son capaces de hacerse una autocrítica y ver dónde están las fallas.

Morales le da importancia a la investigación. Pero ¿qué quiere decir cuando habla de investigación? En este contexto es claro y contundente. El país tiene que formar una generación tras otra de jóvenes que se dediquen a la investigación científica, capaz de enfrentar los más diversos problemas y solucionarlos. Entre esos investigadores están los futuros estadistas y gobernantes. En la actualidad, quienes dirigen el país no tienen idea de cuáles son los problemas y, mucho menos, cómo se pueden solucionar. Estamos, en la actualidad, improvisando reformas a una Constitución Política, creemos que podemos acabar con la criminalidad comprando más armas y que hay desempleo porque la gente no quiere trabajar.

Los gobernantes panameños se resisten a trabajar en la elaboración de un plan. ¿Un plan para qué? Exactamente, es urgente que definamos qué país queremos y cómo lo construiremos. Se necesita un plan. Igual que un ingeniero necesita un plano para construir una vivienda o un maestro un programa para dictar un curso. La improvisación y la incertidumbre crean el ambiente que elimina toda posibilidad del progreso anunciado por Eusebio Morales en 1908. Un mundo donde predomina la ignorancia prevalece la desconfianza.

Un programa de educación nacional, como dijera Morales, tiene que enseñar a la juventud el camino que los espera y a cumplir con “la ley santa del trabajo”.

*Eusebio A. Morales, 1999, “Discurso pronunciado en la inauguración del Instituto Nacional” (1908), Ensayos, documentos y discursos, Panamá: Autoridad del Canal de Panamá (Colección Biblioteca de la Nacionalidad), (p. 112).

Profesor de Sociología de la UP e investigador asociado del CELA.