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- 29/01/2020 00:00
La amenaza latente
“…El doctor Bernard Rieux, salió de su consultorio y tropezó con una rata muerta en medio del rellano. Sobre la marcha apartó el animal sin miedo y bajó la escalera. Pero llegado a la calle, pensó que esa rata no estaba en su lugar y volvió sobre sus pasos para advertir al conserje.” Es un fragmento de una de las novelas del escritor francés, de origen argelino, Albert Camus.
Esta serie de datos proviene de los primeros párrafos de La peste; luego de describir la ciudad de Orán donde se iniciarían los acontecimientos y resaltar que “lo que es más original en nuestra ciudad es la dificultad con que podemos encontrarnos para morirse.” En esta urbe, el autor ubica los hechos de una crisis sanitaria surgida de improviso y luego convulsiona a la población rápidamente.
Algo parecido sucedió hace algunas semanas en Wuhan, poblado chino, un día cualquiera de diciembre de 2019, en un mercado donde se vendía animales salvajes en forma ilegal. En la última víspera del año, la Organización Mundial para la Salud, recibió el reporte de la presencia del virus. El once de enero, se informaba de la muerte de la primera persona y la afectación de otras. Dos días después fallece una mujer fuera del país asiático.
Las circunstancias se han expandido. El coronavirus, que es como se llama este mortal enemigo masivo, salió de sus linderos y empezó a recorrer el planeta. El 21 de enero ya estaba en Corea, Japón, Tailandia y en Taiwán. Saltó el océano y el primer caso se descubre en Estados Unidos de América y algunos en Europa. El fin de semana pasado, el saldo fatal era de 23 individuos y más de 830 pacientes; es decir, una tasa de afectación de 3.1%.
Orán y Wuhan generaron la epidemia a partir de animales. El relato novelesco habla de roedores; en la realidad actual china, se dice que es una especie de serpiente que hospedó los gérmenes del 2019-nCoV, como ha sido etiquetado por los científicos, quienes han divulgado que él causa un resfriado común; pero a pesar de eso, es potencialmente peligroso, pues pone al sistema inmunológico en estado de vulnerabilidad.
Gracias a la globalidad de las redes sociales y otras plataformas mediáticas, se ha podido difundir sobre este riesgo epidémico y se toman medidas en aeropuertos internacionales para evitar señales dudosas. Cualquier viajero que provenga del país en que se originó este problema, es puesto en vigilancia, de acuerdo con los protocolos respectivos, Panamá no ha sido la excepción y se han establecido controles sobre todo con los aviones que llegan.
La coincidencia del Año Nuevo lunar, festividad ahora dedicada a la rata, que tuvo lugar hace unos días, hace obligante alertar a la población sobre las verdaderas características de este nuevo peligro que desde tan lejos, ya asoma sus fauces en puntos geográficamente cercanos y es con toda seguridad devastador, según la comunidad científica. Brandon Brown, investigador de la Universidad de California, así lo constata.
Las autoridades sanitarias panameñas han iniciado con los planes para responder ante esta novedosa contingencia. De la rapidez, divulgación y acciones por tomar, dependerá que el territorio nacional no sea un escenario para la infestación. Será ineludible poner mucha atención porque en la actualidad se han presentado algunos casos de dengue, que no debe confundirse con el recién nacido problema que proviene de allende la muralla china.
Resulta obligante difundir los principales síntomas para que la gente no confunda y vaya a producirse un pánico que a nadie beneficiaría. Además, urge propagar los pasos que se deben seguir y evitar el silencio ante cualquier brote parecido. Así, se reducen las posibilidades y controlaremos cualquier amenaza real y no literaria.