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18 de Oct de 2019

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Columnistas

Conmemoraciones y reconocimientos

“Y finalizamos la semana recordando el trigésimo aniversario de la masacre de Albrook, en la que murieron 11 miembros de las extintas Fuerzas de Defensa, al intentar deponer a [...] Noriega”

La semana que dio inicios al décimo mes del año estuvo cargada de conmemoraciones y reconocimientos. El 1 de octubre se celebraban 40 años de la implementación del Tratado Torrijos Carter que puso fin a la presencia colonialista estadounidense en Panamá. La Cancillería preparó un excelente programa en el que no quedó nada por fuera: se presentaron videos de las diferentes etapas de las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos, se reconoció la labor que llevaron a cabo los negociadores, algunos de ellos allí presentes, y se les entregó a cada uno (en el caso de los fallecidos, a sus descendientes o conyugues) una placa en agradecimiento eterno por sus desvelos y su disposición a pasar largas temporadas fuera de su casa y estresantes momentos para recuperar nuestra soberanía.

El acto fue emotivo porque además de ver reunidos a todos los que de alguna forma le debemos que hoy seamos los administradores de nuestro principal recurso del país, la posición geográfica, donde se encuentra el Canal de Panamá, también se conocieron anécdotas que solamente sabían los negociadores y alguno que otro ratón de biblioteca, que ha estudiado los temas del Canal con la disciplina y profundidad del Profesor Luis Navas, por ejemplo. El expresidente Jimmy Carter, que firmó el tratado en representación de Estados Unidos, envió un mensaje muy cariñoso al pueblo panameño, coincidiendo ese día con su cumpleaños 95.

A principios del año dicté una conferencia sobre literatura panameña en el Instituto Cervantes de Tánger y gracias al aporte del Dr. Aristides Royo a mi texto, supe que los negociadores tradujeron macarrónicamente el poema de Amelia Denis de Icaza, “Al Cerro Ancón”, escrito en 1906, y que, gracias a esa alegoría de haber perdido el acceso a tan emblemático cerro, se concedió a los panameños izar la bandera en su cima, como efectivamente se hizo, el día en que se implementaban los tratados firmados hacía dos años. Es un bello ejemplo de que la literatura intervino junto a la diplomacia para solventar conflictos.

También le tocó al Dr. Royo, entonces presidente y hoy ministro del Canal, contar que ese día, 1 de octubre de 1979 llamó temprano al General Omar Torrijos para preguntarle qué quería, si lo pasaba a buscar o él llegaba a la presidencia para ir a la ceremonia, a lo que el general le dijo que él no iba a estar presente, que le tocaba a él, Royo, presidir los actos. Él le inquirió que qué hacía entonces con los más de una docena de mandatarios que habían viajado a Panamá para estar presentes en un evento histórico, y el general le dijo que los atendiera, que él era el presidente. Recordemos que Torrijos repetía “no quiero entrar en la historia, quiero entrar en la zona del Canal”. Pues ya tenía Panamá su entrada en esa zona, que estuvo vetada para los panameños por 76 años y Omar Torrijos sí entró en la historia.

Al día siguiente, 2 de octubre, se le concedió en la Presidencia de la República la orden Omar Torrijos Herrera a un gran comunicador radial, que por 50 años ha sido la voz del pueblo panameño y que como dice su slogan “es el negrito justiciero”, al que todos queremos y escuchamos y que ha ganado una legión de amigos de todos los bandos, el gran Andrés Vega, alias Domplín. El Cañonero de Domplín es un programa radial que ha utilizado la crítica social y política sazonada de chispeante humor. Andy Vega, como se le llama cariñosamente, ha estado sufriendo quebrantos de salud y ese día que el gobierno le hizo el merecido reconocimiento, estuvo acompañado por algunos de los que forman esa legión de amigos y por su familia.

Recordaba Olimpo Sáenz en estos días que el Cañonero, entonces transmitido por la Exitosa, era la trinchera preferida de los que estaban a favor del SÍ a los tratados, que manejaban con ironía Domplín, Pepe Zamora (cofundador del programa, fallecido hace 20 años) y Rony Sierra y el NO de los opositores al tratado cuando iba a realizarse el referéndum que los ratificó. Y Domplín daba cabida al debate respetuoso, teniendo él su postura política definida.

Andrés Vega es un comunicador invaluable e irremplazable en nuestro medio, y el haber tomado la iniciativa el gobierno nacional de concederle esa condecoración demuestra una gran visión y es un buen mensaje para los que opinamos en los medios. Domplín fue legislador durante un período y no me dejarán mentir los que coincidieron con él en la asamblea que él es de los que suman, nunca restan, amigos.

Y finalizamos la semana recordando el trigésimo aniversario de la masacre de Albrook, en la que murieron 11 miembros de las extintas Fuerzas de Defensa, al intentar deponer a Manuel Antonio Noriega. Fue el principio del fin de una era que no tiene que ser demonizada sino estudiada con cautela para que no se repita. Como se muestra en la exposición “Last Folio” que se exhibe en el Museo del Canal, “nunca más, nunca olvidar”.

Arquitecta