Temas Especiales

06 de Mar de 2021

Rosa M. Castillo

Columnistas

Afrontamiento de la COVID-19 y cambios en los estilos de vida

Desde hace solo cinco meses escuchamos en los diferentes medios de comunicación y en las redes sociales que se estaba presentando una emergencia sanitaria, identificada por primera vez el 1 de diciembre, en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei en la China Central.

Desde hace solo cinco meses escuchamos en los diferentes medios de comunicación y en las redes sociales que se estaba presentando una emergencia sanitaria, identificada por primera vez el 1 de diciembre, en la ciudad de Wuhan, provincia de Hubei en la China Central. Para el 20 de enero del 2020, la Comisión Nacional de Salud de China confirmó que se trataba de un coronavirus que se trasmitía entre humanos. El 30 de enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declara la existencia de un riesgo de salud pública de interés internacional. No fue hasta el 11 de marzo que fue declarada pandemia para el mundo por la OMS.

La reciente enfermedad COVID-19 es causada por la presencia de un virus identificado como un microorganismo compuesto de material genético, protegido por un envoltorio proteico, conocido como coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave. (SARS-CoV-2).

Este virus se ha esparcido en los cinco continentes, a gran velocidad, a lo largo de los cinco meses, y ha demostrado ser altamente letal. Se transmite de persona a persona, al hablar, estornudar, toser; igualmente, se difunde a las personas en contacto cercano, y por tocar superficies contaminadas, y pasar las manos contaminadas hacia la cara o al cuerpo de la persona. Este enemigo de la salud es invisible, pero altamente viral y letal.

El día a día en el mundo, envuelve una dinámica intensa, propia de las metrópolis y campiñas, Panamá no escapa de esta realidad. Somos una sociedad que tiene la capacidad de gestionar sus emociones ante el estrés de una situación, y que trabaja fuerte para tener el sustento diario, llegar al hogar con lo “nuestro para la familia”.

Gestionamos los recursos económicos y materiales para el sustento nuestro y de la familia. El coronavirus llegó para quedarse, y lo vamos a combatir, pero es necesario que reorganicemos nuestros estilos de vida.

Esta realidad requiere el trabajo en equipo en familia, desde la planificación con un plan familiar, donde todos y cada uno tengan participación. La organización de la limpieza profunda y establecer espacios para el lavado de manos, con horarios, limpieza de artículos electrónicos, preparación de alimentos, medidas propias de desinfección al llegar al hogar. Dirigir las responsabilidades en la desinfección de los alimentos cuando llegan las compras, para que todos cooperen.

El día después de la cuarentena, hay que controlar las visitas en casa, con llamada previa anunciando la visita que llegará, y tomar las precauciones en la desinfección. Importante recordar que los adultos mayores, los pacientes inmunosuprimidos o en tratamiento por cáncer, diabéticos, hipertensos y con enfermedades crónicas debemos cuidarlos, porque son más vulnerables a la enfermedad.

Es el momento de reflexionar, porque, pasado el evento de la pandemia, regresaremos a nuestra vida laboral, escolar y toda la familia deberá tomar las precauciones personales y colectivas para prevenir la enfermedad y defendernos de su amenaza.

Enfermera especialista en Emergencias. Magíster, profesora titular de Enfermería. UP.