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10 de Jul de 2020

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Nelva Reyes B.

Columnistas

8 de marzo, Día Internacional de la Mujer

“Estas doce demandas, nos exigen la unidad de todas las mujeres trabajadoras para el logro de las mismas. Por eso se hace necesario un proceso constituyente que tipifique estas demandas que nos pueda garantizar la participación de todas y todos en la construcción de un país más justo y seguro”

El 8 de marzo de 1857, mujeres que laboraban en la industria textil en Nueva York en inhumanas condiciones de trabajo y con bajos salarios, demandan mejores condiciones laborales, y salariales. La fábrica es incendiada, y muere más de un centenar de las obreras. Clara Zetkin y Rosa Luxemburgo, quienes participaban en una conferencia de mujeres en Dinamarca, plantearon que el ocho de marzo fuese dedicado a la mujer en honor y para recordar a las trabajadoras de Nueva York. Posteriormente la Organización de las Naciones reconoce el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer.

Las mujeres en el mundo, y en Panamá, han luchado por conquistar el derecho a la ciudadanía, el derecho al voto, a la educación, al trabajo, a la salud, logros alcanzados con grandes esfuerzos, y participaciones de miles de mujeres. Tenemos que recordar a Clara González de Behringer, a Esther Neira de Calvo, a Gumercinda Páez, a Marta Matamoros y a Sara Sotillo, entre muchas otras, que participaron en estas demandas, las cuales se lograron por la tenacidad valentía y el coraje que tuvieron en una sociedad donde las mujeres que luchaban por estas demandas eran mal vistas.

“Las mujeres [...], han luchado por conquistar el derecho a la ciudadanía, el derecho al voto, 
a la educación, al trabajo, a la salud, logros alcanzados con grandes esfuerzos [...]”

Las demandas de las mujeres en una sociedad con un modelo económico al servicio de los intereses de organismos internacionales de crédito, no ha terminado. Panamá ocupa en el mundo el sexto lugar y en América Latina el tercero, de la peor distribución de la riqueza. El incremento de los niveles de pobreza recae fundamentalmente en las mujeres. Son las mujeres las que llevan sobre sus espaldas el peso que significa no contar con un trabajo decente, digno, y tener que realizar trabajos informales carentes de las prestaciones básicas de un trabajo decente.

Las mujeres en este 8 de marzo requerimos con urgencia:

• Erradicar la violencia contra las mujeres y el femicidio. El garantizarle la vida a las mujeres constituye una prioridad. La impunidad, la falta de voluntad política son condiciones que protegen al machismo y a la misoginia.

• La paridad en todos los espacios de las distintas instancias de los órganos de Gobierno e igualmente en las organizaciones de la sociedad civil, hace a una sociedad verdaderamente democrática, además de justa y equitativa.

• Se requiere que los más de siete mil millones de balboas que se van al pago de la deuda externa, sean destinados a programas hacia, las mujeres a las y los jóvenes y a instituciones que tienen las responsabilidad de implementar políticas sociales con enfoque de género.

• Demandamos una política educativa que se implemente desde educación preescolar con enfoque de género, con equidad con respeto a los derechos humanos, a convivir sin violencia, se prepare al personal docente y comenzar un plan piloto y que esta sea una política de Estado. Que los centros educativos y la Educación sean centros de formación para la vida.

• Demandamos cerrar la brecha salarial que discrimina a las mujeres, que se cumpla la Constitución Política, cuando señala “Igual trabajo, igual salario”.

• Que se respeten las normas y no se le solicite a la mujer la prueba de embarazo al solicitar un trabajo. Eso es discriminación.

• El derecho efectivo a la sindicalización. Que las trabajadoras del comercio y demás trabajadores puedan organizarse sin temor a ser despedidos. Por los sistemáticos contratos de trabajo.

• Porque en todos los centros donde haya 200 trabajadoras se establezcan Centros de Orientación Infantil, donde la trabajadora pueda dejar a sus hijos (ejemplos, los centros comerciales). Que se cumpla lo que dice el Código de Trabajo.

• Que haya estabilidad laboral en el sector público.

• Que la trabajadora del hogar cuente con un salario equiparable al resto de las ocupaciones del país.

• Se requiere que la Asamblea Nacional ratifique el Convenio 190 sobre la violencia y el acoso en el trabajo.

• Que los cargos que sean públicos o por elección no los pueden desempeñar funcionarios que hayan sido denunciados por violencia doméstica. Y si ocupan la posición, deben ser separados de inmediato hasta que se haga la investigación.

Estas doce demandas, nos exigen la unidad de todas las mujeres trabajadoras para el logro de las mismas. Por eso se hace necesario un proceso constituyente que tipifique estas demandas que nos pueda garantizar la participación de todas y todos en la construcción de un país más justo y seguro.

Secretaria general de la Central General Autónoma de Trabajadores de Panamá (CGTP).