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31 de May de 2020

Antonio Saldañaopinion@laestrella.com.pa

Columnistas

El “Brain Trust” de Nito Cortizo

“Todos los grandes hechos y personajes de la historia universal se producen, como si dijéramos, dos veces…una vez como tragedia y otra vez como farsa”

Como ya parece acostumbrado -aunque a importantes sectores de la población (clase media profesional y pequeña empresarios de la ciudad y del campo) les viene fastidiando- el presidente de la República se aparece periódicamente en cadena nacional de radio y televisión, supuestamente, a rendir cuenta de la gestión gubernamental en torno a la denominada “guerra” contra el COVID-19. En la primera “se le vino el Istmo encima” y en la más reciente lo novedoso fue el anuncio del “brain trust” de Nito Cortizo, el cual resultó, por lo nebuloso y opaco en los lineamientos, y por el sesgo en la composición de la flamante “comisión económica para el día D”, una verdadera farsa, para no hablar de bufonada engañosa.

El “Brain Trust” es conocido en la historia estadounidense como “grupo de expertos” de diversas ramas del saber que asesoraron a las administraciones presidenciales, primero de Woodrow Wilson  en setiembre de 1917, llamado "The Inquiry" (La investigación) conjunto conformado por académicos de diversas disciplinas científicas que se juntaron para analizar y preparar las bases de las negociaciones de paz al terminar la Primera Guerra Mundial y; después, la del presidente Franklin Delano Roosevelt, desde antes de su candidatura en el año 1932, y también después de su ascenso a la Presidencia de los EEUU en enero de 1933, asesorando particularmente las políticas administrativas desarrolladas durante el “New Deal” (Nuevo pacto) para combatir los estragos de la Gran Depresión.

Hay dos aspectos puntuales en los que el “buen gobierno” viene fallando en el abordaje de la crisis en todos los órdenes de la vida nacional ocasionados por la pandemia, estos son la opacidad y “secretismo” y la falta de transparencia, tanto en la formulación como en la toma de decisiones de las políticas públicas para acometer la denomina “guerra en contra del COVID-19”. Por ejemplo, de las cinco (5) comisiones establecidas para enfrentar la dificultad, no se conoce la composición de ninguna; medianamente, la de salud y ahora, la comisión económica para el día “D”; sin embargo, de ésta última, se ignora, primero, su composición y propósito y; para rematar en el ocultamiento de las acciones de la presente administración, el Jefe de gobierno, en un escueto anuncio señala la ampliación del equipo económico con la participación de un grupo empresarial cuya actividad es de asesoría financiera y económica y de conocida filiación ideológica con el “capitalismo salvaje” (Neoliberalismo).

Es entendible el excesivo presidencialismo -ejercido por éste y todos los demás gobernantes pos invasión- derivado de la Constitución de 1972, de la cual se borró la participación popular y de la clase media en el ejercicio efectivo del poder, más no su carácter autoritario, no obstante, eso no es óbice para desconocer la modalidad de Estado Democrático de Derecho que ostenta la República de Panamá. En consecuencia, es menester que el “primer obrero de la Patria” entienda que la victoria en contra de la “peste” solo será posible con la incorporación práctica de toda la ciudadanía, comprenda que el nuevo coronavirus, además de sembrar muerte y precariedad, también está aquí para modificar los hábitos y, sobre todo, para “mudar de aires” a las autoridades, en el arte de gobernar.

Las circunstancias catastróficas globales, demandan categóricamente un modo participativo y democrático en el cual “se ordene sin mandar”, por ello es de suma importancia cambiar el paso político, en esta vía, el gobierno debe dar real contenido de transparencia a todas las comisiones de trabajo, comenzando por dar a conocer sus integrantes y equipos de asesores técnicos y, en el caso particular del “Brain Trust”, integrar con especialistas de diversas ramas del conocimiento, provenientes de disímiles sectores, privilegiando la “Academia”, de modo que el Brain Trust, no se convierta en solo un “Trust” al servicio de los usureros. ¡Así de sencilla es la cosa!

El autor es abogado y analista político.