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22 de Sep de 2020

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Clarence C. King

Columnistas

Ideología de género y el feminismo de hoy (II)

“La gente simplemente quiere y exige políticas sensatas y coherentes, argumentos con sentido común, verdades lógicas y activismo serio y respetuoso”

Datos estadísticos del Suntracs, revelan que en los últimos 20 años han muerto por accidente laboral más de 353 trabajadores de la construcción, y todos esos decesos son hombres que se someten diariamente a esas actividades riesgosas.

Sin embargo, las activistas feministas exigen 50 % de paridad con el hombre, pero solo en trabajos administrativos y en puestos gubernamentales y políticos, no así en los trabajos de albañiles, peones, pintores de torres, plomeros, etc.

La regla esencial feminista, según el medio “HAZTE OÍR”, es “no poner nunca a prueba las teorías que esbozan. Hay que seguir gritando que las mujeres son víctimas, que son discriminadas, que el género es una construcción cultural y que son tan capacitadas como los hombres, pero siempre exigiendo cuotas, el camino más fácil, en vez de luchar por los puestos”.

En realidad, las activistas feministas nunca pondrán a sí misma ni su teoría de paridad y desigualdad en ridículo poniéndola a prueba. Lo que realmente buscan es que se les concedan privilegios e imposiciones en vez de competencia por aptitudes o méritos.

La verdad, según el medio digital ACTUALL, es que “vender ese irreal mundo de desigualdades se basa en un entramado de subvenciones a asociaciones, institutos, federaciones, fundaciones, etc., que viven del cuento de mujer con miedo, oprimida, discriminada y en desigualdad, que los medios de comunicación compran sin remilgos, porque están untados mediante la publicidad institucional”.

“Es tal el entramado de subvenciones a grupos feministas, que existe gran cantidad de grupos y asociaciones con la palabra “mujer” cobrando subvenciones, que se ha convertido en un próspero negocio”.

Por cierto, esos grupos feministas nunca aceptarán que la situación de desigualdad y discriminación son cosas superadas del pasado, porque entonces no habrá razón de ser para sus organizaciones, asociaciones y federaciones.

Las preguntas a las activistas feministas que caben aquí son: ¿Creen ustedes que la generación actual de muchachas jóvenes se cree ese cuento de que existe realmente tanta desigualdad y desventajas entre los géneros y que viven oprimidas y discriminadas por el hombre en una sociedad machista donde el varón tiene tantos privilegios sobre ellas?

¿Cuántas mujeres están preparadas y dispuestas a casarse con un hombre que prefiere quedarse en casa y cuidar a los hijos mientras que ella asume todas las responsabilidades y presiones del apoyo financiero al hogar?

Como es evidente, no estamos preparados para ese tipo de discusiones hasta que reconozcamos de forma seria y sincera que algunas mujeres realmente quieren tener una familia por encima de una carrera, algunas quieren ambas cosas y otras solo quieren su carrera.

La mayoría de los hombres no tienen esas opciones. Pues, entiendan que es así como funciona nuestro mundo y no es una construcción cultural.

Pero debido a su obvia falta de objetivos y propósitos reales, los grupos feministas radicales están “ofendidos e incómodos” por las feas verdades sobre su movimiento, permitiendo que su credibilidad e integridad sean puestas detrás de su activismo basado en mentiras, manipulación y engaño. Continúan promoviendo estos engaños sin sentido, porque la crisis creada les permite implementar toda su agenda.

Fue bajo la bandera de combatir las llamadas desigualdades, desventajas y discriminación contra las mujeres que estos grupos feministas promulgaron los aspectos “izquierdizantes” más radicales de su agenda, como el aborto libre, derechos de lesbianas y homosexuales, el matrimonio y la adopción homosexual, una doctrina atea anti-Dios y anti-Biblia, cuotas laborales, paridad, y un largo etcétera.

Al parecer, las activistas feministas radicales en conjunto con los grupos homosexuales que se han plegado a su movimiento, son un conglomerado de personas resentidas en contra de las sociedades, en una competencia para determinar quién, de los dos, es el más escandalosamente irracional y más alejado de la realidad, inventando falsedades y engaños y, al mismo tiempo, llevando a nuestras sociedades a un caos extremo.

Pero si nuestras sociedades no logran hacer valer sus poderes soberanos, constitucionales y legales, entonces nuestras leyes, normas e integridad constitucional establecidas se debilitarían y serán ignoradas, dejando a nuestras sociedades vulnerables a los ataques de grupos radicales anti-Dios, antimorales y antifamilia con una agenda destructiva.

La mayoría de las personas, aunque en silencio, está cansada de la “perfidia” feminista que obra con insinceridad por aquellos cuyo objetivo parece ser destruir la unidad de género, la familia y los valores cristianos.

La gente simplemente quiere y exige políticas sensatas y coherentes, argumentos con sentido común, verdades lógicas y activismo serio y respetuoso.

Planificador jubilado.