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18 de Oct de 2019

Columnistas

La búsqueda de la historia

Hará unos veinte años atrás, remontando el río Dos Bocas, afluente del río Cárdenas en compañía del explorador Enrique García, encontramos y para nuestra sorpresa, el rastro pétreo oculto entre la hojarasca y el barro de siglos, lo que resultó ser un camino colonial desconocido por su propia morfología constructiva.

Hará unos veinte años atrás, remontando el río Dos Bocas, afluente del río Cárdenas en compañía del explorador Enrique García, encontramos y para nuestra sorpresa, el rastro pétreo oculto entre la hojarasca y el barro de siglos, lo que resultó ser un camino colonial desconocido por su propia morfología constructiva.

El tiempo transcurrió, y, el 27 de agosto de 2019, personal de Patrimonio Histórico, dirigido por la antropóloga Roxana Pino, efectuó recorrido de inspección, quedando todos gratamente impresionados ante el hallazgo. Es un camino totalmente empedrado, comentó el arqueólogo panameño Dr. Tomás Mendizábal, acompañante en la aventura al interior del Parque Camino de Cruces, próximo al Colegio Javier, y a un costado del terreno en disputa designado por el Gobierno nacional para el pésimo establecimiento del colegio King's College. No menos de quince tanques de combustible soterrados tenía ahí el Ejército norteamericano como reserva estratégica en caso de guerra. Fue un bosque precioso. Hoy está totalmente esquilmado.

El empedrado redescubierto, tiene una longitud aproximada de unos trescientos metros y termina su recorrido frente a lo que fue un pozo comunal que aún conserva algunas piedras de lo que fue su revestimiento. Se presume se trata de la Hacienda Española de Guadalupe, o quizás la de los Hurtado. El enjuntamiento de sus piedras se entronca con el camino de Cruces hacia el oeste, como acceso a la ruta comercial de uso vigente en la época. De seguro existió un gran poblamiento entorno al pozo encontrado, comentamos.

El capitán español ingeniero Nicolás Rodríguez, quien hizo el recorrido de inspección de los caminos de Cruces y de la Gorgona por encargo del rey Carlos Tercero en 1735, consignó en su informe la existencia de la Hacienda Guadalupe. En el mapa del ingeniero constructor del Ferrocarril de 1855, George Totten, aparece graficada la otra hacienda, la de los Hurtado y la Guadalupe.

Con la inspección de Patrimonio Histórico, se pone en evidencia que se trata de una senda colonial desconocida, inédita, no figurada en los anales de la historiografía colonial panameña y ello invita para que nuestros historiadores, arqueólogos, y afines a las maravillas de la aventura, se interesen por el rescate de nuestra memoria histórica. Estamos a la espera del sesudo análisis del Dr Tomás Mendizábal, en tarea tangible de lograr encajar las piezas del camino desconocido, y su incorporación a nuestra rica herencia colonial.

Gracias Patrimonio Histórico por el interés demostrado. Les exhorto a que vayamos a escudriñar la certeza existencial del Camino de Cruces de 1527, con destino a Panamá antes de su destrucción por el pirata Morgan en 1671. A continuar las investigaciones del camino del Virrey del Perú de 1569. El camino de Gorgona de 1735. La ruina de la Capilla Palangana. El Fuerte Terable de Chepo. Las Ermitas y Casas Fuerte de Bique y Chorrera. La localización exacta del puerto español de Trinidad, al igual que las fortalezas de Gatún y Trinidad sumergidas en las ondas del río Chagres. Más reciente y no menos importantes, el Camino del Chagres de 1834. El empedrado hacia la Mina de oro de los franceses de 1880, etc. Que el tiempo nos dé la razón como país entusiasmado por el rescate efectivo de nuestros valiosos bienes patrimoniales e históricos.

Explorador y conservacionista.