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02 de Apr de 2020

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Clarence C. King

Columnistas

Ideología de género y el feminismo de hoy (I)

“Esos grupos se consideran perennemente víctimas de discriminación, violencia machista y de poca representación sociopolítico, valoración que no es basada en la realidad [...]”

Es necesario un breve resumen de la ideología de género para entender su influencia en la radicalización del activismo feminista. Durante la “Conferencia Internacional Sobre Población y Desarrollo”, que tuvo lugar en El Cairo, Egipto, en el año 1994, y la “Conferencia Internacional de la Mujer”, en Beijing, China, en 1995, auspiciadas por la ONU, donde, además de plantear las directrices para solucionar el problema de sobrepoblación a nivel mundial, los grupos de izquierda, según el diario digital ACTUALL, implantaron su “agenda de género”, exaltado como la próxima batalla cultural, y cuyos elementos principales son: el aborto, el activismo homosexual y transgénero, un feminismo radicalizado y la implantación de enormes estructuras estatales de género, lo que ha dado paso a gran cantidad de fundaciones, federaciones y otras organizaciones feministas, que generan ingentes ingresos económicos para las personas que viven de esa agenda.

Es desde ese movimiento, muy bien financiado y promovido por la ONU, PNUD, Unicef, Unfpa y otros organismos de créditos que condicionan políticas crediticias y ahora culturales y sociales, y su inmensa maquinaria de presión en funcionamiento, que surge la agenda de género, que se sirve de los medios masivos de comunicación, de las redes sociales, la televisión, la literatura, las universidades, etc.

Igualmente, esta ideología está plasmada en los planes y currículo educativo, en la vida social y en las políticas de salud, al punto que hoy día está destruyendo nuestra cultura, al introducir como método de control poblacional al aborto, la esterilización y la estimulación, tanto en adultos como en adolescentes, del lesbianismo, homosexualismo y transexualismo como solución al problema de “sobreprocreación”

Según el escritor y analista político, el argentino Agustín Laje, “el orden de imposición de la ideología de género varía dependiendo de cada país. A veces empiezan modificando los currículos escolares para hacerse del pensamiento de los más pequeños desde el inicio; otras veces arrancan con la despenalización o legalización del aborto; otras con el matrimonio y adopción homosexual, y luego con las leyes de identidad de género”.

La agenda de género utiliza a los grupos feministas y homosexuales para lograr sus objetivos, mientras les hacen creer que les ayudan a obtener más derechos y más poder.

En dichas conferencias se plantearon además, el derecho de los adolescentes a su privacidad sexual sin la injerencia de sus padres, socavando la familia y “emancipando” a los hijos menores de edad de sus padres en lo referente a autoridad moral y patria potestad, lo que ha incapacitado a nuestras sociedades para controlar la vorágine de violencia entre menores, bandas delictivas, el uso y tráfico de drogas, la deserción escolar, la falta de control en los hogares, en fin, la desintegración familiar, todo con el objetivo de imponer el socialismo de la nueva izquierda.

Es necesario entender que es solo a través del poder democrático de los ciudadanos y la valentía de sus gobernantes, en un mundo donde los países han perdido gran parte de su soberanía, y son dirigidos y condicionados por toda suerte de organismos internacionales, lo que podrá frenar el avance desenfrenado de esa agenda de género, ya que su debilidad es ser contraria al sentido común, la lógica, la moral y la razón, e interesar solo a un grupo minoritario de nuestras sociedades.

Según Agustín Laje, “si la gran mayoría silenciosa de nuestra población tomara consciencia de la agenda de género y se expresara al respecto, el éxito en la lucha contra esos postulados izquierdizantes y ateos será garantizado”.

Hoy día, siguiendo los lineamientos de la ideología de género, cada cierto tiempo los grupos feministas y homosexuales se reagrupan para un nuevo empuje con proyectos, demandas y quejas, luego de atiborrarnos con cifras y estadísticas usualmente amañadas y exageradas para impresionar.

Esos grupos se consideran perennemente víctimas de discriminación, violencia machista y de poca representación sociopolítico, valoración que no es basada en la realidad, sino en la distorsión de la realidad y la manipulación de las estadísticas, como el mito eterno de la brecha salarial, los privilegios machistas, etc.

De hecho, los convenios laborales firmados por los distintos gremios en representación de sus agremiados a nivel mundial, no contemplan diferencia alguna entre hombres y mujeres en retribución para un mismo puesto.

Según datos aportados recientemente por el Mitradel y la Contraloría General de la República, en Panamá hay un millón 868 mil 602 trabajadores, de los cuales el 59 % son hombres. Sin embargo, los grupos feministas insisten en la necesidad de cuotas laborales y paridad.

Planificador jubilado.