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09 de Aug de 2020

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Olimpo A. Sáez M.

Columnistas

Entendimiento nacional o desastre nacional (III)

“Estoy convencido de que estos mismos problemas que sufrimos los panameños, son los problemas que han explotado en países hermanos y que han provocado el descontento [...]”

He tratado, en las dos entregas anteriores, de demostrar cómo el Gobierno de Omar Torrijos se percató a tiempo de que era necesario un cambio en el timón de la cosa pública. Entendió también que el mismo no podía ser brusco y que se debía llevar con una transición ordenada y de allí el impulso a su estrategia del “Veranillo Democrático” y el “repliegue militar a Farallón”.

Lo cierto es que a los problemas dejados por el Gobierno militar de Omar Torrijos en 12 años, el breve mandato de Flores de un año, el generalato de Paredes de dos años y el mando de Manuel A. Noriega por siete años y los desgobiernos “democráticos partidistas” por 29 años, burlándose cada cinco años del pueblo, los problemas nacionales y populares no se resolvieron, y a los viejos se sumaron los nuevos, provocando quejas, protestas, vergüenza, ira, impaciencia, frustración e impotencia nacional.

Estoy convencido de que estos mismos problemas que sufrimos los panameños, son los problemas que han explotado en países hermanos y que han provocado el descontento en Chile, Bolivia, el Ecuador, Irán, Haití, Irak, Argelia, Líbano, París, Cataluña y Hong Kong, males políticos unos y dolorosos problemas sociales los otros.

No soy ajeno a que muchas de estas protestas están influenciadas por movimientos jóvenes. De jóvenes que no esperan nada de una democracia partidista corrupta que no resuelve los problemas de la ciudadanía y crea más pobres y más desigualdades. Pero los incendios están cerca y el calor de las llamas se van sintiendo también en Panamá.

“Aprendamos las lecciones del pasado y de este presente de angustias y construyamos un futuro mejor [...]”

Los ciudadanos quieren trabajo, quieren una vida sin los altos costos de los tres golpes, los jubilados quieren mejorar su salud y los asegurados los servicios que pagan y no reciben. Estas angustias ciudadanas NO serán resueltas por las “reformas constitucionales” ni por la “constituyente paralela” ni la “constituyente originaria”.

Seamos realistas con los panameños, ataquemos los problemas nacionales encontrando soluciones en el diálogo y en el acuerdo a corto, mediano y largo plazo. Si queremos evitar lamentaciones mañana, debemos todos, abandonar el sectarismo ideológico y político. No perdamos tiempo en debates estériles y de capillas que no nos llevan a ninguna parte.

Considero que ese pacto, acuerdo o entendimiento nacional, debe buscar con urgencia resolver los siguientes problemas nacionales:

1-. La reactivación económica en todo el país para crear empresas y empleos que alivien la angustias de los hogares panameños de la ciudad y del campo. Cero desempleo para los panameños.

2-. La salud para todos y las reformas a la Caja del Seguro Social, que asegure atenciones médicas sin madrugar y sin colas angustiosas, hospitalización sin bacterias asesinas, cirugías especializadas oportunas, medicinas de calidad y jubilaciones decentes para los jubilados y pensionados.

3-. La modernización del Idaan que garantice, agua, calidad y servicio para todos los panameños. Agua para cada casa 24 horas y todo el año.

4-. La transformación de la educación nacional en las escuelas y en los colegios. Las universidades también deben ser transformadas al servicio del país. Ni un niño que no sepa leer y mucho menos un adolescente que no sepa entender lo que lee. Ni un fracasado más y ni un desertor más en las escuelas.

5-. La revolución en el campo panameño con las inversiones necesarias para que se produzca la comida que el panameño necesita y crear el empleo generoso en nuestro mundo interiorano. Que nadie se muera de hambre.

6-. La deuda nacional no puede ser una herencia de hipoteca para los panameños. Enfrentarla con objetividad, a fin de que la poca riqueza que podamos generar no se desangre en una deuda que nos obligue a sacrificios permanentes.

7-. EL CANAL DE PANAMÁ PARA TODOS, que nadie se coma las mieles del Canal que le pertenecen al pueblo panameño ni sea un negocio de cuatro bellacos. Invertir sus ganancias para el desarrollo económico del país.

8-. Seguridad ciudadana efectiva que garantice la vida y los bienes de los panameños, amenazados todos los días, todas las semanas y todos los meses del año.

9-. Justicia igual para todos, como instrumento seguro de una convivencia de leyes, donde se combata la corrupción y el que viole la ley, enfrente las consecuencias de su conducta delictiva, sea rico o sea pobre.

10-. Cambiar el régimen de los partidos políticos y las elecciones generales, para que la democracia no sea una mascarada más, sino una institución al servicio del bien común.

Aprendamos las lecciones del pasado y de este presente de angustias y construyamos un futuro mejor para todos los panameños. Ese es el RETO de hoy y de mañana.

Panamá, Patria para TODOS o tierra de mercaderes y metecos.

Político