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21 de Jan de 2020

Pantaleón García B.

Columnistas

Los esquipulistas, misioneros de la fe

Los esquipulistas constituyen una parte importante dentro de las festividades del 15 de enero en Antón. Ellos, según Apolinar Ojo, son “misioneros de la imagen del Cristo de Esquipulas”.

Los esquipulistas constituyen una parte importante dentro de las festividades del 15 de enero en Antón. Ellos, según Apolinar Ojo, son “misioneros de la imagen del Cristo de Esquipulas”.

Para él, “Los esquipulitas son aquellos hombres o mujeres que reciben una formación en la parroquia y luego se van a los campos a peregrinar”.

El padre Aquiles Sánchez dice: “El esquipulista, o el señor responsable que le llaman el mayordomo, sale a peregrinar llevando la palabra de Dios a las comunidades, desde finales de noviembre, hasta el 14 de enero”.

Los esquipulistas han acompañado a la imagen del Cristo de Esquipulas desde el momento en que éste apareció en Antón, que según algunos historiadores comenzó por el año de 1868, con el padre Sebastián de Aguilera.

Según Apolinar, “el sacerdote encargado de la parroquia de Antón quiso que esta fiesta se propagara por los campos y repartió unas cuatro imágenes que trajo de España. Una la entregó a San Juan de Dios, otra, a la Coca, otra, al Rincón y otra imagen a Tranquilla”. La imagen de tranquilla debe tener 121 años de estar peregrinando.

De acuerdo con Ojo, antes de la procesión del 15 de enero, la parroquia los prepara por medio de las catequesis para que, con la visita del Cristo a cada hogar, se dé una pequeña catequesis, de acuerdo con lo que la parroquia quiere que se predique ese año.

El padre Sánchez explica que la catequesis que se le ofrece a los que portan a los esquipulistas tiene la intención de formarlos para que se comporten adecuadamente, según los preceptos de la iglesia.

Los esquipulistas provienen de diversas partes del país: La Pintada, San Juanito de Penonomé, Toabré, de Río Hato, San Carlos, Arraiján, y de Panamá. Ellos se reúnen en Antón para recibir una misma formación. En sus inicios, los esquipulistas llegaban cada uno a su criterio y no se apreciaba su llegada. Ahora se reúnen en la capilla El Ciruelito, a partir de las 8 de la mañana del 14 de enero, se les da un recibimiento, se hace una eucaristía y luego bajan todos juntos hasta la iglesia de Antón, en horas de la tarde.

Los esquipulistas que acompañan al Santo Cristo de Esquipulas de Antón, tienen varias misiones. Apolinar cuenta que una de ellas es llevar la palabra a los hogares de la comunidad con los temas que la iglesia quiere que se discutan.

Celestina Pérez Rodríguez afirma que “su misión es rezar por los enfermos, llevarles el mensaje de esperanza a su lecho de enfermos, o en las sillas en donde están sentados. Este acto se hace porque esas personas ya no pueden asistir a la procesión del Cristo por su estado de salud, pero son devotos del santo. Allí se les reza la oración de los enfermos”.

Por su parte, Clemente Hernández dice que, “La idea de tener una imagen del Esquipulas es una necesidad o un ofrecimiento de la familia o de uno mismo. Para él, el esquipulista es como un apoyo a la iglesia.”

Chabelo Ojo, quien procede de Tranquilla Norte, explica que la idea de tener un esquipulista surgió en conversación con el padre Essau Estrada. Las comunidades que deciden tener un esquipulista lo hacen para pagar una manda o porque deciden que ellos tienen una misión sagrada para llevar la palabra de la iglesia a los hogares de su comunidad.

Estos santitos acompañan al Cristo de Esquipulas durante la procesión del 15 de enero, acompañados de instrumentos musicales que forman parte de las tradiciones folclóricas de las comunidades de donde proceden. Luego de la misa del 16 de enero, regresan a sus comunidades para seguir llevando la palabra de Dios, hasta el siguiente año cuando regresan a la procesión del milagroso Cristo de Esquipulas.

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