Temas Especiales

20 de Sep de 2020

José Antonio Gómez Pérez

Columnistas

La crisis de la CSS requiere concertación nacional

“[...] lo más recomendable es priorizar la incorporación de especialistas técnicos con alta capacidad de integración multidisciplinar [...]”

En días pasados, el director de la Caja de Seguro Social (CSS), Enrique Lau, creó una comisión económica asesora para asuntos de la crisis de esta entidad. La misma fue conformada con principios sectarios y con personas en su mayoría de corte proempresarial o neoliberal. Amplios sectores de opinión nacional la han criticado y calificado como una comisión desacertada, excluyente y antidemocrática. Sin lugar a dudas, su balance y el sello distintivo son así.

Ahora bien, la envergadura del tema hace necesario corregir este error y superarlo, para bien de la gobernabilidad nacional. Por ello, aquí expongo algunos aportes, principalmente metodológicos, para tal perspectiva.

¿Comisiones para qué?

Ante esta situación, cabe preguntar, por ejemplo: ¿las dirigencias laborales y populares deberían crear otra comisión paralela o alternativa?

En general, yo pienso que Sí. Es que todas las fuerzas productivas y políticas organizadas de nuestra sociedad deben analizar y comprender la crisis multidimensional de la CSS. Esta es una responsabilidad primaria, que deben abocarse a lo interno de sus entidades.

Además, esta responsabilidad tiene un plano externo, referente a contextos más amplios y de alcance político nacional para solucionar la actual crisis profunda de la CSS, junto a otros actores de la sociedad.

En adición, otra pregunta nos ayudará a mirar y ponderar mejor la situación. ¿Cuáles serían los propósitos finales de tal comisión?

Si se concibe como alternativa, de aquella empresarial neoliberal ya armada por Enrique Lau, entonces quedaría definida como la comisión contestataria, para llenar espacios o llevar la contraria.

Bajo esos presupuestos, tales comisiones contestatarias suelen ser útiles para: ripostar, descalificar, imaginar utopías y proponer lo inasequible; y así como siempre, el esfuerzo inmenso acabaría en un trabajo políticamente poco útil y socialmente inviable. De esta suerte, este asunto sería preocupante, y muy complicado.

Hacia la Proyección de Concertación Nacional.

A mi juicio, lo más recomendable es que los sectores laborales y populares constituyan una Comisión Especial para abordar la crisis multidimensional de la CSS con enfoques organizativos amplios y actitud proactiva.

Primero: para analizar y comprender correctamente la crisis multidimensional de la CSS, preguntando y evaluando el fondo y aquellos trasfondos subyacentes en la misma.

Segundo: para debatir y seleccionar opciones de propuestas propias que sean integrales y viables, a los intereses de los sectores laborales y populares.

Tercero: esta instancia sería para definir los términos de participación en procesos de diálogo y concertación nacional, sobre las temáticas de la crisis de la CSS.

En lo esencial, se trata de establecer las bases con las que se entraría a debatir la concreción de posibles opciones propositivas que sean integradoras, consensuadas y legítimables, por parte de las mayorías de fuerzas productivas y políticas nacionales, participantes del eventual proceso de diálogo y concertación sobre la crisis de la CSS.

Participación y Trabajos Multidisciplinarios.

Los aspectos relativos a cobertura y contenidos de los trabajos analíticos, así como las formas de participación de los actores sociales, son otros asuntos importantes que provocan discusiones sobre las formas de organizar los procesos pertinentes y cumplir las metas para un verdadero diálogo y concertación nacional.

Hasta ahora, algunos actores insisten en atender los asuntos económicos y financieros como enfoque central e incluir solo especialistas afines; lo que conlleva a un grave error de abordaje de la crisis y para buscar soluciones.

Entendiendo que la CSS vive una crisis multidimensional, la solución tiene que ser multidimensional. No se trata solo de empeorar las llamadas medidas paramétricas: edad, pagos, alícuotas e incentivos. Hay que partir desde la administración de los servicios de salud, los entornos de crecimiento y desarrollo nacional, la administración de los fondos hasta el aumento de la eficiencia y eficacia general de la CSS, principalmente el de invalidez, vejez y muerte.

Asimismo, el criterio general organizativo debe ser integral, de carácter multidisciplinario, para atender los diversos sectores temáticos involucrados.

Además de economistas, financistas, actuarios y contadores, se requieren especialistas de disciplinas como: administración pública, servicios de salud, demografía, sociología, políticas públicas, desarrollo institucional, politología, derecho de instituciones de seguridad social, administradores de riesgo y otras más.

Otra pregunta usual es la siguiente. ¿Es importante incluir actores políticos en estas comisiones de trabajo? En principio, yo pienso que Sí. Sería desacertado no incluir a los políticos buenos y capaces. En ello, yo veo tres razones importantes. En esencia, todo problema estructural complejo —como la CSS— es eminentemente sistémico y por ende muy político, en inmensos contextos. Segundo, la seguridad social es parte sustancial de la regulación del capital y trabajo, y de la pugna de intereses y repartos clasistas; por ende, es un problema ideológico puro, de alto contenido político. Y tercero, al final de cuentas, es dentro y a través del sistema político que se debatirán y tomarán las decisiones finales, apropiadas o desacertadas.

Por otra parte, el considerar “tecnócratas típicos” no lo veo como la opción más correcta, puesto que generalmente bajo supuestos paradigmas neutrales, estos tienden a imponer enfoques y criterios restringidos y parcializado. En esta dirección, lo más recomendable es priorizar la incorporación de especialistas técnicos con alta capacidad de integración multidisciplinar, a fin de que se cumplan con las cualidades analíticas requeridas de amplitud, integralidad, imparcialidad y eficacia, en las evaluaciones y propuestas que los grupos de trabajo formulen.

Economista, catedrático de la UP.