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25 de Sep de 2020

Julio César Caicedo Mendieta.

Columnistas

Feliz recuerdo de la playa 'Mojón Beach'

Todavía no asimilo la idea del señor alcalde capitalino de construir una playa entre la otrora “Mojón Beach” (San Francisco de La caleta) y la olvidada avenida de los poetas del Chorrillo.

Todavía no asimilo la idea del señor alcalde capitalino de construir una playa entre la otrora “Mojón Beach” (San Francisco de La caleta) y la olvidada avenida de los poetas del Chorrillo. No creo que con tantas obras menos faraónicas, que necesitan en verdad los homo sapiens “marginales” menos favorecidos de esta noble ciudad, el burgomaestre vaya a aumentar su reconocida popularidad, aunque tampoco creo que esa sea su intención, así que me limitaré a decirle a esta autoridad que una cosa entre otras muchas me parece muy mal de los funcionarios recién posesionados, y es que cuando se ven en ocasión de una grande y peligrosa aventura, nunca se acuerdan de encomendarse a DS, si no que prefieren el ridículo. Tanto así que respetando su persona e investidura hasta donde se merezca en estos tiempos del cambio climático, usted es el motivo principal de los grandes dolores musculares en las sobrebarrigas de sabios jubilados de tanto reírnos a coste de su merced.

Existen otros balnearios cercanos a nuestra conglomerada capital que, aunque no sean de su jurisdicción, como en el caso de “Veracruz Right Hand” (nombre que sería de mucha plusvalía comercial para un extenso balneario que los “Come monos” no dudarían recomendar su nombre de dar Ud. apoyo millonario con los impuestos de 21 corregimientos con sed de ropa, zapato, casa y comida y de una educación como la suya, el nombre de Veracruz cambiaría a: “The Tank Fabrega's Beach”, porque si pecan de vagos los que viven en ese endemoniado distrito, no así del poco importa, del qué carajo, la envidia ni del total de pecados capitales que mantienen a Panamá en un insano subdesarrollo mental.

Existe un perdurable recuerdo patriótico de la “Mojón Beach”, y fue que en 1962 un grupo de chorreranos, luego de que se ganara la batalla política que no le pusieran el nombre Thatcher al primer puente sobre el Canal, sino Puente de Las Américas (El líder estudiantil en La Chorrera fue Carlos Salcedo, los demás solo pegábamos anuncios con almidón de yuca), así que nos quedamos en Panamá y alguien propuso ir a bañarnos en “La Mojón Beach”, porque había marea alta y el atractivo de esquivar mojones con rápidos movimientos de cabeza.

Señores, no creen Uds. que con el alto índice del hurto callejero en la capital panameña la primera autoridad, en vez de soñar con cualquier playa, indefectiblemente debería sospechar que en este frente la guerra la estamos perdiendo: empleos, turismo y seguridad. Con esa plata compre bicicletas y nombre por cuatro años con buen sueldo y comida a 5000 guardias municipales panameños. O convoque a expertos istmeños de la capital (jubilados) para que en reuniones mensuales le permitan a la Alcaldía pensar más allá de las urgencias y consecuencias de la gestión cotidiana. A mí no me inviten a ninguna reunión, porque estaré ocupado en los pormenores de mi última excursión, que consiste en que Pedro y Maelo esparzan mis cenizas en el río Bermejo, para escurrirme 60 km gratis montañas abajo hasta el río Grande y abonar los ingenios de la provincia coclesana, hasta allí, porque no pretendo llegar a playa alguna que me devuelva a la “Mojón Beach”, acá estoy feliz con el arrullo de las quebradas del Guacamaya, de Marta y de Ventorrillo.

Escritor costumbrista.